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La bailoterapia gana adeptos en Santo Domingo de los Tsáchilas

En el parque Intergeneracional. El instructor Patricio Constante dirige las rutinas de bailoterapia.  Andrés Jaramillo V. para EL COMERCIO

En el parque Intergeneracional. El instructor Patricio Constante dirige las rutinas de bailoterapia. Andrés Jaramillo V. para EL COMERCIO

La clase empezó a las 19:30. Con botella de agua y una toalla para el sudor las cerca de 400 personas que participaron en una rutina más de bailoterapia estaban listas.

La cita fue, como cada martes y jueves, en el Parque Intergeneracional, ubicado en el sector de Los Rosales. Ahí, el instructor Patricio Constante y una ayudante dirigen la clase que dura una hora y media.

La rutina incluye, a más de los pasos de baile, palabras de motivación que ayudaban a que los bailarines no perdieran la energía. Y nunca lo hicieron.

Al comienzo todo fue emoción, adrenalina y ganas de bailar. Con el pasar de los minutos se sentía el cansancio y el sudor que brotaba por todo el cuerpo. Pero el cambio de ritmos impidió bajar la intensidad.

Primero fue un reggaetón que obligó a todos a bajar -flexionando las rodillas- “hasta abajo”. Luego ritmos con más son, electrónicos, salseros, bachatas y lambadas.

María Palta, de 39 años, fue una de las asistentes. “Sí es bueno. A ratos se complican (los pasos) pero sí se puede. La bailoterapia es muy desestresante, ojalá fuera todos los días”. Mientras ella bailaba se preocupaba por seguirle los pasos a la acompañante del instructor y no perder su propio ritmo.

Las escasas gotas de lluvia que cayeron después de la clase  refrescaron a los agotados bailarines. A eso se sumó una naranja helada que algunos compraron a un vendedor que llegó al parque con un costal lleno de estas frutas.

Según Constante, en una sesión de bailoterapia de una hora se pueden quemar desde 400 hasta 1 200 calorías. “La bailoterapia es uno de los deportes que hoy en día está logrando mermar el estrés de las personas, también ayuda a mejorar la resistencia cardiovascular y a tonificar los músculos”.

Constante imparte estas clases en Los Rosales desde hace más de un año. Asegura que “la respuesta de la gente ha sido excelente”, y que incluso les falta espacio.

La bailoterapia la puede realizar cualquier persona de todas las edades. Lo único indispensable para iniciar y al finalizar una clase es el calentamiento. Así lo asegura el instructor del Gimnasio Panamericano, Cristian Ponce.

“Debe haber calentamiento y estiramiento de brazos, codos, piernas y cintura para no tener algún desgarre o fracturas por un mal movimiento”. Lo recomendable, agrega, es de cinco a diez minutos antes y de cinco a ocho minutos después de la sesión.

En el gimnasio donde Ponce es  el instructor se imparte la bailoterapia los días lunes, miércoles y viernes. A cada clase acuden cerca de 30 personas. Cada sesión tiene un valor de USD 3 diarios o 30 por todo el mes.

Los esposos Édison Pérez e Irene Pachacama asistieron juntos a las clases en Los Rosales, y se ubicaron en las primeras filas. “Es una iniciativa muy buena para toda la gente que trabajamos, porque no tenemos mucho tiempo y por el horario”, dice Pérez. “Nos sentimos muy relajados después de bailar”, agrega Pachacama.

Ponce dice que, a más de quemar calorías, la bailoterapia sirve para quitarse cargas de estrés acumuladas durante el día. “La idea es distraerse un momento, salir de la vida sedentaria, y por supuesto por salud. Yo les digo a los que vienen, bailen y olvídense de todo aquí”.