5 de mayo de 2020 00:00

20 000 estudiantes de la U. Central serán vigilantes epidemiológicos

Jonathan Chuquilla, de la carrera de Ingeniería en Informática, ingresa información de miembros de su familia. Foto: Cortesía / Universidad Central

Jonathan Chuquilla, de la carrera de Ingeniería en Informática, ingresa información de miembros de su familia. Foto: Cortesía / Universidad Central

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Yadira Trujillo Mina y
Mariela Rosero Ch.

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Si el covid-19 fuera un delincuente, la Policía le seguiría la pista. En temas de salud pública, para conocer el comportamiento de un virus, se requiere de un sistema de vigilancia epidemiológica.

Esa es una debilidad en el país, dice el epidemiólogo y catedrático Marcelo Aguilar. Él apoya al Instituto Geográfico Militar y a los Comités de Operaciones de Emergencia.

Un sistema de vigilancia -detalla- implica una estructura destinada a recoger información, datos que permiten conocer cómo avanza el virus y tomar decisiones.

¿Qué se requiere? Diagnosticar, para identificar el número de contagiados; de internados, cuántos necesitan terapia intensiva; cifras de fallecidos...
Para conseguir esos datos se pueden aplicar pruebas y encuestas, que permiten dar con el porcentaje de personas que se infectaron en un brote, la prevalencia de anticuerpos, que se evidencia 10 días después del contagio.

La Universidad Central apoyará a la Cartera de Salud en esas tareas de monitoreo. El plan es que los estudiantes se conviertan en los ojos de la autoridad. Y reporten número de personas, de ellos cuántos adultos mayores o enfermos crónicos viven en una zona, con datos para georreferenciación.
A través de la aplicación Vigilantes Epidemiológicos, desarrollada por la universidad, 20 000 de sus estudiantes, que viven en diferentes sectores del Distrito Metropolitano de Quito, apoyarán en la formación de cercos dinámicos.

El rector Fernando Sempértegui explicó que cada alumno circunscribe su espacio de referencia, que puede ser su casa, manzana o vecindad. En la aplicación ingresa datos de personas de la familia o barrio con síntomas respiratorios.

También datos complementarios de enfermedades que padecen como diabetes, hipertensión o males renales. Esperan cubrir a 60 000 familias.

Desde el domicilio de los universitarios, toda la información se trasladará a través del aplicativo a un centro de operaciones en la univeridad. Este se encuentra articulado con la zona 9 del Ministerio de Salud Pública, que así tendrá georreferenciación de casos.

El segundo eje de vigilancia consiste en que las personas con síntomas se puedan enlazar a una videoconsulta, con los médicos profesores de la Facultad de Medicina.

Sempértegui señaló que ellos explorarán más a fondo la sintomatología y decidirán si dejar al paciente en casa o si es un caso sospechoso lo referirán al Ministerio.

El manejo de la aplicación no requiere capacitación, señaló el Rector: “El chico envía los datos y eso se registra georreferenciado; puede pedir las videoconsultas también”.

La encargada del desarrollo de la aplicación, Susana Cadena, señaló que cualquier estudiante puede descargarla. Y al ingresar datos de posibles síntomas respiratorios, se abre un formulario con preguntas.

La OPS ha destacado sistemas de vigilancia epidemiológica de países como Cuba. Su éxito consiste en ubicar a un sospechoso, diagnosticarlo y aislarlo para frenar al covid-19.

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