28 de agosto de 2019 00:00

Convocatoria a inversionistas privados para nueva refinería

En el complejo refinador de Esmeraldas (foto) se produce el 62% de los derivados que se elaboran localmente. Foto: Archivo / EL COMERCIO

En el complejo refinador de Esmeraldas (foto) se produce el 62% de los derivados que se elaboran localmente. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Mayra Pacheco y Marcel Bonilla

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El Gobierno actual impulsará por segunda ocasión un proceso para construir una nueva planta refinadora. Tras las trabas que se presentaron en el 2018 para retomar la ejecución de la Refinería del Pacífico, en Manabí, ahora se apostará por un proyecto nuevo.

Esta vez, los inversionistas privados tendrán libertad para decidir cuál es el lugar más conveniente para levantar esta infraestructura, señaló ayer 27 de agosto del 2019 Carlos Pérez, ministro de Energía y Recursos Naturales no Renovables, en una entrevista radial. “Puede ser en cualquier lugar de la Costa”.

Pérez señaló que hay empresas que han estado analizando sitios en la provincia de Esmeraldas. Esa zona resulta atractiva, porque es una ciudad que ya tiene infraestructura refinadora que se puede utilizar, como oleoductos, el puerto para exportar o importar derivados e instalaciones costa afuera.

Lo que Ecuador busca ahora, según el Ministerio de Energía, es una refinería de alta conversión (de la que salgan más productos limpios), que procese entre 200 000 y 300 000 barriles de crudo por día, para cubrir la demanda nacional. Estos derivados deberán cumplir con la normativa Euro 5.

La convocatoria de este proceso se realizará hoy a través de la prensa. El Decreto Ejecutivo 861, que viabiliza este proyecto, fue firmado ayer por el presidente de la República, Lenín Moreno.

En este documento se delega al Ministerio de Energía la responsabilidad de ejecutar el proyecto, “diseño, construcción y operación de una refinería de alta conversión en la región Costa del Ecuador”.

Trabajadores petroleros organizaron un foro para analizar la concesión de la Refinería. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

Trabajadores petroleros organizaron un foro para analizar la concesión de la Refinería. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO


Pérez explicó que las empresas interesadas en invertir en la construcción de este complejo industrial deberán remitir, en un plazo de 30 días, información de su capacidad técnica, económica y experiencia.

Con estos insumos, el Ministerio de Energía seleccionará en 30 días a las firmas que tengan potencial para ejecutar esta obra. Luego, en 30 días, las firmas elegidas deberán presentar su proyecto. Se estima que la construcción de la nueva planta refinadora tomará alrededor de dos años y medio.

Mientras este plan se concreta, el Gobierno ha propuesto concesionar la administración de la Refinería Esmeraldas para optimizar sus procesos y tener combustibles de mejor calidad. Pero este no es el único planteamiento.
Santiago Cuesta, consejero presidencial, ha sugerido cerrar esta planta refinadora, por la contaminación que genera.

Este eventual cierre de la principal planta refinadora del país tendría un efecto sobre la producción de los derivados que se emplean en 11 sectores productivos. De estos, en cinco segmentos habría incluso limitaciones para su abastecimiento.

En el complejo refinador de Esmeraldas se produce el 62% de los derivados que se elaboran localmente. El resto proviene de las plantas de La Libertad y Shushufindi. Aunque estas dos últimas son “básicas”, mencionó Nelson Chulde, especialista en refinación.

Los derivados para el consumo de los sectores automotor, industrial, naviero, eléctrico, petrolero, doméstico y otros se producen principalmente en Esmeraldas. Esta planta produce también asfalto, que se usa para la construcción y mantenimiento de vías.

Por esto, el eventual cierre de esta planta significaría que el país importe una cantidad mayor de derivados.

De los 93,1 millones de barriles de derivados requeridos para cubrir la demanda nacional en el 2018, un 60% se produjo en el país (ver gráfico).
El resto se cubrió con importaciones. Para esto, el año anterior se destinaron USD 3 925 millones, según el Banco Central del Ecuador (BCE).
Pero no todos los productos pueden ser importados.

El fuel oil y el asfalto, que se producen en la planta de Esmeraldas, tienen limitaciones para su importación, debido a que requiere de una infraestructura especial para su transporte y almacenamiento, agregó Chulde.
Al no disponer de estos productos, los sectores eléctrico, industrial, naviero, petrolero y construcción tendrían limitaciones en sus procesos.

Ante este eventual escenario, Fernando Salinas, presidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos de Pichincha, mencionó que la medida debe ser analizada de manera técnica y no política. En el caso de este sector, el fuel oil es clave para la generación de energía.

La Cámara de la Industria de la Construcción coincidió también con esta postura. “El único sitio que produce asfalto es la Refinería Esmeraldas”.
El residuo de la refinería es, además, el insumo de la central térmica Termoesmeraldas.

Para analizar todos estos temas, ayer se hizo un foro sobre concesión y privatización de los sectores estratégicos. Este evento fue organizado por el Comité de Trabajadores de Petroecuador en Esmeraldas.

El secretario de los trabajadores de Petroecuador, Jorge Cevallos, aseguró que en 15 días más presentarán una propuesta técnica al Gobierno, para optimizar el trabajo de la Refinería de Esmeraldas.

El plan está orientado a bajar los niveles de contaminación de la planta, que ha generado quejas. “Somos respetuosos del señor Cuesta, pero los trabajadores presentaremos nuestra propuesta en Quito”.

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