19 de diciembre de 2019 00:00

María Fernanda Paula: ‘La carga comercial de la Navidad genera cuadros de ansiedad’

Entrevista a María Fernanda Paula, psicóloga clínica. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Entrevista a María Fernanda Paula, psicóloga clínica. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Yadira Trujillo
Redactora (I)
ytrujillo@elcomercio.com

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En la temporada navideña hay quienes pasan por cuadros de ansiedad o depresión e incluso piensan en el suicidio. La psicóloga clínica Fernanda Paula conversó con este Diario sobre los casos recurrentes en esta época en niños, jóvenes y adultos. Y sobre cómo pueden ayudar los miembros de la familia.

¿Por qué en la época navideña hay alteraciones en los estados de ánimo?

Alrededor de la Navidad están los encuentros con parientes y los regalos. Las configuraciones familiares han cambiado y esto trae una modificación, que no todos aceptan, por lo que es recurrente tener cuadros de tristeza.

¿Los divorcios de padres pueden ser una de las causas de ansiedad?

Sí, entre otras causas. Ahora los chicos se ven abocados a nuevas formas de familia: piensan: ‘voy a pasar con mi mamá, con mi papá o con mis abuelos. ¿Quiénes son los actores de mi Navidad?’. Esto puede generarles gran ansiedad y ciertos cuadros de tristeza. En algunos casos podría ser depresión, no en todos.

¿Cómo manejar esa situación con los chicos?

Todavía tenemos muy arraigado el pensamiento de una estructura familiar de papá, mamá e hijos, pero la realidad es otra. Tenemos familias diversas y hay que naturalizarlo más. Pero aún hay la presión por lo tradicional. La época pudiera ser una oportunidad para poner sobre la mesa estos temas y trabajarlos con los chicos, ellos también tienen que acostumbrarse a una nueva manera de relacionarse.

¿Aumentan las posibilidades de suicidio entre personas depresivas en esta temporada?

Las estadísticas nos dicen que sí, lastimosamente. Pero la OMS señala que solo el 25% de todos los casos de suicidio son reportados porque aún hay miedo o no se reconoce el problema, piensan que fue cualquier cosa, que no pasa nada. Es importante visibilizar la depresión.

¿Por qué sufren los adultos y también los jóvenes en diciembre?

Esta es la época de los replanteamientos y evaluaciones anuales: ¿qué hice este año? ¿qué no hice? Esto puede generar cuadros de ansiedad. Los adultos se lo plantean en el ámbito laboral y eso repercute también a nivel personal. Entonces viene una serie de cuestionamientos, con la promesa de un nuevo año que vendrá, con más metas.

¿Es saludable replantearse el sentido de la Navidad a nivel familiar para evitar estos cuadros?


Es propicio repensar cómo se viven estas festividades. Por ejemplo, por un lado está el niño que recibe regalos y por otro, el adulto que tiene que conseguir los recursos para proveerlos.

¿Qué recomienda?

El foco de todo el mundo está en el objeto, cuando lo que tendría que prevalecer es el tema de los vínculos, de cómo me relaciono con el o los otros. Desde ahí es que se debería repensar la época. En muchas familias se ha optado por hacer juegos, dinámicas como el amigo secreto o regalos hechos manualmente, para quitarle ese valor comercial y más bien recargar a la fecha con los afectos.

¿Cómo hablar con los más pequeños sobre el sentido de esta fiesta?

Desde lo más simple, hablándoles de una película muy conocida. ‘El Grinch’, que por su odio a la Navidad empieza a robarse todos los adornos y cosas alusivas a la fecha. Pero la gente empieza a cantar. Así se demuestra que la fiesta va más allá de la parafernalia, es en sentido del encuentro con los otros.

Pero acá es común que los padres incluso utilicen la Navidad para amenazar a los hijos que no se comportan bien.

Así es. Se juega con eso: te portaste bien, recibes regalos. Qué pasa si se porta mal, quién define si se porta mal. Se le carga de presión al niño. Hay que repensar el sentido familiar de esta fecha y eso incluye este punto.

Si los vínculos familiares deben tener más peso en esta época, ¿qué sugiere a quienes están solos, sin parientes cercanos?

Nuestro primer entorno es la familia nuclear: papá, mamá, abuelos. Luego se abre a la ampliada: tíos. En nuestra cultura es muy común tener padrinos y amigos y luego está el barrio, la comunidad. Estos entornos permiten contar con alguien para sostenerse y evitar sentirse tan solo.

¿Cómo identificar que alguien necesita ayuda?

Hay que reconocer lo que un miembro de la familia vive, para buscarle espacios de ayuda. En el caso de los chicos, por ejemplo, el padre puede reconocer una tristeza intensa y acudir al orientador de la escuela para pasar a un espacio psicoterapéutico. No creer que es algo que ya pasará, porque no tiene que ver con un tema de voluntad.

¿Cuáles son las señales que se pueden identificar?

Una de las primeras señales es el cambio de comportamiento de la persona; pérdida de apetito o que tienden a comer mucho más. Que duerma menos o más. Todo lo atípico.

¿Cuál es el tratamiento a considerar?

Es mejor tener ayuda profesional interdisciplinar: psicólogo, psiquiatra, neurólogo o médico clínico, que puedan valorar el caso, ver si es un trastorno afectivo estacional, por el frío intenso, disminuye la serotonina, etc.

Hoja de Vida

Trayectoria. Psicóloga clínica, ha trabajado con niños y adolescentes, también en zonas de frontera.

Pensamiento. La familia y los amigos deben estar atentos a cambios atípicos en el comportamiento de las personas, para identificar cuadros de depresión o tristeza.

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