Bonos de Ecuador caen de precio tras la primera vuelta

Santiago Mosquera, director de la Escuela de Negocios de la Universidad San Francisco. Alejandro Arreaza, de Barclays; y Siobhan Morden, de Amherst Pierpont. Fotos: archivo / EL COMERCIO

Santiago Mosquera, director de la Escuela de Negocios de la Universidad San Francisco. Alejandro Arreaza, de Barclays; y Siobhan Morden, de Amherst Pierpont. Fotos: archivo / EL COMERCIO

Santiago Mosquera, director de la Escuela de Negocios de la Universidad San Francisco. Alejandro Arreaza, de Barclays; y Siobhan Morden, de
Amherst Pierpont. Fotos: archivo / EL COMERCIO

En los mercados de capitales hay incertidumbre tras los comicios electorales del domingo 7 de febrero del 2021.

Esto se reflejó en una caída del precio de los bonos de Ecuador. Por ejemplo, a inicios de la jornada de ayer, 8 de febrero, los papeles con vencimiento en el 2030 se cotizaron en el mercado internacional en USD 0,56 por dólar, cuando hasta el viernes pasado, dos días antes de las elecciones, el precio era de USD 0,63 por dólar, explicó Santiago Mosquera, director de la Escuela de Negocios de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).

A la par, se registró un incremento del riesgo país. Hasta el viernes pasado el indicador, que mide las probabilidades de que un país incumpla los pagos de la deuda, cerró en 1 091 puntos y ayer, 8 de febrero, subió a 1 190. Mientras más alto es el puntaje, más riesgoso resulta el país y, por tanto, los mercados cobran intereses más altos a esa nación cuando busca financiamiento.

El riesgo país se ha mantenido alto, en alrededor de esa cifra, desde septiembre del año pasado, pese a que Ecuador ha logrado mantener el apoyo financiero del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Esto también se ha dado pese a que el precio del barril de petróleo ecuatoriano superó ya los USD 50 por barril desde el mes pasado y el crudo que sirve de referencia para su venta (el WTI) está en USD 60.

Siobhan Morden, estratega de renta fija para la región del broker de inversiones Amherst Pierpont Securities, explica que los mercados reaccionan a las futuras relaciones del Ecuador con el FMI y no a las actuales que mantiene con el Gobierno del presidente de la República, Lenín Moreno.

“La debilidad de Guillermo Lasso, alcanzada en la primera vuelta electoral, es un claro rechazo a las políticas de centro derecha de Moreno y, por lo tanto, sugiere una ruptura del programa del FMI”, dijo.

De hecho, señaló que el FMI puede mostrar cierta flexibilidad en los objetivos fiscales; pero cree que no hay sustitutos a la vista para el aumento del 3% del impuesto al valor agregado (IVA), en medio de una rigidez presupuestaria.

Considerando eso, según la analista, la evolución del riesgo país podría ser bastante alto en los siguientes meses, incluso después de que asuma el poder el nuevo Gobierno.

Alejandro Arreaza, economista para América Latina de Barclays, explicó que hay inquietud en el mercado porque aún no se conoce quiénes serán los finalistas en la segunda vuelta electoral.

La mayor preocupación del mercado es que el próximo Gobierno decida no continuar con el apoyo financiero con el FMI, lo cual supondría un mayor desequilibrio para las cuentas públicas, que ya arrastran problemas estructurales desde antes de la pandemia por el covid-19.

Además, indicó que no hay claridad sobre la posibilidad de avanzar en reformas estructurales (laborales, tributarias) que son necesarias para lograr un proceso de consolidación fiscal. Por eso, coincide en que es de prever que el riesgo país continúe siendo alto.

El mercado ve más lejanas las reformas para lograr la sostenibilidad fiscal con un balotaje entre el candidato Andrés Arauz y Yaku Pérez, quienes no han asegurado que continuarán con el FMI.

La opción de que Guillermo Lasso compita con Arauz tampoco plantea muchas certezas, pues para realizar las reformas estructurales necesitan apoyo del Legislativo y hasta ahora el escenario aparece bastante disperso entre las distintas fuerzas políticas, reflexionó Arreaza.

Sin embargo, el escenario de incertidumbre ha sido atenuado porque en el corto plazo no existe riesgo de no pago de la deuda, gracias a la renegociación de bonos lograda el año pasado. Ese proceso permitió aliviar los pagos de estos títulos para los siguientes años.

“Existe la percepción de que, independientemente de quien gane las elecciones, a corto plazo el servicio de la deuda no debería estar en riesgo. Con la reestructuración, los pagos de deuda lucen bastante manejables y reduce los incentivos para que el siguiente Gobierno deje de honrarla”.

Además, el FMI dijo ayer que está “abierto” a ajustar el programa con Ecuador con el nuevo presidente que surja del balotaje, “en caso de que el gobierno así lo desee”.

Las declaraciones las dio, en una rueda de prensa, el director del organismo para las Américas, Alejandro Werner.