25 de marzo de 2018 00:00

El becado vuelve con su título y más expectativas que certezas

“Se debería dar más valor a los becarios porque nos preparamos fuera del país”. Gabriela Salazar y Jéssica Valverde/ Mágisteres. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

“Se debería dar más valor a los becarios porque nos preparamos fuera del país”. Gabriela Salazar y Jéssica Valverde/ Mágisteres. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

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Andrés García y
Mariela Rosero Ch.  (I)

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Karina Paredes, de 37 años, volvió al país en diciembre del 2017, tras obtener su PhD en Biología Molecular y Biomedicina, en la Universidad de Sevilla, España. Es una de las 8 035 estudiantes que, desde enero del 2012 hasta febrero de 2018, terminaron sus becas financiadas por el Estado.

Al llegar, sus expectativas chocaron con la realidad: largos trámites para registrar su título y falta de oportunidades.
Hace 10 días expiró el período de dos meses que tenía para empezar la ‘compensación’.

En el contrato que firma el adjudicatario se fijan reglas. Debe devengar con trabajo en el país, el doble del tiempo que duró su fase de estudios. Pero desde que volvió a Riobamba, no halla nada en su área.

Angustiada acudió a la Secretaría de Educación Superior (Senescyt) para pedir una prórroga y no incurrir en un incumplimiento de contrato. Un funcionario le sugirió que empezara a trabajar en cualquier cosa, “así sea de cajera”.

“He tenido más de 15 analistas que seguían mi proceso. Hay mucho cambio de personal”. Karina Paredes/ PhD en Biología Molecular y  Biomedicina. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

“He tenido más de 15 analistas que seguían mi proceso. Hay mucho cambio de personal”. Karina Paredes/ PhD en Biología Molecular y Biomedicina. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO


Este caso no es aislado. El 7 de marzo, delegados de 50 becarios retornados hablaron con el titular de la Senescyt, Augusto Barrera. Le expusieron problemas de inserción laboral y trabas administrativas.

“Los retrasos en trámites y pérdida de expedientes han sido tantos -reconoció Barrera- que aún no los solventamos al 100%, esperamos mejorar en el primer semestre”. Adelantó cambios en la normativa. Pero la formación -apuntó- es una parte, deben hacer una carrera y subir de un peldaño a otro, ante quejas por salarios bajos.

Hasta diciembre del 2017 se otorgaron 20 824 becas para estudios de pregrado y posgrado en el exterior. De los estudiantes que las obtuvieron, el 22% cursa carreras de tercer nivel, el 41% maestrías y un 14% sigue doctorados.

En Whatsapp y Facebook comparten penas. Cuentan que en la Senescyt perdieron sus ‘boarding pass’ o que no guardaron facturas. Que deben devolver de USD 2 000 a 10 000,
por lo que buscan abogado. Llevan meses en el trámite de liquidación de haberes.

Jéssica Valverde y Gabriela Salazar son amigas desde hace 15 de sus 32 años. Hicieron una maestría en Tecnología de Alimentos, en la Wageningen University, de Holanda. Les ofrecieron trabajo en España.

Pero para aceptarlo debían devolver lo que se les dio, sin facilidades, para pagar más de USD 50 000. Hasta ahora 391 becarios incumplieron cláusulas contractuales y afrontan coactivas.

“Al volver, debemos empezar de cero. Acá la experiencia pesa más que el título de cuarto nivel”. Karla Rodríguez Magíster en Desarrollo Rural. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

“Al volver, debemos empezar de cero. Acá la experiencia pesa más que el título de cuarto nivel”. Karla Rodríguez Magíster en Desarrollo Rural. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO


Ambas amigas crearon FruFrest, con frutas deshidratadas. Buscan un crédito. Llevan más de siete meses sin un empleo fijo. Dictan clases particulares de inglés para no ser penalizadas. Así, en el formulario de seguimiento ocupacional, que presentan cada tres meses, registran facturas por servicios profesionales. Algunos chicos lo hacen por USD 10.

En el 2017 se invirtieron más de USD 105,6 millones en becas. Este año se destinarán 90 millones. El Gobierno anterior instauró esta política.

Pero aún hay puntos que ajustar, como muestran datos del Grupo de Alto Rendimiento (GAR). Del 2007 al 2017 se han adjudicado 859 becas por altos puntajes en el ENES y Ser Bachiller. El 56% corresponde al quintil 5, el más rico. Y solo el 3% al más pobre. Además, el 47% es de Pichincha.

Por su condición socioeconómica -reflexionó Barrera-
hubo quienes podían costear programas de modo parcial y por su cuenta. También se otorgaron becas a carreras no prioritarias para el desarrollo del país. Por eso trabajan en mejoras y en recuperar el concepto de crédito educativo.

Karla Rodríguez, de 28, volvió hace más de un año a Cuenca para “comerse el mundo”. Trajo una maestría en Desarrollo Rural en las ‘U’ de Gante, Humboldt y Wageningen, en Bélgica, Alemania y Holanda.

Hizo consultorías y presentó más de 10 proyectos en instituciones públicas. Pero no tuvo respuestas. En Bélgica, Karla conoció a su esposo, Thomas de Wilde. El geólogo tampoco ha logrado hallar empleo.

Ella cree que hay aspectos que se deben mejorar para que la transferencia del conocimiento sea efectiva. Emocionada, contó que el lunes pasado finalmente la contrataron.

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