18 de septiembre de 2020 00:00

152 254 chicos rindieron examen para el ingreso a la universidad; 223 casos de deshonestidad académica

En la Politécnica, un grupo de alumnos rindió el Examen de Acceso a la Educación Superior. Foto: EL COMERCIO

En la Politécnica, un grupo de alumnos rindió el Examen de Acceso a la Educación Superior. Foto: EL COMERCIO

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Yadira Trujillo

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A sus 22 años, Jesús Albuja se mantiene firme en la idea de convertirse en ingeniero civil. En el 2018 rindió el Ser Bachiller, anterior examen de acceso a la universidad, y sacó 873 sobre 1 000 puntos y no obtuvo un cupo. Ayer 17 de septiembre del 2020 empezó su búsqueda de una nueva oportunidad.

El joven fue uno entre más de 3 000 sin acceso a conectividad o dispositivos, que rindieron el nuevo Examen de Acceso a la Educación Superior (EAES), en 212 sedes dispuestas por la Senescyt. Acudieron a universidades, colegios, municipios, gobernaciones y centros de adolescentes infractores, a escala nacional.

Jesús llegó desde su casa en Machachi, en donde no tiene computadora ni Internet, hasta la Politécnica, en Quito. Antes de ingresar a rendir el examen en uno de los laboratorios, contó que se sentía más preparado, ya que pudo costearse un curso gracias a su trabajo en una empresa de mantenimiento.

Unos 150 estudiantes fueron recibidos por esa institución de educación superior, que ofrecerá 1 500 cupos, señaló su rectora Florinella Muñoz.

En los exteriores del centro de estudios, padres de familia aguardaron ayer por sus hijos, mientras rendían el examen. Sentada en una vereda al ingreso de la Politécnica, en la Ladrón de Guevara, Mónica Parra esperaba por sus hijas.

Ambas quieren continuar sus estudios, contó la madre. Sin embargo admitió que no estaban preparadas para rendir la evaluación. “Con esto de la pandemia no había plata para mandarlas a un preuniversitario para que estudiaran. Y como tuvieron clases no presenciales, que eran solo deberes, no aprendieron mucho”.

A pocos metros estaba María Flores, quien esperaba a su nieta de 17 años. La joven -dijo su abuela- sueña con ser enfermera. En su domicilio, ubicado en El Beaterio, en el sur de la capital, no cuentan con computadora ni Internet.

Otro es el caso del 98% de 188 945 inscritos para rendir el examen, que se tomará hasta hoy. Ellos podían hacerlo 100% en línea. En la primera jornada hubo 152 254 chicos. Y según el titular de Senescyt, Agustín Albán, hasta el cierre de esta edición, entre ocho y nueve de cada 10 concluyeron la evaluación sin dificultad.

Durante esa primera sesión, que se realizó entre las 09:00 y 11:00, la Secretaría detectó 223 casos de deshonestidad académica. Los sustentantes no debían abrir navegadores para hacer consultas, usar el teclado, apagar cámaras, recibir ayuda, hacer fotos y videos, ni tomar capturas de pantalla.

Al detectar cualquiera de estas acciones, el sistema detiene la prueba en los casos identificados. Ayer 17 de septiembre ya se asignó una calificación de cero a los responsables, como se les había advertido antes de la prueba.

En los datos de los primeros exámenes que se rindieron ayer 17 de septiembre se observó el comportamiento esperado, dijo Albán.

La distribución del porcentaje de aciertos se mantuvo en la línea esperada, anotó. “Si hubiera un número muy alto de aciertos nos haría pensar que hay algún tipo de plagio”.

Para este tipo de procesos se pueden evitar las filtraciones, fraudes o plagios gracias a herramientas que permiten, por ejemplo, bloquear el escritorio para que no se abran aplicaciones ni navegadores adicionales.

Lo explicó Rodrigo Proaño, docente e investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad UTE.

Sin embargo -sostuvo- ningún sistema es 100% seguro, ya que siempre hay formas de vulnerar y romper los controles que este ofrece.

Cinco días después de la toma de la prueba se informará a los chicos la calificación que obtuvieron, con la que podrán postular por la carrera y universidad que deseen.

Belén Limaico quiere estudiar Medicina en la Universidad Central. Para eso -comentó- se ha esforzado, ya que sabe que esta carrera es una de las más demandadas en el sistema público. Cursó un preuniversitario y estudió por su cuenta.

Ayer 17 de septiembre, la muchacha de 18 años terminó de responder las 80 preguntas de la prueba un minuto antes de que se cumplieran las dos horas asignadas. Al final el sistema le indicó que acertó en 54 ítems. Lo más difícil -según le pareció- fue el área de ciencias naturales, que incluyó física, biología y química. Espera conocer la nota.

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