Gonzalo Ortiz

La hora de la ciudadanía

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Ni el presidente Lenín Moreno ni los líderes de los partidos y movimientos que apoyaron el Sí en la consulta popular del domingo ni los militantes que se movilizaron en acciones de campaña ni conglomerado alguno es dueño de los resultados alcanzados. La propietaria es la ciudadanía toda, al menos la anhelante de un cambio, la que está decidida a dejar atrás el correísmo, la corrupción y la crisis.

De allí que es la ciudadanía la que tiene la responsabilidad principal de lograr que se concrete aquello por lo que votó. Esa ciudadanía estuvo debilitada, casi apocada, durante la década pasada ante la carcoma permanente de las organizaciones de la sociedad civil que realizó Correa sumada a las maniobras intimidatorias, el autoritarismo y el revanchismo que desplegó. Pero hoy la ciudadanía renace fortalecida de la consulta y debe estar activa para que no haya retrasos y componendas en el proceso de aplicación de lo resuelto en las urnas.

Uno de los puntos centrales que la ciudadanía va a tener que impedir es el cambio de las preguntas después de que se votó por ellas. Lo que digan el presidente de la Asamblea José Serrano o la ministra Rosana Alvarado ya no debería causar asombro, pues fueron cerriles servidores del régimen autoritario de Correa, pero que el primero diga que hay que ver qué queda en pie de la Ley de Plusvalía porque “no todo en esa ley es sobre la plusvalía”, o que la segunda declare que se está haciendo la propuesta de la derogatoria de la Ley de Plusvalía “pero también la nueva propuesta”, es inconstitucional pues es desconocer palmariamente la decisión popular de derogarla.

Chirría mucho también la oposición de la segunda, en la misma entrevista televisada, al cambio del ministro De la Torre o de la política económica, aduciendo que esta no se decide en las cámaras o en los bancos sino en el despacho de Lenín Moreno, y recordando que el movimiento que gobierna es Alianza País. Esto no es inconstitucional, pero se opone a las proclamas de apertura y diálogo de Lenín Moreno e incluso a su filosofía del “Gobierno de todos”, frase que ya la han convertido en eslogan y que se está plasmando en logotipos de colores sobre los nuevos edificios públicos (al horrible estilo correísta de “Ecuador ama la vida” que convierte la arquitectura en “poster”. Vean si no, el edificio del GOE arriba del Regimiento Quito, en las avenidas Mariscal Sucre y Mariana de Jesús).

La ciudadanía tiene que estar atenta e informada, y activarse para hacer cumplir lo que decidió en la consulta y que esta no resulte una burla. Moreno tiene un nuevo comienzo tras la “tercera vuelta electoral” del 4 de febrero, pero también la ciudadanía renació y debe actuar como impulsora de la democratización y defensora de los derechos reconquistados.

Columnista invitado