Gonzalo Ortiz

¿La corrupción? No es que jerjer

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En la novela por entregas sobre la corrupción que estamos viviendo, quedan aún muchos capítulos. Los más recientes fueron la acción contra el exministro Ramiro González y su esposa y la vinculación del vicepresidente Jorge Glas. Jamás ha pasado esto en la historia del país.

Pero justo ahora es cuando no debemos olvidar que quedan más casos denunciados por periodistas y ONG que deben investigarse, aparte de que Lenin Moreno, al cumplir tres meses de presidente, sigue en deuda en la tarea de desmontar la máquina de autoritarismo e intimidación de la década anterior. Es verdad que se ha reunido con algunos sectores, pero no con las centrales sindicales, por ejemplo, y que no ha impulsado la amnistía. A su vez, organismos como el Cpccs continúan atropellando derechos, y siguen en pie los decretos 16 y 739 (¡que ahora quieren convertir en código!) y siguen la Ley de Comunicación y su funesta superintendencia.

Se ha avanzado en develar el latrocinio, sobre todo como producto de las delaciones en Brasil, pero sería un craso error que el Gobierno se sintiera satisfecho. Aquí cabría la vieja expresión de Quito: “No es que jerjer”, que se usaba para decir que la tarea no era fácil y aún le faltaba mucho por hacer.

Estuvo bien que Moreno reconociera el mal estado de los megaproyectos petroleros, denuncia a la que Glas respondió sin empacho diciendo que hasta el 24 de mayo todos funcionaban a la perfección. Pero hay que individualizar uno a uno a los culpables de eso e investigar decenas de otros casos, dentro y fuera del ámbito de Odebrecht. Para comenzar: las preventas de petróleo, que más que una operación de financiamiento de las necesidades del Estado parece haber sido una estrategia para controlar la venta de hidrocarburos y ganar multimillonarias comisiones. En esta área hay que destapar la renegociación de contratos, la concesión de campos, el caso Palo Azul, el retorcido fiasco de Pdvsa y mucho más.

En otros ámbitos quedan por investigarse temas como: Duzac; McSquared; Invermun; Vialmesa; reaseguros de las empresas estatales; relación CNT-empresas en paraísos fiscales; proyecto Baba (con la brasileña OAS); sobreprecios en carreteras, hospitales, edificios públicos; destino de las empresas de la AGD y del fideicomiso No más impunidad (como la escandalosa venta de Ecudos y el alegre manejo de TC y Gama TV); latisueldos en Yachay, IAEN; espionaje político desde la Senain; contratos para sabatinas y propagandistas a sueldo, nacionales y extranjeros; posible financiamiento de las campañas de AP por Odebrecht, y el enriquecimiento inusitado de otros tantos capitostes del gabinete pasado. No, no se puede cantar victoria; solo cuando se determinen los autores de estas ilegalidades y se los castigue tendremos una república. No es que jerjer.