Richard Martínez

Aprovechemos el diálogo

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Esta semana inicia formalmente el trabajo del Consejo Consultivo Productivo y Tributario, en el marco del diálogo nacional planteado por el presidente Lenín Moreno. Proceso necesario para que, desde el sector empresarial, coadyuvemos a revertir una situación económica que, como dijo el Jefe de Estado el viernes pasado, es “crítica”.

Conscientes de los correctivos que necesita la economía tanto en los equilibrios fiscales y externos cuanto en la competitividad y el empleo, desde el Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE) hemos asumido el compromiso de dialogar con seriedad y respeto, sobre los principios que nos guían.

Desde que se formalizó la convocatoria hemos mantenido múltiples reuniones con los protagonistas de distintos sectores que intercambiarán ideas en las 24 mesas sectoriales. Nuestro objetivo será presentar propuestas que sirvan para retomar la inversión, el empleo y el crecimiento del país. No vamos con agendas particulares, sino con ideas y proyectos para reactivar la economía mejorando la condición de vida de todos los ecuatorianos.

A pesar de que en la última década la relación entre los sectores público y privado ha sido compleja y marcada por desencuentros, acudimos a esta cita con la convicción de que el diálogo es la mejor manera de progresar y construir un mejor futuro. Y gozamos de amplio apoyo. Según un reciente estudio de Informe Confidencial, más del 60% de los ecuatorianos apoya el proceso de Diálogo Nacional. Sin embargo es evidente que este proceso deberá superar grandes retos y dificultades. Durante toda la última década no se ha ejercitado el músculo del diálogo de modo que hay, de paso, una cultura que cambiar. Y esa voluntad de cambio que hoy percibimos debe cristalizarse en medidas concretas.

Para que el Consejo Consultivo cumpla sus objetivos, será fundamental el respeto a los resultados de las mesas de trabajo. En octubre, concluida la etapa de las mesas sectoriales y temáticas, se elaborará un informe que se entregará al Presidente para poner en práctica los acuerdos alcanzados.

El sector empresarial pondrá su máximo esfuerzo para que el diálogo funcione. Esperamos ese mismo compromiso de los actores del sector público. Luego de tantas expectativas sería injusto con los ecuatorianos que este proceso desemboque en medidas incompletas, insuficientes o incapaces de transformar positivamente el estado de cosas. El diálogo debe llevar a resultados concretos a favor de las empresas y de los ciudadanos.

Comenzamos este camino con el firme convencimiento de que el proceso culmine con la formulación de una serie de políticas públicas y acciones concretas que permitan construir colectivamente un nuevo modelo de desarrollo económico basado en el protagonismo de la iniciativa privada. Con el compromiso real de todos los actores implicados, este proceso podrá ser visto como un ejemplo histórico del poder transformador del diálogo en democracia.