
Un despliegue interinstitucional sin precedentes, denominado Operación Pandora, irrumpió este jueves 2 de julio de 2026 en diversos sectores de Guayaquil. Su objetivo fue desarticular estructuras delictivas dedicadas a la extorsión en Guayaquil y recuperar el control en zonas de alta conflictividad.
El operativo, liderado por el ministro del Interior, John Reimberg, contó con una movilización masiva de efectivos de la Policía Nacional, Intendencia, Gobernación, Segura EP, Municipio de Guayaquil, ATM, Unase, Arcsa y personal de Migración.
La intervención se centró en puntos estratégicos como la entrada de la 8 y Nueva Prosperina, identificadas por la alta incidencia de actos delictivos que afectan la cotidianidad de ciudadanos, comerciantes y transportistas.
El ministro Reimberg enfatizó que esta operación responde a un compromiso de trabajo directo en el territorio, dejando atrás el “trabajo de escritorio”. “Se acabó el trabajo de escritorio, van a trabajar en las calles”, aseguró durante la jornada. La instrucción fue clara: clausurar todo establecimiento que no cumpla con la normativa y sancionar de inmediato cualquier incumplimiento.
El objetivo central de esta intervención fue combatir el cobro de extorsiones a ciudadanos por entrar o salir de sus hogares, así como las extorsiones que sufren negocios y vehículos de suministros en sectores vulnerables.
Tras varias horas de ejecución, la Operación Pandora arrojó resultados contundentes en la lucha contra la inseguridad:
Durante la operación, las autoridades localizaron una bodega de repuestos donde encontraron grandes sumas de dinero en efectivo, tres armas de fuego sin permiso y tres ciudadanos de nacionalidad china cuya permanencia en el país está bajo verificación.
“Se abrió la caja de Pandora”, señaló el ministro Reimberg al referirse al hallazgo de dinero, armas y negocios irregulares encontrados simultáneamente en diversos puntos de la ciudad.
El titular de la cartera del Interior subrayó que estos establecimientos clausurados servían como centros de prostitución, acopio de drogas y puntos estratégicos para el microtráfico y sicariato.
Las acciones de vigilancia y control se mantendrán de forma permanente en Guayaquil y otras provincias como parte de la estrategia nacional de seguridad.