31 de octubre de 2018 00:00

Tzawar Mishki tiene su festival en Salasaka, Tungurahua

Zoila Chango, vecina de Salasaka, recoge tzawar mishki para  la colada  morada.

Zoila Chango, vecina de Salasaka, recoge tzawar mishki para la colada morada. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Modesto Moreta
Coordinador 
(F-Contenido intercultural)

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El consumo del tzawar mishki, una bebida ancestral que se extrae de la penco de cabuya, es el centro de la celebración de los habitantes de la parroquia Salasaka del cantón Pelileo, en Tungurahua.

El 1 y el 2 de noviembre realizarán el Vigésimo Primer Festival Pluricultural Tzawar Mishki 2018. Esta fiesta de expresión artística y cultural se desarrollará en la Plaza Artesanal de este pueblo, localizado en la vía Ambato-Baños.

El encuentro contará con la participación de los grupos de música y danza como Maya Andina (Bolivia), Yawrikuna, Proyección Pacha Andina, Yurak, Danza Intercultural Purikuna, los Raymis, Arawik, Runa Suite. A estos se suman Salasaka Manda, Ramay (Otavalo), Takire, Escuela de Danza del Municipio de Pelileo, los Yangas, Decisión Latina (Otavalo), Samay Peralta y Sumak Aillu.

Javier Masaquiza, coordinador del festival, explica que la celebración busca rescatar esta bebida ancestral, que ayuda a eliminar el dolor de huesos, hidrata y brinda otros beneficios que son poco conocidos.

El jugo fermentado también se sirve como licor. La idea es que los visitantes conozcan los beneficios de esta bebida, por eso se desarrollará anualmente esta festividad.

Para apoyar al rescate de estas tradiciones ancestrales, el Municipio de Pelileo aprobó una Ordenanza que fija un presupuesto de USD 25 000 para financiar las fiestas como los raymis y del Festival Tzawar Mishki.
Martha Chango,
concejala del Municipio, asegura que a través de los encuentros con grupos de música y danza de Bolivia y Ecuador, se fortalece la interculturalidad de los pueblos. “El objetivo para que conste en una Ordenanza es que la fiesta no se pierda y que los jóvenes den importancia a nuestras tradiciones, costumbres y al idioma”, dice.

Zoila Chango es una experta en extraer el néctar del cabuyo. Cuenta que su padre, Jacinto, le enseñó esta técnica. El sábado anterior obtuvo tres litros de un penco. “Es como una vaca lechera; todos los días podemos cosechar este líquido”.

Cuenta que el tzawar mishki se recoge con una cuchara de palo redondeada, a la que denominan pan de dulce.

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