Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
En los patios, en las aulas escolares y en el hogar hay silencios y comportamientos, que se pasan por alto. Sus causas tampoco se analizan a profundidad. Tras la pandemia, hay niños que cargan con ansiedad, tristeza, falta de atención, miedo. Son emociones que muchas veces no saben ni cómo nombrarlas…
En Ecuador, 20% de niños y adolescentes presenta síntomas de ansiedad o depresión, según datos recogidos por World Vision y respaldados por estadísticas del Ministerio de Salud Pública (MSP). El 10% ha considerado o intentado suicidarse. Este domingo, Día del Niño, la salud emocional de la niñez no es solo una alerta silenciosa, sino una crisis creciente en el país.
Rafaela, hija de Katherine Durán, fue golpeada por una compañera dentro de su colegio sin ninguna provocación previa. Sus padres quedaron impresionados al ver los videos de la agresión. “Sea una cachetada o un golpe tiene su importancia”, reclama Katherine, quien cree que las escuelas no están preparadas para detectar ni contener problemas emocionales. El protocolo del Ministerio se activó, pero la respuesta del colegio fue percibida como insuficiente: dos días de expulsión. Rony Morillo, por otro lado, decidió sacar a su hija del sistema formal a los 12 años. Empezó a ver cómo las redes sociales generaban demasiada presión. “Las redes sociales generan estándares superficiales de imagen, consumo. Les hacen codiciar cosas que antes no pasaba”. “Con ‘homeschool’ mejoró, creció”, cuenta. Ambas historias reflejan un entorno donde los niños ya no se sienten seguros ni emocionalmente contenidos.
La salud mental infantil en Ecuador está atravesada por varios factores estructurales: varios tipos de violencias, carencia afectiva. Hay brechas educativas entre lo público y lo privado y el impacto de la tecnología en las relaciones sociales. El psiquiatra y director de posgrados de la UTE, Fernando Cornejo advierte que el acceso excesivo a herramientas digitales desplazó al juego y dañó la socialización: “Genera ansiedad, falta de atención y dificulta las relaciones entre pares, familiares…”. Además, alerta que en hogares donde hay violencia se normaliza el maltrato. Hay que prevenir que los niños lo repliquen.
Tras la pandemia del covid aumentaron los casos de ansiedad, tristeza persistente, bajo rendimiento escolar, entre otros problemas. David Andino, jefe de Régimen Escolar de la Secretaría de Educación del Municipio de Quito, dice que esto responde a contextos de violencia, separación familiar, dinámicas disfuncionales en la familia, falta de afecto. Pero también recalca que la población infantil tiene una gran capacidad de resiliencia cuando cuentan con espacios seguros, afecto y un acompañamiento adecuado, por parte de los profesionales de los DECE (Departamento de Consejería Estudiantil) y de la comunidad educativa. En las 20 instituciones educativas municipales, 85 profesionales son parte de los DECE. Esto les permite atender hasta 330 estudiantes por cada uno, cifra menor a lo estipulado por el Ministerio de Educación, de 450 alumnos. En tanto, en los DECE de las instituciones educativas fiscales del país hay
3 664 profesionales. Con esta cantidad aún no se logra cumplir con la norma establecida.
Ecuador cuenta con una Ley de Salud Mental que incluye la atención a niños y adolescentes. El Ministerio de Educación lleva adelante dos planes nacionales: de prevención de riesgos psicosociales en el sistema educativo y de comunidades seguras y protectoras. También cuenta con una cuenta con la guía práctica para el acompañamiento socioemocional. Esto promueve el aprendizaje de habilidades para reconocer y manejar emociones. Las unidades educativas municipales, por su parte, brindan apoyo adicional, a través de las secretarías de Salud, de Inclusión, Juntas de Protección de Derechos y enfatizan mucho en la prevención. Sin embargo, los expertos como el psiquiatra Fernando Cornejo coinciden en que hacen falta políticas de Estado a largo plazo (30 años), con metas claras y trabajo conjunto entre todos los involucrados.
Datos del INEC y del Ministerio de Educación.
La encuesta ‘Tu Voz, Tus Derechos’, iniciativa de la Red Wamprakunapak Yuyayk con apoyo de World Vision y otras entidades recogió 247 mil respuestas de niños y adolescentes. El 76% de los niños, niñas y adolescentes en Ecuador se consideran felices, mientras que 12% se siente estresado; 6% cansado y 2% triste. Sin embargo, resulta preocupante que el 20% de ellos enfrenta dificultades para reconocer y gestionar sus sentimientos negativos, como la tristeza y el estrés.
Pamela Defaz cree necesario que se descentralice la atención psicológica, con el fin de garantizar el servicio en zonas rurales y alejadas. También propone una política estatal que garantice espacios seguros, redes comunitarias de apoyo y formación docente.
El Ministerio de Educación informó que ejecuta la política pública para la erradicación de la violencia sexual en el ámbito educativo 2024-2030, que incluye la contratación de más profesionales DECE para reducir la brecha existente. También continuará con los programas: Cuidamos de ti y Comunidades educativas seguras y protectoras. El plan nacional de prevención de riesgos psicosociales se extenderá hasta 2028. En formación docente, se destaca el curso Mooc Hat Colectivamente, ayudando a adolescentes a prosperar. Esto se creó junto a Unicef y se implementó en la plataforma Me Capacito, que se enfoca en habilidades socioemocionales. En 2024 participaron 1 049 docentes, 717 profesionales DECE y 38 directivos. También en la materia de Cívica, Ética e Integridad se busca que los estudiantes desarrollen competencias socioemocionales.
La política nacional de salud mental, liderada por el MSP, está en construcción. Con esto se busca fortalecer la prevención de riesgos psicosociales en el sistema educativo.