19 de junio de 2019 11:00

‘Piano al barrio’, una propuesta que reúne a artistas de diferentes nacionalidades en Quito

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Estefanía Velasco
Redacción (I)

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Un piano que hizo de mueble por 30 años en una casa en el valle de Cumbayá, ahora se encuentra a disposición de las manos que lo quieran tocar en Quito.

‘Piano al barrio’ es una iniciativa de Andrés Caicedo y José Barrera, en un local de la av. González Suárez, en el centronorte de Quito. Caicedo señala que desde el 2018, cuando abrieron, tenían la idea de contar con un ambiente artístico donde el arte independiente pueda surgir.

“Nos dimos cuenta que esta calle se había despersonalizado un poco con las cadenas de negocios que están aquí y en todo Quito. Y luego de estar en Guápulo durante 16 años comprendimos que este es nuestro barrio”, relata Caicedo.

Con estudios de piano y composición en Buenos Aires, Sebastián Simoni, argentino que lleva el tango, folclor y rock en las venas, celebra el hallazgo de ‘Piano al barrio’ en Quito. “Es especial y atípico”, dice el músico de rizos y tez blanca, que llegó a Ecuador detrás de los pasos de su novia, ecuatoriana.

Las teclas blancas y negras son dominadas por el jazz de Eduardo Faour, guayaquileño, mientras Ana Millán, Jairo Gómez y Sebastián Simonlí departen pizza. “El piano es un instrumento versátil en el que se puede tocar todo género musical”, dice Millán, pianista colombiana, y considera que la propuesta conecta bien con el público y a los músicos “les permite crecer como artistas”.

Foto: Estefanía Velasco / EL COMERCIO

Eduardo Faour durante su presentación como parte de la iniciativa 'Piano al Barrio' en el Ananké. Foto: Estefanía Velasco / EL COMERCIO


“Es una oportunidad muy buena para dar a conocer a la diversidad de pianistas que hay en la ciudad”, refiere Gómez, compositor, arreglista y pianista venezolano. “En mi caso hago música académica, clásica, romántica, contemporánea, de películas y jazz”.

“Queremos darle un sentido de pertenencia a la gente que habita en el barrio a través de la música y un buen pianista”, menciona Caicedo, quien también toca el piano pero fue conquistado por la batería, heredó el piano de sus padres que lo tenían en casa como mesa de adornos.

En un principio hubo músicos esporádicos de jazz y folclor, luego la idea fue contar con un pianista de planta, como en las cafeterías de antaño. Sin embargo, lo que se hizo fue abrir el espacio al colectivo de pianistas, entre profesionales y estudiantes.

Caicedo cuenta que la buena relación con escuelas de música y profesionales en la materia ayudó a que la convocatoria tuviera eco. Y recuerda que el local, “desde que abrió sus puertas, ha cedido su espacio para que la música independiente pueda darse a conocer”.

Además de Faour, Gómez, Millán y Simonlí, el piano es compartido con músicos como José Cortez, Santiago Marroquin, Camila Ramos, Bernardo Torres...

‘Piano al barrio’ se mostró al público el 8 de abril de 2019 y continuará hasta julio de este año, aunque la idea es que la iniciativa persista en el tiempo. Los músicos que quieran sumarse a la propuesta solo deben ponerse en contacto con el Ananké, a través de su cuenta de Facebook.

Las citas musicales son de las 17:30 a 19:30, todas las tardes, excepto los domingos. Y siempre es posible pedir una canción más.

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