19 de febrero de 2020 13:03

Una paloma que no puede volar es la ‘mejor amiga’ de un cachorro que no puede caminar

Herman, una paloma joven, encontró en Lundy, un pequeño cachorro, a su mejor amigo. Juntos intentan mejorar su condición de salud. Foto: Facebook Fundación Mía

Herman, una paloma joven, encontró en Lundy, un pequeño cachorro, a su mejor amigo. Juntos intentan mejorar su condición de salud. Foto: Facebook Fundación Mía

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Redacción Elcomercio.com

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Herman, una paloma joven, encontró en Lundy, un pequeño cachorro, a su mejor amigo. El ave, que sufrió daños neurológicos en 2019, no puede volar y socializar con otros pájaros. La cría canina, en cambio, no puede utilizar sus patas traseras. Pero entre ambos surgió un encuentro que da cuenta de la fidelidad dentro de mundo animal.

De acuerdo con información difundida por la cadena internacional de noticias CNN, Herman y Lundy se conocieron a través de la Fundación Mía, una organización estadounidense de rescate y defensa de los derechos de los animales. Sue Rogers, directora de la fundación, relató que su labor consiste en enviar a los animales que rescatan a hogares de acogida en Estados Unidos. Además mantiene a otras especies para programas escolares sobre acoso escolar.

Entre cuidados, cariño y medicamentos nació la amistad entre el ave y el perro. Rogers relató a CNN que Herman fue hallado en el 2018 en el interior de un estacionamiento de un concesionario de vehículos. Los rescatistas de Fundación Mía lo encontraron inmóvil y, aunque esperaron tres días para que volara, se dieron cuenta de que no podía hacerlo. Rogers recuerda que el diagnóstico para Herman fue negativo, pues otro grupo rescatista le dijo que no podía ser rehabilitado y que la mejor alternativa era sacrificarlo.

Herman, que sufrió daños neurológicos en 2019, no puede volar y socializar con otros pájaros. Little Lundy, en cambio, no puede utilizar sus patas traseras. Foto: Facebook Fundación Mía

Herman, que sufrió daños neurológicos en 2019, no puede volar y socializar con otros pájaros. Little Lundy, en cambio, no puede utilizar sus patas traseras. Foto: Facebook Fundación Mía

Pero Rogers, dice, vio a Herman y decidió que morir no era una opción para el ave y comenzó a cuidarlo. Ahora, descansa en una pequeña cuna durante las mañanas, pero lo estimula llevándolo todos los días a zonas verdes.

Little Lundy es un pequeño chihuahua recién nacido que llegó en enero de 2020 a Fundación Mía. Sus dueños, quienes lo criaron en Carolina del Sur, en Estados Unidos, lo enviaron porque no podía utilizar sus patitas traseras. Rogers sospecha que se debe a daños en su médula espinal.

Al ver sus casos, Rogers decidió unirlos mientras cuidaba a Lundy. Lo que vio, asegura, fue magia. Los pequeños animales se acurrucaron sutilmente y no se alejaron durante horas. Desde este momento, el ave y la cría canina no se han separado.

Su amistad impulsó a la ciudadanía a realizar más de una docena de donaciones para Fundación Mía, que logró recaudar USD 6 000. Y ambos, Herman y Lundy, logran mejorar su estado de salud juntos.

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