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‘Consumimos más de lo que se repone’

Patricia Castillo-Briceño nació en Quito, Ecuador. Es bióloga marina con un PhD en biomedicina y se especializa en cómo la fisiología de los animales es afectada por las condiciones climáticas. Foto: Cortesía

Este 2021, el tema central del Día Mundial de los Océanos, que se conmemora cada 8 de junio, será “el océano: vida y medio de subsistencia”. Esta fecha fue elegida para recordar la importancia de estos ecosistemas que albergan a la mayor parte de la biodiversidad de la Tierra.

Patricia Castillo-Briceño, quien participó en la elaboración del último reporte sobre el estado global de los océanos, explica cuáles son las mayores presiones para los mares del mundo y cuáles son los desafíos para su conservación.

¿Cuáles son las principales amenazas para los océanos?
La pesquería es una amenaza clara que llega por varios frentes como la pesca ilegal o irregular. Cada vez pescamos en más áreas, con más tecnología y con más frecuencia. Ponemos presión sobre un limitado número de especies que son recursos que sobreexplotamos. Es decir, consumimos más de lo que se puede reponer y eso hace que muchas especies estén ya en peligro de extinción, si lo vemos desde la perspectiva biológica. Si lo vemos desde la perspectiva pesquera de obtención de alimentos, significa un colapso de ‘stock’ pesquero.

¿Esto se agrava con el cambio climático?
Al igual que las actividades de enfoque económico, como el exceso de pesquería, está el problema del cambio climático que es más transversal. Dentro de este está la acidifación oceánica, el calentamiento de los océanos y las zonas de hipoxia. Otra amenaza es la contaminación que también sabemos que afecta desde distintos sectores y es generada por la actividad humana.

Si se debe hacer una lista, ¿la sobrepesca se ubicaría en el primer lugar de amenazas?
La sobrepesca, cambio climático y contaminación se manejan a un mismo nivel porque son problemas que ocurren de forma simultánea. En muchos sitios se dan los tres de forma intensa. Por ejemplo, en los casos de contaminación por metales pesados, se ha visto que la bioacumulación es más alta si los organismos están en un océano con condiciones acidificadas. Igual con la pesca. Los cambios de temperatura disminuyen el oxígeno del océano y generan estrés en los organismos. Es decir, no se pueden reproducir, hemos alterado el medio y tampoco les facilitamos que puedan recuperarse.

¿Es posible alcanzar una pesca sostenible que permita la conservación de las especies?
Es viable, pero requiere un cambio drástico en la visión de consumo y desarrollo. Aplica para la sobrepesca y con cualquier acuerdo verde. Debemos tener claro que no es cuestión de consumir todo lo que podamos, que es lo que hacemos ahora, sino de consumir lo que necesitamos. Por ejemplo, una de las recomendaciones para tener una dieta más saludable es consumir más pescado porque tiene omega 3. Esto es importante, pero no tiene sentido comer pescado para obtenerlo cuando el fitoplancton es el que lo produce. Es como consumir un animal para obtener algo de las lechugas.

¿Qué pueden hacer las personas para contribuir con esto?
Cambiar esa perspectiva. Ser más eficientes y tomar decisiones basadas en evidencias. También se debe diversificar y eso tiene que ver con la industria. Se tienden a pescar especies que, por ser más reconocidas por el público, tienen mayor precio y coincide que están en un nivel alto de la cadena trofica. Para producir un kilo de estos hemos consumido muchos kilos de otros animales. Debemos diversificar, consumir solo lo que necesitamos y utilizar subproductos para tener eficiencia.

En varias ocasiones usted se ha referido a la importancia de incluir también un enfoque de género al hablar de los océanos.
El tema de género y océanos es una dinámica compleja. La tercera parte de las fuentes de empleo a escala global se relacionan con los océanos. De este porcentaje, solo un 2% son mujeres. En el área de investigación marítima, que es la más equitativa, se llega solo a un 25%. Por otro lado, quienes estarían más afectadas por el cambio climático, especialmente por la acidificación que afecta a la pesca, son las mujeres. También está la remuneración. Hay participación alta de mujeres, pero en trabajos no remunerados o no reconocidos.

¿Cuáles son los principales desafíos para la gestión de los océanos?
Visibilizar la importancia del océano es uno de los principales retos. Se necesita una alfabetización sobre los océanos. Explicar que el océano sostiene ecosistemas, dinámicas, interacciones y conexiones de las especies que están allí. No se conoce que es uno de los principales responsables de mantener la temperatura. El aire depende también de los océanos. En el tema de género, cada vez es más claro que no podemos ir a una industria sostenible, sobre todo en los océanos, sin tener equidad.