5 de enero de 2020 00:00

‘La muerte se hizo más cercana’

Pepe Reveles hizo una corta visita a Quito para presentar su libro ‘Mirando a los ojos de la muerte’, una recopilación de textos sobre los narcotraficantes mexicanos. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO

Pepe Reveles hizo una corta visita a Quito para presentar su libro ‘Mirando a los ojos de la muerte’, una recopilación de textos sobre los narcotraficantes mexicanos. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO

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Ana Cristina Alvarado

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Pepe Reveles es un periodista y escritor mexicano que ha documentado la violencia en México desde hace 50 años.

Cuando empezó, en 1969, publicó sobre el primer desa­parecido oficial del país, Epifanio Avilés Rojas, de quien no se supo nunca nada más. Haciendo un salto a la actualidad, en diciembre del 2019, en la Feria Internacional del Libro de Quito, presentó su obra de crónicas ‘Mirando a los ojos de la muerte’, donde narra las dinámicas del narcotráfico, la corrupción y el poder.

¿Qué es la muerte?

Para mí y para todos los mexicanos es algo muy cercano, pero desgraciadamente se ha hecho más cercano en los hechos reales de una violencia generalizada. Esta tiene una inercia que no puede ser frenada todavía por el nuevo Gobierno, porque viene de varias administraciones de dos partidos: Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional. Y ahora es una tercera opción, la que se está buscando para frenar la violencia, no con los métodos tradicionales de combatir en las calles. Todavía no se da el resultado.

¿Cuál es esa relación que tienen los mexicanos con la muerte?

Esto es tradicional, viene desde la conquista española. Se hizo un sincretismo entre las creencias anteriores y la religión católica que fue impuesta por los conquistadores, de tal manera que la muerte quedó capturada para los mexicanos. Los otros muertos, los de la violencia, pues son otra cosa. Hay en este momento, sobre todo mujeres, familias que buscan fosas en donde pudieran estar sus familiares perdidos, porque no los encuentran. Se da el fenómeno de que se han encontrado más de 2 000 fosas en el país en lo que va del siglo y varios miles de cadáveres. De tal manera que hay una crisis forense, o sea, no caben los cuerpos en los forenses.

¿Cree que la muerte ha marcado a México?
Sí, efectivamente, de toda la vida. Somos un país que nace de revoluciones, está la Revolución de 1910, la Independencia de 1810, las Guerras de Reforma. Es un país que constantemente ha entrado y salido de las guerras, pero lo que está ocurriendo ahora es muy diferente, porque no es una guerra convencional. Alguna vez me parece que la propia Hillary Clinton llegó a calificar a los narcos mexicanos como guerrilleros. Entonces, el Gobierno no puede confrontar de manera frontal a los grupos armados. Tiene que hacerlo de otra manera, creo que es el cambio que a mí en lo personal me g­ustaría ver.

¿Se puede decir que los carteles de la droga son sinónimos de la muerte?

Son sumamente violentos, unos superan a los anteriores y cada uno quiere demostrar a sus enemigos y ante la sociedad que son los dueños, que llegaron, que dominan el territorio y por lo tanto ejercen una violencia totalmente absurda, una criminalidad que toca extremos inconcebibles. Han crecido mucho en poder y en violencia. Además de traficar con drogas, han incursionado en otros 22 delitos que son asociados a esto, pero que les da posibilidad de conseguir más dinero. Entonces trafican con personas, migrantes, mujeres, niños. Hacen contrabando de mercancías. Hacen extorsión o cobro de piso a los negocios, para dejarlos seguir operando. Se pelean entre sí los grupos. El Gobierno no ha sido capaz de controlarlos, aún militarizando la seguridad pública, que es un debate que continúa. Ahora el nuevo gobierno creó una Guardia Nacional que no existía, pero también está militarizada, entonces, eso sigue en debate dentro de México.

¿Cómo cree que se debería atacar a los carteles, sin continuar la guerra que inició Felipe Calderón?

Pues, yo diría que no hay que seguir con el paradigma bélico, porque eso no conduce a ningún lado, lo que hace es exacerbar la violencia. Lo que pasó en tiempos de Felipe Calderón con muchos carteles, a algunos con falsedad, pero los atacó, y respondieron con mucha violencia. La única que pagó esto fue la sociedad mexicana. Fue, sin duda, la temporada de más violencia en el país, del 2006 al 2012. Siguió un poco los años siguientes. Son los años que marcan la llegada de México a un esquema ultraviolento, muy inseguro.

¿Cuál es el camino, entonces?
Yo insisto en usar métodos alternativos, quizá ni un solo fusil, sino llegar al lugar donde más les duele a ellos. ¿Para qué se genera la delincuencia organizada? Pues, para tener poder y dinero. Si le quitas el dinero, le quitas el poder. En una confrontación, en alguna carretera del país, mueren 30 sicarios, pero al siguiente día contratan hasta 100 porque tienen el dinero. Y tienen la capacidad de comprar políticos.

¿Cree que se han normalizado el asesinato y las desa­pariciones forzadas?
La normalización consiste en que mientras no te toca personalmente, piensas que lo que está sucediendo, pues, ya es cotidiano... y no hay nada que hacer; pero cuando te toca como persona la desaparición de algún familiar o la muerte de un familiar, entonces se te transforma la mentalidad. Te conviertes en un buscador más de justicia. Hay muchísimos colectivos en México de familiares, que no dejan que muera su demanda, están presentes, están constantemente presionando al Gobierno para que haga las cosas. Piden solución, aunque su familiar haya desaparecido y eventualmente muerto, para que no vuelva a ocurrir eso a otros, para que el fenómeno pare de una vez.

México es el país con más periodistas asesinados en el 2019. ¿Cree que la muerte o el asesinato han logrado callar la verdad?
Andamos arriba de 13 periodistas asesinados ahora. Nos han puesto en una lista al lado de Siria y Afganistán. Estamos hablando de lugares muy violentos, que están en guerra abierta, ¿no? Nosotros estamos en un conflicto armado sin declarar, por la lucha contra el narcotráfico y lo difícil que ha sido controlarlo mediante el esquema punitivo. En realidad, hay muchísimo periodismo libre. Sobre todo de los y las jóvenes, porque hay muchas periodistas mujeres ahora que están haciendo su trabajo pese a todos esos peligros. Saben que en un momento dado pueden ser objeto de una persecución, desaparición o asesinato o también de demandas que te hacen perder tu patrimonio.

Con su trabajo quiere atacar el desconocimiento que hay alrededor de las dinámicas de los narcos. ¿Cree que tener información ayude a la sociedad mexicana y latinoamericana a tomar decisiones?
Bueno, todo lo que se pueda hacer para minorar el poder de los traficantes es bueno. Hay que apuntar que desgraciadamente tienen la capacidad de corromper hasta al ejército. El grupo de Los Zetas empezó siendo un grupo de militares de élite, formados incluso en el extranjero, que se puso al servicio del cartel del Golfo. De pronto, sintieron que podían ser un cartel en sí mismo, autónomo, y lo hicieron. Para hacerse notar fueron los más violentos.

¿Usted es de los periodistas que prefieren separarse de los hechos para ir a dormir en paz?
Pues hay que intentar lo que tú mencionas, hay que tratar de desligar tu vida familiar y social de tu trabajo periodístico. No es fácil, pero yo tengo mucho tiempo en esto, más de medio siglo de periodista y estos han sido temas de interés de toda la vida. Por ejemplo, el de los desaparecidos. Yo publiqué al primer desaparecido del país reconocido oficialmente, que era un exguerrillero llamado Epifanio Avilés Rojas, desa­pareció en mayo de 1969, y no se sabe nada de lo que pasó con él. Estoy preocupado de esta violencia, desde la perspectiva de los derechos humanos. Así es como ejerzo estos temas.

¿Le tiene miedo a morir?

Pues, todo el mundo le tiene miedo a la muerte. Todos queremos permanecer lo más que se pueda, mientras tengas una familia. Tengo tres hijos de mucha diferencia de edades, pero la más pequeña tiene 17 años y pues me gustaría que tenga un mundo mejor, que no se mueran las ideas para que las inseguridades e injusticias terminen.

Pepe Reveles

Ciudad de México, 1944. Es un periodista mexicano dos veces ganador del Premio Nacional de Periodismo, como reportero y por trayectoria, con alrededor de 50 años de experiencia. Es cofundador del Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos). Ha colaborado para el diario El Financiero, el semanario Proceso y la agencia italiana de noticias ANSA, entre otros.

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