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El mono Chancho perdió un brazo por la cacería

El mono Chancho ahora vive en el Centro de Rescate y Rehabilitación Merazonía junto con sus nuevos amigos. Foto: Cortesía Centro de Rescate y Rehabilitación Merazonía. 

Chancho es un mono chorongo que perdió uno de sus brazos. Debido a los impactos de la cacería y la tenencia ilegal, los especialistas tuvieron que amputar una de sus extremidades para que pudiera sobrevivir. Ahora, su cola le permite mecerse por los árboles del centro de rescate Merazonía.  

Diego Cisneros-Heredia, director del Hospital de Fauna Silvestre Tueri de la Universidad San Francisco de Quito, cuenta que este mono fue hallado en una comunidad de Sucumbíos. 

Uno de los técnicos que colabora con este centro lo encontró con el brazo colgado y con dificultades para mover la pierna izquierda. Al ver el estado de este mono bebé, la familia que lo tenía accedió a entregarlo y fue llevado al hospital, ubicado en Cumbayá.  

Chancho fue recibido por los médicos de turno, quienes tuvieron que llamar a otros especialistas por la gravedad del caso. En ese momento le hicieron una evaluación física y química y le practicaron rayos x para entender qué le había pasado.  

El mono, de solo tres meses de edad, tenía una bala en su muslo y su brazo no respondía. Los análisis revelaban que los nervios que comunican su extremidad con el cuerpo estaban dañados.  

Cisneros-Heredia explica que esto ocurre cuando arrancan a los bebés de sus madres. Con base en los resultados, los especialistas reconstruyeron la posible historia de Chancho.  

Se cree que su madre fue cazada y Chancho, que estaba pegado a su cuerpo, fue arrancado. En ese momento se rompieron sus nervios del brazo.  

Las señales de su cuerpo también demostraban que había vivido como una mascota. Chancho llegó con deshidratación y graves problemas digestivos, relacionados a una mala alimentación.  

Debido al trauma que sufrió, este mono chorongo era muy nervioso y se asustaba por cualquier ruido. Además, tenía comportamientos repetitivos, conocidos como estereotipias, que surgen por el estrés.  

El momento del disparo, la muerte de su madre y el destete antes de tiempo le generaron serios problemas psicológicos. Por eso, los especialistas decidieron que, antes de una cirugía, debía recuperarse tanto mental como físicamente.   

Aunque la respuesta de su brazo al principio era nula, el mono empezó a mejorar. Gracias a los cuidados permanentes y a tratamientos como la acupuntura, cada vez estaba más activo. Incluso, debido a su gran apetito, fue nombrado Chancho.  

Un día, mientras estaba jugando, se lastimó nuevamente su brazo con su cuerpo.  Esto les demostró a los médicos que Chancho no podría sobrevivir sin sensibilidad en su brazo. La mejor opción era amputarlo.  

Cisneros-Heredia cuenta que en la operación estuvieron presentes un neurólogo, cirujano y los médicos de Tueri. Estos removieron la bala del muslo y amputaron su brazo. También se aseguraron de que este procedimiento no le fuera a causar dolor en el futuro y que pudiera tener completa movilidad de sus patas.  

Chancho vive con otros de su especie  

Después de seis meses de vigilancia permanente y diversos tratamientos, Chancho fue enviado en marzo de este 2021 al centro de rescate Merazonía, que se ubica en Mera, Pastaza.  

Cuando Chancho llegó al centro, su problema más grave no era físico, sino mental. A pesar de no tener su brazo, se podía mover sin inconvenientes gracias a su cola prensil.  

Esta empezó a actuar como una cuarta extremidad y le permitía colgarse de los árboles de este lugar. Tampoco necesitaba curaciones especiales o medicamentos para el brazo.  

Louisa Baillie, veterinaria de Merazonía, cuenta que el problema de este animal se relacionaba sobre todo con su falta de socialización con otros de su especie. Esto pudo cambiar con el tiempo.  

La llegada del mono Pedro ayudó a que Chancho se sintiera como en casa. Ambos se hicieron muy amigos y poco tiempo después se unieron a otros dos monos.  

Baillie dice que los cuatro han formado un grupo y, poco a poco, Chancho ha aprendido a convivir con otros de su especie. Los especialistas no pierden la esperanza de que este mono pueda volver en un futuro a su hábitat natural.  

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