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Rubén Alemán rehabilita a las tortugas marinas del Ecuador

Desde 2012, Alemán ha atendido a más de 650 tortugas marinas en el centro ubicado en Manabí. Foto: Cortesía Felipe Vallejo/ Equilibrio Azul

Luna fue la primera paciente de Rubén Alemán. En octubre de 2012, esta tortuga marina llegó al Parque Nacional Machalilla con un anzuelo incrustado en el esófago. Desesperado por salvarla, Alemán recurrió a la poca información que había en ese momento sobre cirugías de estos reptiles, se arriesgó a anestesiarla y finalmente extrajo el aparato.  

Desde ese momento, este veterinario ha atendido a más 650 tortugas marinas. Procedimientos como reconstrucciones de caparazones, operaciones para extraer objetos de pesca o cirugías para remover el plástico del organismo de estos reptiles son parte de su agenda diaria. 

Esto le ha permitido brindar una segunda oportunidad a estos animales, en el único centro para rehabilitación de fauna marina del país, que es producto de su esfuerzo. 

Aunque siempre soñó con trabajar en conservación, nunca pensó que se concentraría en los animales marinos. Tampoco imaginó que las tortugas lo motivarían a dejar la Sierra, y su natal Tulcán, para trasladarse a la Costa, donde vive desde hace 20 años.  

Alemán rehabilita tortugas con el fin de regresarlas a su hábitat natural. Foto: Cortesía Rubén Alemán
Alemán rehabilita tortugas con el fin de regresarlas a su hábitat natural. Foto: Cortesía Rubén Alemán

La afición de Alemán por la naturaleza comenzó desde que era un niño. Su tío era veterinario, siempre vivió rodeado de mascotas, y en la infancia incluso creía que hablaba con los animales. Al ingresar a la universidad optó por la Veterinaria, con la idea de enfocarse en la conservación de la fauna.

Allí se centró en la cirugía de perros y gatos, pero soñaba con trabajar en Galápagos. En el último año de universidad, su deseo se hizo realidad y se convirtió en el inicio de su camino en la biología.  Durante su estadía conoció a “la crème de la crème de la conservación”. Trabajó en el control de especies invasoras, campañas de esterilización, monitoreo y se dedicó a leer y a aprender más sobre biología.   

En 2010 tuvo que hacer una pausa. Alemán tiene una enfermedad degenerativa en sus rodillas que lo obligó a renunciar y a pasar un año en cama. Con varios tratamientos y medicina, decidió dedicarse a campañas de esterilización.

Un viaje con una amiga a Manabí cambió su vida y la de las tortugas del país. Allí recibió una propuesta para trabajar como técnico en el manejo de biodiversidad y control de especies invasoras del Parque Nacional Machalilla. Las personas del parque lo esperaron y en enero de 2011 empezó su labor.

En ese momento se dio cuenta de que no había datos sobre las causas de mortalidad y varamiento de fauna marina. Para resolver esta incógnita, llevó a cabo más de 500 necropsias.

La sorpresa fue que el 98% de las causas de muerte y varamientos de tortugas marinas se relacionaba con factores humanos. “Fue en ese momento que pensé que tenía que aportar a la solución”, dice.  

Alemán aprovechó sus conocimientos en veterinaria, biología y conservación, y empezó a operar tortugas marinas. Una amiga de la zona le prestó una casa, compró tanques y una bomba y consiguió donaciones de piscinas. 

Este veterinario recuerda que era un trabajo muy fuerte: todos los días se metía al mar durante seis horas con la bomba y la manguera para sacar agua. Pero este centro no duró mucho, ya que lo destruyeron por estar ubicado en el malecón.

Con el apoyo del jefe de área del Parque Nacional Machalilla de ese momento, pudo establecer un nuevo sitio en la parte norte de la playa de Puerto López

“Toqué puertas, me donaban cemento, ladrillos y construí el primer centro, que en realidad era un techo, bloques y malla, pero resultó”. Poco a poco empezaron a llegar más animales y el centro se expandió para albergar hasta 40 tanques.

Un 85% de las tortugas que llegan al centro presentan fracturas directas de cráneo y caparazón realizadas por los humanos. Foto: Cortesía Felipe Vallejo/Equilibrio Azul
Un 85% de las tortugas que llegan al centro presentan fracturas directas de cráneo y caparazón realizadas por los humanos. Foto: Cortesía Felipe Vallejo/Equilibrio Azul

Durante ese tiempo recibió el apoyo de personas como los propietarios del Hotel Mandala, quienes le ayudaron a conseguir fondos, y organizaciones como WildAid, que contribuyeron con tanques, medicamentos y equipos.

En 2019, el Banco Alemán Gubernamental de Desarrollo (KFW) apoyó en la construcción de un nuevo hospital, que ahora se encuentra en Salango. “Me caía y decía ya no sigo con esto, pero siempre seguí luchando y traté de sacar adelante el proyecto hasta lo que es ahora”, cuenta el veterinario.

Luna fue su primera tortuga paciente, pero después de ella han pasado cientos de animales marinos por las manos de este especialista

Desde una tortuga laúd de más de dos metros hasta un pingüino con fractura de fémur se han recuperado en este hospital. El próximo objetivo de Alemán es crear otros centros en Esmeraldas y en Guayas. También espera que más personas se motiven, repliquen su trabajo y salven a los animales marinos.

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