5 de julio de 2018 00:00

Miguel Betancourt rinde un homenaje a ‘Las Meninas’

La muestra se inauguró ayer. 4 de julio del 2018. Estará abierta hasta el próximo 28 de julio. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO.

La muestra se inauguró ayer. 4 de julio del 2018. Estará abierta hasta el próximo 28 de julio. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO.

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Gabriel Flores
Redactor (I)
gflores@elcomercio.com

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La obra de Diego Velázquez siempre fue un referente para Miguel Betancourt. Hace tres años, en su última visita al Museo del Prado, en Madrid, se dedicó durante una hora a observar ‘Las Meninas’, una de las obras icónicas del pintor español. Durante ese tiempo se acercó y se alejó del cuadro para mirar con detenimiento los detalles de cada uno de los personajes. Lo que más llamó su atención fue el trabajo que el autor hizo con la luz.

Luego de unos meses recorrió el Museo de Pablo Picasso, en Barcelona. En esa visita se dedicó a observar la serie de reinterpretaciones que el pintor malagueño hizo sobre ‘Las Meninas’. De regreso al país, y en medio de una serie de viajes para montar sus muestras en China y Corea del Sur, se dedicó a pintar sus reinterpretaciones de la obra de Velázquez.

Con el paso del tiempo, los protagonistas de ‘Las Meninas’ entre ellos la infanta Margarita de Austria, Velázquez, y un trío de sirvientas (las meninas), se fueron acoplando a las nuevas escenas y paisajes propuestos por Betancourt. En su taller, ubicado en Cumbayá, fue diseccionando a esta obra en una serie de piezas de pequeño, mediano y gran formato.

Esas piezas, más de 70, se convirtieron en los cuadros que son parte de ‘Ninfas, meninas y la mirada del pintor’, la exposición que se inauguró ayer, en la galería de la Alianza Francesa de Quito. En la exhibición muestra su afán por rendir un homenaje a esta obra y a su pintor, pero también por entablar nuevos diálogos con sus protagonistas.

Una de las primeras reinterpretaciones que hizo de ‘Las Meninas’ es un cuadro pintado sobre cáñamo en el que eliminó a varios personajes de la imagen original para dar protagonismo a la infanta Margarita, a Velázquez y a José Nieto, el hombre que aparece de espaldas en el fondo del cuadro subiendo unas escaleras.

A partir de esta primera disección de ‘Las Meninas’, Betancourt inició un trabajo lúdico vinculado a la idea del observador que, al mismo tiempo, es observado a través de un juego de planos y de escenarios. En sus reinterpretaciones los personajes de ‘Las Meninas’ salen de su contexto original, la España del siglo XVII, hacia nuevos escenarios como el Centro Histórico de Quito, o el Parque Central de Cumbayá. Allí aparecen cuadros como ‘Ciudad que gira en torno a Margarita’, ‘La infanta de visita a Quito’ o ‘El artista vagando por los arrabales’.

A más de trasladar a estos personajes a nuevos escenarios, Betancourt también decidió colocarlos en nuevas posturas y darles otros aspectos como sucede en ‘Ninfa con Tocado’, un cuadro donde la infanta Margarita aparece con una cabellera frondosa poblada de vinchas de colores en forma de mariposas. Aquí se muestra su intención de jugar con otras referencias.

Para evidenciar el juego del observador que es observado, él recurre al espejo, un elemento que aparece de forma constante en esta serie. Esto sucede en ‘Personajes mirándonos’, ‘El caballero del espejo’, ‘Diálogo ambientado en el siglo XVII’, ‘Salón de espejos’ o ‘La infanta y dos mirones al fondo’; el objeto se convierte en un artilugio para proponer nuevas miradas al espectador.

A criterio de la antropóloga María Amelia Viteri, el espejo en la serie de Betancourt se convierte en un elemento de juego “donde la Monarquía de Velázquez es puesta en entredicho con otras de corte latinoamericano con herencia española”. El escritor Leonardo Valencia agrega que este juego permite poner en primer plano miradas secundarias “que muestran lo no dicho” en el cuadro original y que al decirlo “sigue rompiendo el cascarón para nuevas improntas”.

Otra de las improntas de esta serie es el uso diverso de materiales que van desde el yute al papel de arroz pasando por telas recicladas. Uno de los cuadros que más llama la atención es ‘Retrato de Velázquez’, un cuadro de gran formato que incluye un pedazo de tela que el poeta Julio Pazos le regaló al pintor hace 25 años. “La tela era parte de un vestido. Julio me contó que su suegra lo usó para el acto de posesión de Velasco Ibarra. Lo incluí en el cuadro porque siempre me llamó la atención su hilo de oro”.

En ‘Ninfas, meninas y la mirada del pintor’ también se incluyen obras donde los personajes de ‘Las Meninas’ se internan en mundos cubistas, geométricos y del pop art. El pintor cuenta que, durante la realización de esta serie, sus ideas también estuvieron permeadas por las reinterpretaciones de artistas como Salvador Dalí y Francis Bacon y por las reflexiones que el francés Michel Foucault lanzó sobre ‘Las Meninas’ en su libro ‘Las palabras y las cosas’.

La exposición estará abierta de lunes a viernes hasta el próximo 28 de julio. La entrada es libre.

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