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La lista de reservas marinas se modifica

La Región del Mar de Ross, ubicada en la Antártida, actualmente es el área marina protegida más grande del planeta.

La Región del Mar de Ross, ubicada en la Antártida, actualmente es el área marina protegida más grande del planeta.

La Región del Mar de Ross, ubicada en la Antártida, actualmente es el área marina protegida más grande del planeta. Foto: Cortesía

La lista de las áreas marinas protegidas más grandes del mundo se ha modificado constantemente en los últimos años. La ampliación del Monumento Nacional Marino de Papahanaumokuakea, en Estados Unidos, posicionaba a esta zona en el 2016 como la mayor reserva marina del planeta. Solo cuatro años más tarde, esta área descendió al cuarto lugar, superada por otras que casi duplican su tamaño.

Algo similar pasó con la Reserva Marina de Galápagos. Aunque todavía es considerada una de las más grandes y mejor conservadas del mundo, ya no está entre las 10 áreas marinas más extensas. Ahora ocupa el puesto 33.

Según la Base de Datos Mundial sobre Áreas Protegidas (WDPA), actualmente existen 17 237 áreas marinas protegidas que cubren el 7,45% del océano. Esta herramienta, creada por la Organización Naciones Unidas y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, revela que en los últimos 20 años el número y la extensión de estas zonas han aumentado rápidamente. Hasta el 2000, estas abarcaban un 0,7% del océano.

La Región del Mar de Ross, en la Antártida, es el área protegida más grande del planeta. Esta fue establecida en el año 2017 y cubre 2 060 058 km2.

César Peñaherrera, doctor en Ciencias Marinas Cuantitativas y Director Científico de Migramar, explica que la extensión es un factor importante, dependiendo del objetivo de conservación de cada zona.

Si se pretende proteger a los corales, por ejemplo, un área que circunde el arrecife va a ser suficiente ya que estos no se mueven. Si la idea es cuidar a especies migratorias, el tamaño es un aspecto fundamental.

Peñaherrera dice que para evaluar la efectividad de una reserva se debe tomar en cuenta si la extensión es suficiente, si hay extracción de recursos, el nivel de control y vigilancia, los años de creación de la reserva y qué tan aislada se encuentra esta zona.

Un estudio publicado en la revista Nature revela que solo cuatro de 87 áreas marinas analizadas han aplicado adecuadamente estos cinco parámetros de conservación. Luis Suárez, vicepresidente y director ejecutivo de Conservación Internacional Ecuador, explica que estos sitios deben tener planes de manejo, donde se establezcan zonificaciones y programas que involucren a todos los actores.

En los últimos días, los debates sobre ampliar la zona protegida de la reserva marina de Galápagos han vuelto, debido a la presencia de flotas en los exteriores de esta zona. Suárez dice que la ampliación de la reserva marina o la creación de un área complementaria podría ayudar a proteger la biodiversidad de las islas, especialmente a las especies endémicas y altamente migratorias.

La creación o extensión de las reservas no solo beneficia a la conservación. Suárez explica que estas zonas son útiles para el sector pesquero, ya que las especies comerciales utilizan estos sitios para alimentarse, reproducirse y refugiarse hasta alcanzar el tamaño adecuado, lo que fomenta una pesca sostenible.

Según Jorge Samaniego, oficial de Conservación del Programa Marino de WWF, el sector pesquero suele cuestionar la expansión de reservas en el mundo porque no se ha difundido la importancia de estas áreas para su labor. Por eso, es necesario involucrar a todos los actores en el proceso. Para Samaniego, es recomendable crear más áreas marinas, solo si se garantiza que contarán con los recursos necesarios para su control y vigilancia.