16 de diciembre de 2018 00:00

Isidro Ayora, médico y gobernante progresista

Isidro Ayora Cueva ejerció la presidencia constitucional entre 1928 y 1931. Luego volvió a practicar la medicina. Foto: fotografiapatrimonial.gob.ec

Isidro Ayora Cueva ejerció la presidencia constitucional entre 1928 y 1931. Luego volvió a practicar la medicina. Foto: fotografiapatrimonial.gob.ec

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Amílcar Tapia Tamayo* (O)

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El siglo XX fue testigo de varias transformaciones que permitieron al Ecuador cambiar el caduco sistema de gobierno que siguió imperando a pesar de los grandes esfuerzos de Eloy Alfaro por acabar con la realidad política del siglo anterior, que a “fue de cambios sociales, no fueron otra cosa que maniobras para modificar el poder político que residía siempre en manos de la oligarquía sea de la Costa o de la Sierra. Alfaro, con su lucha, dejó una lección ideológica buscando el cambio de caducas estructuras. (…) Dejó la semilla para nuevas transformaciones que más tarde se operarían en su país…” (Godoy, Francisco, ‘Los cambios revolucionarios en América Latina’, Bogotá, Ediciones L.B., 1995, p. 114)

Sin lugar a dudas, estas semillas fueron las que motivaron a un grupo de jóvenes oficiales que servían en la guarnición de Guayaquil a pronunciarse contra el gobierno de Gonzalo Córdova, mandatario que se hallaba acosado por graves problemas nacionales e internacionales, lo cual, de suyo, causaba profundo malestar en un pueblo que sufría las dolorosas consecuencias de los errores políticos de sus gobernantes.

El 9 de julio de 1925, en Guayaquil se produjo un alzamiento armado dirigido por Idelfonso Mendoza Vera. Una de las primeras acciones fue apresar a las autoridades del Gobierno y de la banca y a militares leales al Presidente, así como a personajes influyentes en las decisiones gubernamentales.

Inicialmente se formó una Junta Provisional Militar que duró desde las dos de la tarde hasta las ocho de la noche. De manera secreta designaron a siete miembros de la Junta de Gobierno Provisorio, cuatro por la Sierra y tres por la Costa, la cual gobernó desde el 10 de julio de 1925 hasta el 9 de enero de 1926.

El movimiento militar fue respaldado por el pueblo y las instituciones, tal como lo recoge el editorial de Diario EL COMERCIO del 11 de julio de 1925.

Lamentablemente, gobernar un país por medio de una Junta compuesta por varios miembros es inviable por las contradicciones e intereses de cada uno de ellos, razón por la que el fracaso de su gestión fue inevitable. En esta circunstancia, la Junta Suprema Militar les pidió la renuncia. Luego se nombró a una nueva Junta, entre cuyos miembros se hallaba el médico Isidro Ayora. Este Consejo gobernó del 10 de enero al 31 de marzo de 1926.

Los problemas fueron similares y el Ejército tomó la decisión de designar a un dictador para que asumiera el poder.

Isidro Ayora Cueva se desempeñaba como rector de la Universidad Central del Ecuador. “Fui llamado a media noche por un oficial que llegó a mi casa a notificarme que el Ejército quería entregarme el poder, razón por la que urgía le acompañase. Dudé un instante por cuanto la responsabilidad de ser Mandatario no puede ser producto de improvisaciones ni tampoco de presiones políticas. Un gobernante debe tener la estatura moral para cumplir con su misión por cuanto en sus manos está el destino de un país, no de un grupo que lo presiona y obliga a tomar decisiones: quien así lo hace no es digno de gobernar una república, ya que no tiene personalidad ni carácter para dirigir la nación. Dudando como estaba, Laurita, mi esposa, dijo “Isidro, ve a cumplir con tu deber como ciudadano. Sea tu conciencia el mejor juez y la mejor guía en estos momentos. Sé fuerte con los oportunistas y generoso con los hombres que buscan el bien del país. Si no los hay entre tus conocidos, busca a los mejores que casi siempre son anónimos por su honradez y decencia y se hallan alejados de la política. Jamás confíes en quienes te alaban: de ellos aléjate y desprécialos. No te dejes manipular por los que antes tuvieron el poder en sus manos, puesto que lo único que les interesa es mantener sus prebendas y beneficios…” (Cartas y varios Rectorado, 1926, Universidad Central del Ecuador, en BAEP, Isidro Ayora, hoja No. 26)
El 1 de abril de 1926, renunció al rectorado de la UCE (Ibid. Archivo histórico UCE. Rectorado. Actas) y aceptó la Primera Magistratura, bajo la condición de que los militares no interviniesen en el Gobierno.

Isidro Ayora Cueva nació en Loja el 31 de agosto de 1879. Estudió en el colegio Bernardo Valdivieso y Medicina en la Universidad Central del Ecuador, destacándose siempre como innovador en las ciencias médicas. Gracias a una beca ofrecida por el presidente Plaza Gutiérrez, estudió obstetricia y ginecología en Alemania, especialidades que en Ecuador eran casi desconocidas. Esa era una de las razones por las cuales “de diez madres con problemas en horas del parto, morían ocho por la falta de atención médica, ya que eran atendidas por comadronas inexpertas en temas de esta naturaleza…” (Gutiérrez, Jaime, ‘Apuntes sobre la Ginecología en el Ecuador’, Quito, s/a, s/e, folleto, BAEP).

Cuando regresó al país, trabajó intensamente para crear una maternidad que ofreciera verdaderos servicios especializados, toda vez que los estudiantes de Medicina no tenían obligación alguna por hacer internado de ginecología.
Cuando fue profesor de la facultad de Medicina, y más cuando fue Rector, obligó a los estudiantes a realizar internados en la especialidad, con lo cual el centro maternal que años más tarde llevaría su nombre, alcanzó respeto y prestigio por la calidad de prestaciones médicas.

Dirigió los hospitales San Juan de Dios y Civil, ocupó el decanato de Medicina y el rectorado de la Central. En política, ejerció la diputación por su provincia y en 1924 fue electo Alcalde de Quito, cargo que ocupó entre el 1 de enero y 31 de diciembre de 1925.

Durante su mandato, el presidente Ayora transformó al país en materia social, económica, educativa y de obras públicas. Fue el mentalizador de la creación del Banco Central gracias al apoyo de la misión Kemmerer. En 1927 se crearon la Superintendencia de Bancos, el Banco Hipotecario, antecedente del sistema de bancos de Fomento; la Contraloría General de la Nación, la Caja de Pensiones, antecedente del Instituto de Seguridad Social; las direcciones generales de Aduanas, del Tesoro, del Presupuesto, de Obras Públicas y de Ingresos. Y en ese mismo año se dictaron varias leyes de Trabajo como las de contrato individual, jornada máxima y descanso dominical, trabajo de mujeres y de menores, protección de maternidad, desahucio, accidentes y procesamiento de las acciones provenientes del trabajo.

El 9 de diciembre de 1928 se instaló una Asamblea Constituyente que nombró presidente interino a Ayora y expidió el 26 de marzo de 1929 la decimotercera Constitución Política del Ecuador. El mismo Ayora fue elegido como presidente constitucional de la República. En materia de garantías y derechos sociales fue la más avanzada de las constituciones hasta entonces expedidas en Ecuador: hábeas corpus, voto de la mujer, limitación a la gran propiedad agrícola, igualdad de los inapropiadamente llamados “hijos ilegítimos”, función social de la propiedad y representación de las minorías políticas, entre otros logros sociales y políticos.

El país se halla en deuda con este gran hombre público que falleció hace cuarenta años en Los Ángeles, Estados Unidos, el 22 de marzo de 1978, a la avanzada edad de 99 años.

 *Investigador, académico y autor de varios libros sobre historia nacional.

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