27 de noviembre de 2017 00:00

Las personas Glbti aún no tienen todos los derechos en Ecuador

Jorge Medranda, defensor de los derechos Glbti de la Fundación Causana. Rashell Erazo, activista Transgénero, preside la Asociación Alfil. Iván Carrazco Montalvo, defensor de los derechos Glbti. Fotos: EL COMERCIO

Jorge Medranda, defensor de los derechos Glbti de la Fundación Causana. Rashell Erazo, activista Transgénero, preside la Asociación Alfil. Iván Carrazco Montalvo, defensor de los derechos Glbti. Fotos: EL COMERCIO

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Redacción Sociedad
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sociedad@elcomercio.com

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La detención masiva de cien personas Glbti, es decir gais, lesbianas, bisexuales, transgénero e intersexo, fuera de Abanicos Bar de Cuenca, fue el detonante. Eso aceleró el proceso de despenalización de la homosexualidad, en el país.

Eso ocurrió en 1997, durante una redada policial. Antes de aquel hecho, organizaciones Glbti habían presentado una acción de inconstitucionalidad en contra del primer inciso del artículo 516 del Código Penal vigente. En él se tipificaba a la homosexualidad como delito. La sanción iba de cuatro a ocho años de prisión.

“Lo que pasó en Cuenca fue la gota que derramó el vaso”, recuerda Efraín Soria, presidente de la Fundación Equidad. La razón fue que ya existía un proceso de lucha previo desarrollado por otras agrupaciones sociales.

Los argumentos que sustentaron la acción de inconstitucionalidad fueron que la homosexualidad no es delito. Aunque para Danilo Manzano, activista de Dialogando Ando y Fundación Equidad, luego alguna gente la catalogó como una enfermedad.

Para Soria, la penalización es contraria a principios constitucionales. Ya que los derechos sexuales son también derechos humanos.

En Ecuador, la despenalización de la homosexualidad se publicó en el Registro Oficial el 27 de noviembre del 1997 y hoy se cumplen 20 años de eso.

Por ello, los colectivos Glbti han organizado diferentes eventos para recordarlo.

Uno de ellos es el que se realiza hoy, 27 de noviembre del 2017, a las 18:30, en el Café Democrático, ubicado en el sector de La Mariscal, centro-norte de la capital.

Los activistas participarán de la charla gratuita: ¿Qué pasó antes y después de la despenalización en Ecuador? En ese espacio se conversará en torno a cómo era ser homosexual antes de 1997. Y lo que para Manzano constituye “la gesta de la despenalización”.

Cristian Paula, de Fundación Pakta, cree necesario hablar también de los retos, pues por ahora, los Glbti aún son “ciudadanos de segunda”. No tienen derecho al matrimonio civil igualitario, son discriminados en los trabajos por sus preferencias sexuales, etc.

Equidad también desplegará una bandera del arcoíris Glbti en Ciencias Administrativas, de la Universidad Central.

Puntos de vista

‘Hubo muchas desapariciones’

Jorge Medranda. Defensor de los derechos Glbti de la Fundación Causana

A mí nunca me detuvieron porque no salía mucho, pero había otros jóvenes, principalmente transexuales que salían a la calle y eran maltratados, vejados o asesinados. A mediados de los ochenta hubo muchas desapariciones de mujeres trans femeninas que caminaban por la calle o ejercían el trabajo sexual. En ese tiempo las discotecas Glbti estaban camufladas. Cuando había redadas, los policías utilizaban pasamontañas y agredían a las chicas trans principalmente. No a las mujeres lesbianas porque la penalización se aplicaba para hombres. Muchas veces, ellas conformaron un escudo para frenar a los gendarmes y defendernos. Mientras los agentes trataban de ingresar a los centros de diversión, ellas armaban una discusión para impedirles el paso. Así aprovechábamos para escapar.

‘El papel trans se invisibilizó’


Rashell Erazo. Activista Transgénero, preside la Asociación Alfil

A los 14 años, mi mamá me encontró ‘producida’ con su ropa y maquillaje. Le dije que era un juego, que no se preocupara. Y solo hasta los 20 le confesé mi orientación sexual. Ella me buscó terapia psicológica. Como otros padres de los ochenta, pensó que era una enfermedad. Pero me defendió de un médico que me decía palabras fuertes como “m..., eres un hombre”. En el 2000, tomé contacto con el activismo Glbti, al unirme a la extinta Fundación Ecuatoriana de Minorías Sexuales, surgida de los trans Coccinelle, que recogió firmas para la despenalización y fue invisibilizada. A mis 43 años ya no camino avergonzada ante las miradas en la calle. Estoy empoderada por mi formación activista. Soy una persona más, en las charlas les digo que no busco que me acepten. Lucho contra la idiosincrasia, la heteronormatividad.

‘Ahora ya no estamos solos’

Iván Carrazco Montalvo. Defensor de los derechos Glbti

La despenalización de la homosexualidad fue una lucha de todos. Pero 20 años después seguimos sin ser libres. Desde pequeños nos enseñan que ser gay es un pecado. Cuando tenía 4 años tuve conciencia de mi orientación sexual y sentí una atracción inocente hacia los niños. A los 18 años reconocí mi homosexualidad porque me sentía en una cárcel social. Tenía que aparentar muchas cosas para librarme de la violencia. Fue complejo y no tenía con quien hablarlo. Hay gente que lo guarda y se suicida. Hoy, ser homosexual significa resistencia. No queremos volver a las calles con silbatos en mano por miedo a las agresiones, por lo que hemos armado redes de apoyo con gente Glbti y heterosexuales (ciclistas, mujeres, etc.). No estamos solos. Pero la legislación no se pone en práctica y eso debe cambiar.

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