5 de noviembre de 2018 00:00

El espíritu del páramo toma vida para los Pases del Niño

La vestimenta original de los Sacha Runas se manufacturaba con musgo e hilos de cabuya. Foto: Cristina Márquez / EL COMERCIO

La vestimenta original de los Sacha Runas se manufacturaba con musgo e hilos de cabuya. Foto: Cristina Márquez / EL COMERCIO

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 4
Cristina Márquez

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Los Sacha Runas, de los pases del Niño de Riobamba y los Urkuyayas, de la Mama Negra, representan al mismo personaje mítico de la cosmovisión andina. Se trata del espíritu de la montaña, quien se personifica en un hombre cubierto de musgo u otro follaje cuando requiere proteger su territorio.

La creencia andina lo muestra como un protector y un ser sagrado. Su aparición en las fiestas populares también es una muestra del sincretismo cultural y religioso que surgió en el país con el mestizaje.

El término kichwa Sacha Runa, significa hombre musgo y sus funciones en el páramo incluyen la protección de la tierra, las plantas, los animales y los habitantes de una montaña. Pero en el Pase del Niño, una tradición religiosa que recientemente recibió una certificación como patrimonio cultural del país, su función es bromear con los espectadores, jugarles bromas y pasear entre las comparsas que acompañan a los priostes del Niño Jesús.

“Antes los Sacha Runas eran uno de los personajes más comunes, luego surgió la prohibición de recoger musgo para los trajes y la aparición del personaje se volvió menos frecuente”, dice Juan Manuel Sánchez.

Él se disfraza como Sacha Runa cada 6 de enero para acompañar a la imagen del Niño Rey de Reyes en su recorrido por la ciudad. Su traje está hecho con retazos de tela verde y su rostro lo cubre con una careta de cartón, también usa guantes y botas.

Él empezó a bailar para el Rey de Reyes a los 14 años. Hoy tiene 43 y aspira continuar con la tradición hasta que sus fuerzas le permitan. “Dicen que por tradición los diablos de lata deben bailar nueve años seguidos en el Pase, y los curiquingues ocho. Del Sacha Runa no se sabe exactamente cuántos, pero yo bailaré toda mi vida”, dice Sánchez.

Miguel Moreno, de 19 años, es uno de los Sacha Runas más jóvenes del Rey de Reyes. “Escogí ese personaje porque lo veía mucho cuando era niño. Siempre intentaba ver quién estaba debajo del musgo, mi abuela me decía que si dañaba algo en la naturaleza, él me iba a reprender”, cuenta el joven.

El personaje empezó a desaparecer hace diez años, cuando el musgo en los páramos empezó a escasear. Técnicos del Ministerio del Ambiente prohibieron cortar el musgo para decorar la Navidad debido a que en la parte alta, estas plantas actúan como retentores de la humedad.

Eso motivó a los devotos de los Pases del Niño a buscar otras maneras ingeniosas de disfrazarse. Algunos utilizan trajes de yute y follajes reciclados, mientras que otros manufacturan sus trajes con retazos de plásticos, cabuya o hilos.

“Lo importante es no perderlo. Cada año buscamos ideas nuevas para recrear al personaje original. Esperamos que este año hayan más Sacha Runas en los Pases del Niño, y que los jóvenes se familiaricen con este personaje”, dice Sánchez.

Para los yachaks y conocedores de la cosmovisión, el que el Sacha Runa haya aparecido en esta fiesta religiosa muestra cómo los indígenas trataron de incorporar sus símbolos sagrados en la religión. “Siempre hemos sido un pueblo espiritual. Cuando llegaron los españoles nuestras creencias prevalecieron”, dice José Parco, director de la Unidad de Interculturalidad del Municipio de Riobamba.

Valeriana Anaguarqui, yachak de Chimborazo, dice que se trata de un ser real. Ella incluso asegura haberlo visto en su infancia, durante un pastoreo en los páramos de San Juan.

“Aparece cuando los animales están en peligro o hay un conflicto. Él escoge a los toros más bravos y robustos para llevarlos a otros cerros seguros”, describe la mujer de 74 años.

Ella asegura haberlo visto, como otras decenas de pastores campesinos.

Ella lo describe como un hombre grande, que lleva un fuete para asustar al ganado, y utiliza lo que parece ser un poncho café o negro oscuro. “El sacha runa aparece solo cuando llueve y hay mucha neblina, es muy rápido y casi nunca se deja ver”.

Uno de los personajes casi extintos de la Mama Negra es el Urkuyaya, un término kichwa que también hace referencia a un hombre de la montaña. Antaño, este personaje recorría el desfile vistiendo un elaborado traje de musgo.

Los personajes de la Mama Negra de este año se propusieron rescatar esta figura y volverla a visibilizar junto a otros personajes que cada vez aparecen con menos frecuencia como los yumbos. Sin embargo, en el desfile del sábado tampoco aparecieron.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (1)
No (0)