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El 13 de abril se conmemora el día internacional del beso y, aunque muchos han sentido la adrenalina de este acto, pocos entienden realmente por qué el hecho de juntar nuestros labios con los de otra persona genera tantas sensaciones.
Lo cierto es que este hecho se ha investigado y se comprobado científicamente que el placer de besar tiene incidencia en lo neuronal y en lo químico.
Realmente, los besos pueden tener diferentes connotaciones. Un beso no siempre es un contacto de labios entre parejas, sino que muchas veces los usamos para saludar, despedirnos o simplemente para demostrarle cariño a alguien.
Lo que sí coincide en todas situaciones es que se demuestra afecto y aprecio. Pero, ¿por qué los seres humanos debemos usar nuestros labios para generar alguna conexión con otra persona?
Los besos tienen un área específica en la ciencia y se llama filematología. Varios científicos han dedicado investigaciones para analizar los estímulos de este acto en nuestros cuerpos.¿Qué pasa en nuestro cerebro?
Según un diálogo del psicólogo y sexólogo Walter Ghedin con el medio ‘Infobae’, el cerebro segrega diferentes sustancias que generan felicidad durante un beso: dopamina, oxitocina, serotonina, adrenalina, la fenilalanina y la testosterona.
Por su parte, la oxitocina es conocida también como ‘la hormona del amor’, ya que causa una sensación “cálida y confusa” en el cuerpo.
Adicionalmente, la dopamina mejora la flexibilidad muscular y el deseo; la adrenalina y fenilalanina estimulan la frecuencia cardiaca, mejorando la oxigenación en los tejidos; y la testosterona aumenta el deseo y la energía.
Todas estas sustancias reducen los niveles de cortisol, la hormona que genera el estrés, y de melatonina, la hormona del sueño.
Es por esta razón que se dice que el amor y los besos son adictivos, ya que estimulan las mismas zonas cerebrales que las drogas como la cocaína.
Ahora bien, si hablamos de un beso apasionado de parejas, los cuerpos intercambian hasta 80 millones de bacterias mediante la saliva y otros fluidos, según lo explica un estudio del medio especializado ‘American Journal of Medicine’.
No se preocupe, la mayoría de estas bacterias son inofensivas y habitan en nuestro cuerpo constantemente. Es más antihigiénico un apretón de manos, puesto que se pueden intercambiar hasta 124 millones de bacterias no tan inofensivas.
Adicionalmente, a través de la boca se comparten 9 mililitros de agua, 0,18 miligramos de compuestos orgánicos,0,71 miligramos de diversas grasas, 0,7 miligramos de proteína y 0,45 miligramos de cloruro de sodio.
Parece bastante extraño que una acto tan raro y que parece asqueroso para muchos, como lo es generar contacto entre labios y lenguas con otra persona, pueda representar algo bonito y generar tantas sensaciones.
La respuesta no solo está en los estímulos sensoriales que se explicaron anteriormente, sino que un beso también se usa para hacer un muestreo de feromonas de la otra persona en el que puede o no puede haber conexión sentimental.
Esto lo explica un estudio de la Universidad de Oxford del científico Rafael Wlodarski, en el cual también se menciona que las mujeres heterosexuales hacen, inconscientemente, un análisis de la compatibilidad inmunológica de la otra persona.
Adicionalmente, las recepciones cerebrales se deben a las miles de terminales nerviosas que hay en la boca y en la lengua, por lo que se generan un montón de sensaciones placenteras.
Aunque científicamente la respuesta cerebral ante un beso sea la misma en todos los seres humanos, este acto no es interpretado de la misma manera en todas las partes del mundo.
Según lo indicó un estudio de la revista ‘Sapiens’, en el que se analizaron a 168 culturas diferentes, solo el 46% de la población mundial da un beso como una demostración de amor.
En algunas partes del mundo, los besos solo son exclusivos para vínculos estrechos entre familiares y parejas sentimentales. En otros lugares solo son un símbolo de saludo y despedida.