
El Tribunal Supremo de Puerto Rico ratificó que el artista puertoriqueño deberá dividir su patrimonio de 500 millones de dólares con su exesposa tras 29 años de unión.
La batalla legal entre el ícono de la música urbana, Ramón Luis Ayala Rodríguez, conocido mundialmente como Daddy Yankee, y su exesposa Mireddys González, alcanzó un punto de inflexión en los tribunales de Puerto Rico.
La máxima instancia judicial de Puerto Rico rechazó el último recurso de apelación presentado por la defensa del cantante, dejando en firme la orden judicial que obliga a la liquidación y división de los bienes acumulados durante su matrimonio.
Según explicó el abogado Pablo Lugo, esta decisión judicial es final y firme, cerrando toda posibilidad de nuevas apelaciones sobre este reclamo específico.
La fortuna en disputa, estimada en aproximadamente 500 millones de dólares, representa uno de los patrimonios más significativos del entretenimiento latinoamericano.
Aunque el fallo judicial reconoce los derechos de Mireddys González sobre la masa común de bienes, la distribución física y monetaria exacta aún debe resolverse en etapas posteriores del proceso legal.
Mientras tanto, González solicitó una compensación provisional de cinco millones de dólares y una asignación mensual para solventar sus necesidades financieras inmediatas.
Pese a los reveses en la división de bienes, el artista logró un avance estratégico esta semana. El pasado 17 de junio de 2026, las partes presentaron una moción conjunta ante el Tribunal Federal para el Distrito de Puerto Rico.
En este pacto, Mireddys González reconoció que las marcas asociadas a la carrera del cantante —incluyendo “Daddy Yankee”, “DY”, “Barrio Fino”, “Legendaddy”, “Big Boss”, “Los Cangris” y “El Cartel”— son propiedad exclusiva del intérprete.
Este acuerdo permite al artista continuar con la explotación comercial de sus marcas sin restricciones. No obstante, el litigio se mantiene vigente respecto a otros activos, como empresas, negocios firmados antes del divorcio y composiciones musicales creadas durante el tiempo que duró la unión matrimonial.
La unión entre Ayala Rodríguez y González fue una de las más longevas de la industria, iniciada cuando eran novios en la escuela secundaria y formalizada en 1995.
Tras casi tres décadas de relación, la separación fue anunciada en diciembre de 2024 y el divorcio formalizado en febrero de 2025. Desde entonces, la división del imperio empresarial, que incluye corporaciones como El Cartel Records y Los Cangris Inc., ha generado múltiples audiencias en cortes federales y estatales.
Mientras la justicia continúa dirimiendo la repartición de los activos financieros, la historia de esta pareja cierra un capítulo legal clave, aunque el pleito por los bienes acumulados durante su historia juntos sigue marcando la agenda mediática internacional.