14 de February de 2011 00:00

Tres vidas rifadas en la persecución de una ilusión

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Luis es un chico curioso y deseoso de aprender de su maestro, el mago Sotolongo. Juntos caminan por la vida haciendo trucos de magia, persiguiendo ilusiones, buscando ideales y llenando ‘huecos’ en el alma de las personas para poder llenar el que ellos tienen en el estómago, por el hambre.

¿De qué servirían las ilusiones, si las mentes no las piensan y no las hacen realidad poco a poco? Esta es la reflexión que el mago Sotolongo plantea a Luis.

La obra, de Arístides Vargas, ‘Ana, el Mago y el Aprendiz’ es la historia de la persecución de anhelos y del poder movilizador de una ilusión, de un sueño.

El maestro y el aprendiz comparten un espacio; una estación de tren abandonada en donde invocan a una “energía prodigiosa del lugar”: Ana, una mujer que deambula en el mundo de las ideas en busca de su hombre.

Ana (Leslí Gutié); el mago (Érick Cepeda) y el aprendiz (María Dolores Ortiz) se encuentran en este lugar propicio para las visiones “porque es posible ver lo que no se ve”.

Juntos generan una asociación entre utopía y movimiento, una conexión entre el desear, el soñar y el hacer. Así hacen un viaje, un recorrido por un mundo poético y fantástico en el que se preguntan “cómo hacer que alguien vea lo que ha imaginado”. Pero esta utopía no puede hacer nada por sí sola y necesita de manos y mentes que la piensen y la concreten.

La obra es una revolución, es la persecución tenaz de una idea, la construcción de un anhelo. La lucha constante, porque las ilusiones no solo se logran con ganas, sino con un plan para lograrlo.

La vida rifada en la búsqueda de un ideal, en el poder movilizador de una ilusión, “porque la ilusión nos mueve, es un juego que no acaba ni comienza”, dice el maestro a su aprendiz.

Luis, en la búsqueda por alcanzar las ilusiones, se desespera por saber y opinar. El Mago le dice que escuche. Ana le dice “que las palabras demuestran impaciencia, y suelen ser escandalosas si no se las sujeta”.

Poco a poco, a través de la ilusión y de los trucos mágicos, el mundo real se entrelaza con la imaginación, con los recuerdos.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)