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Los partidos en el Ecuador de fines del siglo XIX, según diario El Cotopaxi

Ignacio de Veintimilla. Uno de los perseguidos durante el gobierno de Veintemilla fue Alonso Orellana. Editó en Lima un periódico en el cual trataba temas políticos y partidistas

Distinto a lo que se observa hoy, en el siglo XIX, la diferenciación ideológica era determinante en la lucha política, y en aquella época había dos grandes corrientes que pugnaban entre sí: conservadores y liberales. Los primeros eran los defensores del “orden” del gobierno fuerte, respaldado por la clerecía que ejercía enorme influencia en la población. Los segundos proclamaban la necesidad de la vigencia de las garantías individuales, y el grupo más enérgico de su interior proclamaba la participación de grupos medios y populares urbanos (Enrique Ayala, ‘Los partidos políticos en el Ecuador’, La Tierra, Quito, 1989, p. 13)

Entre 1878 y 1882 gobernó el país Ignacio de Veintemilla, “uno de los peores mandatarios que ha tenido el Ecuador, quien puso al país en vilo por sus extravagancias personales y políticas, llegando al extremo de poner en riesgo, entre otras cosas, la educación en todos los niveles, con la promulgación de su nefasta Ley de Educación, por medio de la cual ningún estudiante tenía la obligación de asistir a clases y menos los profesores acudir a las aulas, cerró la Universidad Central del Ecuador (…) razón por la que fue combatido enérgicamente por muchos intelectuales, entre ellos Juan Montalvo con sus famosas ‘Catilinarias’ escritas entre 1880 y 1882, así como de numerosos personajes que sufrieron destierros, persecuciones y ostracismos por su ambición y petulancia” (Manuel Freile, ‘La arrogancia del dictador Veintemilla’, (folleto) BAEP, s/a, s/e, p. 21).

“Veintemilla tuvo venganzas de alma plebeya, llegando al extremo de que hizo fijar en el muro interior de su casa las protestas que se habían publicado contra él. (…) Y la primera y más numerosa y más vehemente protesta fue la de los Concejos Municipales de Quito y los vecinos más distinguidos de la ciudad encabezados por el jefe político Antonio Robalino, a quien ordenó le pusieran grillos en su prisión” (Luis Robalino Dávila, ‘Orígenes del Ecuador de hoy’, Vol. V, CCE, Quito, 1966, p.168).

Uno de los fugitivos fue Alonso Orellana, quien se afincó en Lima-Perú y allí fundó su periódico El Cotopaxi, “órgano político defensor de los intereses generales del Ecuador”, edición refundida y muy difícil de localizar, si no hubiese sido por la diligencia del padre Aurelio Espinosa Pólit, quien logró recuperar unos pocos ejemplares de tan combativa publicación ocasional.

De la citada impresión ubicamos una breve referencia registrada en el Boletín Bibliográfico de la Universidad Mayor de San Marcos, editado en 1923, cuando enumera en las páginas 178 y 179 los periódicos editados en Lima entre 1878 y 1923, gracias al trabajo de José Antonio Lavalle y Arias de Saavedra.

De forma muy escueta, cuando hace la lista de la prensa publicada en la capital peruana en el citado año 1878, dice: “El Cotopaxi, Hoja política y literaria. Imprenta de la Opinión Nacional, Cayetano Ospina y Medina, desde el 20 de noviembre de 1877 hasta el número 33 del 3 de abril de 1879”.

Lo valioso de estas hojas radica en la fuerza combativa de sus redactores contra el gobierno de Veintemilla, pero también la firmeza con la que reclaman mejores días para la patria, tratando temas de mucha importancia desde el punto de vista político.

Sobre el origen de los partidos políticos y el surgimiento de los grupos conservador y liberal, el editor afirma: “Los partidos son en el mundo político lo que las fuerzas centrípeta y centrífuga en el mundo astronómico: ellos conservan el equilibrio político de las sociedades, como esas fuerzas conservan el equilibrio de los millones de mundos que forman el Universo. Los avances del poder bajo cualquiera de sus formas, vienen a ser casi imposibles cuando una oposición ilustrada y patriótica, contiene por medio de la imprenta y el sufragio popular, las demasías de los gobiernos, dispuestos casi siempre a extralimitarse de sus atribuciones atacando las libertades públicas. Un gobierno circunspecto y mesurado, respetuoso a la Constitución y a la libertad política, contiene también los avances cuando esta, desconociendo los deberes que el patriotismo le impone, procura lanzarse en las reprobadas vías de hecho, para echar por tierra las autoridades legítimamente constituidas”.

“En el Ecuador, lo mismo que en las demás repúblicas de América, han existido siempre partidos políticos más o menos caracterizados, es decir más o menos distintos por sus tendencias y principios. Esos partidos han llevado un nombre propio, cuando se los ha considerado identificados con la persona que ejercía el poder, o un nombre común a todos los que militan en las filas contrarias. Así, en el Ecuador hemos tenido partido floreano, partido roquista, partido urbinista, partido garcista y partidos de oposición a Flores, a Roca y a García Moreno”.

El Quiteño Libre, periódico fundado en Quito allá por los años de 1833, por el coronel Hall, discípulo de Bentham, fue el iniciador del primer partido de oposición que se formó en el Ecuador, partido que tomó por jefe a Rocafuerte, cuya transición con Flores dio por resultado la elección de ese hombre para segundo Presidente del Ecuador. (…) Bajo el gobierno de Roca, se vieron, pues, por primera vez, la imprenta, las elecciones, los Congresos, las acusaciones a los altos funcionarios, incluso al Presidente, exentas de las influencias del poder” (…)

La Convención reunida en Quito a comienzos del año 1861, eligió presidente a Gabriel García Moreno, cuya popularidad disminuyó notablemente desde que declaró insubsistentes las instituciones. Desde entonces, el partido de oposición llamado liberal, que, insignificante al principio, asumió una actitud imponente en el Congreso de 1867. Posteriormente, manifestó también su fuerza, cuando se trató de la elección de Presidente”.

“Los partidos políticos han sido, pues, en el Ecuador, partidos de principios, de ideas, de doctrinas. El partido ministerial que últimamente se ha llamado conservador, quería un Gobierno fuerte, centralizador, casi omnipotente, un Gobierno como el que inauguró Flores en 1843 y García Moreno en 1869. El partido de oposición, llamado también liberal, quería un Gobierno suave, descentralizado y republicano. La “centralización es la dictadura” había dicho él (García Moreno) desde que combatió la candidatura de Robles” .

El número 33 de El Cotopaxi, publicado el 3 de abril de 1879, en la segunda página señala: “Vivas se conservan aún en la memoria de los ecuatorianos las alianzas que en las diferentes épocas de nuestra historia, han dado en tierra con el detestable régimen del despotismo. Los resultados mediante ellas obtenidos, nada han dejado que desear al patriotismo sinceramente adicto al progreso y engrandecimiento de la patria”.

 *Doctor en Historia. Canciller de la Academia Bolivariana de América.