
Yayoi Kusama falleció el 14 de agosto de 2026 a los 97 años en un hospital de Tokio, según confirmó su compañía Yayoi Kusama Inc.
Este hecho despide a una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo, célebre por revolucionar la estética de vanguardia mediante lunares, esculturas y habitaciones infinitas.
Si deseas profundizar en la trascendencia de su partida y la repercusión global de su deceso, te invitamos a revisar los detalles sobre la muerte de Yayoi Kusama en Tokio.
Yayoi Kusama fue una artista vanguardista nacida en Matsumoto, Japón, en 1929.
Desde los 10 años plasmó en dibujos sus alucinaciones visuales de patrones repetitivos y flores que parecían hablarle.
Su trayectoria despegó a finales de la década de 1950 cuando emigró a Nueva York.
En esa ciudad creó sus célebres Infinity Nets e influyó en referentes del arte pop como Andy Warhol, según reportó La X.
La creadora organizó intervenciones antibelicistas con cuerpos pintados durante la guerra de Vietnam y sufrió duros episodios de abusos infantiles.
Tras regresar a su país natal en 1973 por complicaciones de salud mental, ingresó de forma voluntaria a una institución psiquiátrica de Tokio en 1977.
Desde esa residencia permanente acudía a diario a su taller cercano para pintar, según detalló Informador.
La muerte del pintor y escultor Joseph Cornell agravó sus problemas emocionales, pero su producción continuó.
En 1993 representó a Japón en la Bienal de Venecia con instalaciones de espejos y sus icónicas calabazas amarillas moteadas.
Sus exposiciones inmersivas en recintos como el MoMA y el Tate Modern atrajeron a multitudes en la era digital, de acuerdo con El Heraldo.
El Museo Yayoi Kusama abrió en Tokio en 2017 como tributo a su obra.
Su trabajo mantuvo la creación constante hasta sus últimos días mediante series como My Eternal Soul.
Para conocer más sobre el diseño, la psicodelia y la arquitectura de este espacio dedicado a su trabajo, puedes consultar nuestro análisis sobre el museo y la estética de Yayoi Kusama.
Son instalaciones inmersivas con espejos y luces que crean la ilusión de un espacio infinito. Kusama las diseñó desde 1965 para materializar sus alucinaciones infantiles y sumergir al espectador en mundos repetitivos e hipnóticos.
Los lunares son parte de su lenguaje visual para representar la obsesión, el infinito y la ‘auto-obliteración’. La artista los emplea como estrategia psicológica frente a las visiones repetitivas que experimenta desde niña.

