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En la comuna de Engabao mejoran una técnica ancestral de pesca con sonidos

Pescadores artesanales del puerto del Guayas estuvieron en una conferencia sobre desarrollo de un instrumento capaz de detectar el ‘ronquido’ de los peces en el mar. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO.

Pescadores artesanales del puerto del Guayas estuvieron en una conferencia sobre desarrollo de un instrumento capaz de detectar el ‘ronquido’ de los peces en el mar. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO.

Pescadores artesanales del puerto del Guayas estuvieron en una conferencia sobre desarrollo de un instrumento capaz de detectar el ‘ronquido’ de los peces en el mar. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO.

El sonido viaja cuatro veces más rápido en el agua que el aire. Y los pescadores artesanales de la comuna de Engabao, en la provincia del Guayas, han sondeado las vibraciones de los sonidos que producen los peces desde siempre.

Juan Lindao aprendió de sus mayores a poner el oído en el extremo del remo de madera sumergido en el mar, con el fin de saber dónde estaban los peces y lanzar allí la red. Se trata, dice, de una técnica que pasó de generación en generación desde tiempos ancestrales y que los pescadores de la comuna han mejorado.

Lindao, junto a otros pescadores y a miembros de la plataforma de divulgación Iwanna, hizo parte de la charla Artes de pesca Guancavilca, técnicas ancestrales para la captura de peces desarrolladas por indígenas en el Museo Municipal de Guayaquil.

“Nuestros ancestros escuchaban el ronquido de los peces mediante el remo, a partir de los años 90 unían la parte inferior de una linterna al remo para amplificar el sonido con la forma de copa”, cuenta el pescador de 43 años. “Hoy en día utilizamos un tubo de plástico, de PVC, tapado por ambos extremos, que nos sirve como un amplificador”.

Cuando habla de “ronquido” se refiere a los sonidos que producen los peces de la familia del dorado, vieja, cachema, el ronco y el burro. “‘Roncan’ debido a que frotan sus dientes faringeos y este sonido es amplificado por su vejiga natatoria”, explica un fanzine didáctico dibujado por Mauri Macías , parte de Iwanna, iniciativa que impulsa la etnociencia.

“Hemos mejorado la pesca artesanal haciendo uso de la etnociencia, con saberes que se practicaban desde que se pescaba en balsa, a remo o a vela, y con anzuelo manual”, indica Clovis Tomalá, de 49 años.

Ahora usan lanchas de fibra de vidrio y motores fuera de borda. El tubo de plástico implementado ofrece una alternativa mucho más barata que el radar o sonar usados en pesca tecnificada, comenta.

Entre los peces que emiten mayor volumen de ronquido está la cachema, una corvina pequeña también conocida como corvinilla. Una vez identificado el lugar de donde proviene el sonido -se debe apagar el motor- se tienen una red de fondo tejida por los propios pescadores que puede tener hasta 100 metros de largo por tres metros de fondo.

Los pescadores prefieren laborar de noche, debido a que el plancton sube y hay una mayor abundancia de peces.

Pedro Tomalá destaca que la pesca artesanal previene la sobreexplotación de recursos en comparación con la pesca industrial a gran escala. Las artes de pesca artesanal generan cuatro veces más empleo y extraen tres veces menos producto que la industrial, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés).

Se dice que en la playa de la comuna desembarcó el legendario cacique Tumbalá, quien descubrió la punta de Engabao y fundó el primer asentamiento. El apellido Tomalá es uno de los más comunes, como una marca de la etnicidad local, derivado del cacique guancavilca, según los pescadores.

Tumbalá dominó la vasta zona del Golfo de Guayaquil y puso resistencia a la invasión española. En Engabao celebran su cumpleaños cada 10 de octubre como depositario de un legado de grandes navegantes prehispánicos que viajaron en sus balsas hasta México.

Karla Gaona articuló la conferencia y resaltó la conexión de los comuneros con su heredad. “Engabao están revitalizando su ancestralidad -dice-, la escuela Cacique Tumbalá está enseñando kichwa”.

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