
El cerebro de Bruce Willis será donado a la ciencia cuando el actor fallezca. Así lo confirmó su familia.
El actor fue diagnosticado con afasia en 2022, y en 2023 se actualizó su enfermedad a demencia frontotemporal (DFT).
La DFT es una enfermedad neurodegenerativa que no tiene cura. De ahí el motivo para entregar el cerebro del actor y ayudar a la investigación de esa y otras enfermedades, pero ¿cómo sería la donación?
El protocolo para donar un órgano como el cerebro, según publicaciones en línea del National Institute on Aging y de Asociation For Frontotemporal Degeneration es el siguiente:
No, es muy diferente. La donación de cerebro no sirve para mantener vivos a otros seres humanos.
No, no se puede trasplantar un cerebro. La ciencia aún no tiene forma de conectar un cerebro completo a un cuerpo distinto.
Se dona para investigación. Los científicos estudian el tejido cerebral para entender mejor enfermedades como el alzhéimer, las demencias frontotemporales (como la que tiene Bruce Willis), el Parkinson, el Huntington y los traumatismos cerebrales.
Pueden donar tanto personas sanas que hayan fallecido como peronas que hayan tenido una enfermedad.
Los cerebros sanos son igual de importantes porque sirven como comparación para entender qué salió mal en los cerebros enfermos.
Lo ideal es dentro de las primeras dos horas tras el fallecimiento para preservar el tejido, según el National Institute on Aging.
Un especialista lo extrae por la parte posterior de la cabeza. Esta vía evita alterar la apariencia del rostro y permite realizar funerales con normalidad.
La extracción la realiza un especialista capacitado. Normalmente ocurre en un centro médico, una morgue o una funeraria, según el National Institute on Aging.
Puede durar años, depende de técnicas como la congelación o la fijación química, que mantienen su integridad estructural y bioquímica.
El cuerpo queda apto para los rituales funerarios. La extracción no afecta su apariencia externa porque se realiza por la parte posterior del cráneo.
El cerebro se divide en dos partes: una para análisis microscópicos y otra para almacenamiento a largo plazo en un banco de cerebros. Allí se realiza una autopsia especializada y estudios post mortem.
Se guarda en depósitos especiales llamados bancos de cerebros. Se utiliza congelación o fijación química, y en algunos casos soluciones que simulan condiciones fisiológicas.
Se dona para avanzar en diagnósticos, entender la evolución de enfermedades y mejorar futuras terapias. Un solo cerebro puede contribuir a cientos de estudios.
No es muy común. De hecho, los bancos de cerebros necesitan muchos más donantes y variedad poblacional para realizar estudios representativos y completos, debido a que hay grupos étnicos que están subrepresentados y no se han estudiado suficiente.