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La actriz Claudia Cardinale, una de las grandes leyendas del cine del siglo XX, falleció este martes 23 de septiembre a los 87 años en Nemours, al sur de París, según confirmó su agente Laurent Savry a la agencia AFP.
Nacida en Túnez en 1938, en una familia siciliana, Cardinale representó durante décadas la imagen de una belleza italiana inconfundible y una personalidad indomable.
Su voz grave, su talento actoral y su compromiso con diversas causas sociales marcaron una carrera con más de 150 películas.
“Con su muerte desaparece una de las más grandes actrices italianas de todos los tiempos”, declaró Alessandro Giuli, ministro de Cultura de Italia.
Aunque nació en territorio bajo protectorado francés, Claudia Cardinale fue educada en valores italianos.
Su entrada al cine fue accidental: un director la descubrió a la salida del colegio y convenció a su familia para incluirla en su primer corto, Les anneaux d’or (1956), que ganó el Oso de Plata en Berlín.
Luego de ganar un concurso de belleza que la llevó a la Mostra de Venecia, decidió instalarse en Italia para iniciar su carrera profesional.
En 1958 debutó en I soliti ignoti de Mario Monicelli. Pero tras sus primeros éxitos, Cardinale enfrentó un hecho traumático: fue víctima de una violación que terminó en un embarazo. Dio a luz en secreto en Londres, y durante años ocultó que su hijo Patrick era suyo.
A pesar de ello, su carrera creció. Brilló en títulos como 8½ de Federico Fellini y Il Gattopardo de Luchino Visconti.
Ambos directores se disputaron su participación mientras actores como Marcello Mastroianni y Alain Delon quedaban cautivados por su magnetismo.
Cardinale participó en La pantera rosa (1963) y Hasta que llegó su hora (1968), donde fue la única mujer en el reparto. Sin embargo, nunca se sintió parte del mundo hollywoodense:
“Yo me siento europea y en Europa quiero vivir”, afirmaba.
Su vida personal también reflejó su independencia. Solo reconoció como verdadero amor al cineasta Pasquale Squitieri, padre de su segunda hija.
En los años 70 y 80, además de continuar actuando, impulsó causas sociales como la lucha contra la violencia machista y la protección del medio ambiente.
En 2017 protagonizó el cartel oficial del Festival de Cannes, que hoy la despide con pesar. David Lisnard, alcalde de la ciudad, la homenajeó en redes sociales:
“Su carrera fue en sí misma una obra maestra. Claudia Cardinale deja una huella indeleble en la historia del cine”.
Murió en su casa de Nemours, región de Île-de-France, donde vivió sus últimos años. Se había mudado allí buscando tranquilidad tras el asedio constante de los paparazzi en Roma.