
Cuatro estudiantes ecuatorianos viajan a Lima para competir en la Olimpiada Matemática del Cono Sur. La cita es del 3 al 8 de agosto. Los cuatro llegan en su mejor momento: este año compitieron en varios torneos y sumaron medallas. Uno de ellos acaba de volver de Japón con una medalla de oro en el World Mathematics Invitational. Otro volvió de China con una mención honorífica en la Olimpiada Internacional de Matemática (IMO).
La Olimpiada Matemática del Cono Sur reúne a ocho países sudamericanos. Cada país envía cuatro representantes de 16 años o menos. El examen dura dos días. Son tres problemas por día. Cuatro horas por jornada. Diez puntos por problema. Ecuador presenta a Maximiliano Alonso, Nicolás Guasgua, Leonel Vargas y Juan Sebastián Coloma.
Los cuatro han tenido un año cargado de resultados. Alonso ganó mención honorífica en la IMO 2026 y plata en el Binacional con Perú. También obtuvo mención honorífica en la Olimpiada Sedem. Y bronce en la XXII Olimpiada Ecuatoriana de Matemática de la Espol.
Vargas ganó plata en el Binacional con Perú y una primera mención honorífica en la Olimpiada Sedem. Sumó, además, dos bronces en torneos de la Espol. Uno en la Olimpiada Ecuatoriana de Matemática. Otro en la Olimpiada Canguro Matemático, categoría Junior. Fuera del país, ganó plata en Talentos Jóvenes Matemáticos, en Lima. También oro en el World Mathematics Invitational, en Chiba, Japón.
Guasgua ganó bronce en la Olimpiada Sedem y una mención en el Canguro Matemático, categoría Cadete, de la Espol. Coloma ganó bronce en el Binacional con Perú y una quinta mención honorífica en la Olimpiada Sedem. No compitió en los torneos de la Espol.
En 2025, Ecuador sumó apenas un bronce y una mención en esta Olimpiada Matemática del Cono Sur. Alonso ganó el bronce. Cristian Vázquez, la mención. Los otros dos representantes de ese año no obtuvieron reconocimiento. Este año, el equipo llega con más experiencia y medallas encima.
16 años, Colegio Interamericano, Guayaquil
Vargas empezó a competir desde los 12 años. Este año compitió en la Sedem y en el Binacional con Perú. Son dos competencias que, dice, califican distinto: el Binacional incluye preguntas de opción múltiple, algo que la Sedem no tiene. De ambas sacó una lección. La aplica ahora en el selectivo para la Olimpiada Matemática del Cono Sur: revisar cada problema más de una vez. Compagina la preparación con el colegio entrenando en el club de matemáticas.
Se puso un reto personal: resolver un problema o aprender algo nuevo cada día hasta que termine el año. Mejoró mucho en geometría últimamente, así que ahora su enfoque es reforzar álgebra.
Su meta en Lima es el oro. Para llegar ahí, dice, todavía necesita “seguir desarrollando mi imaginación y ampliar mis conocimientos, para poder usar lo que ya sé como punto de partida y descubrir nuevas soluciones”. Fuera de las matemáticas, es cinturón negro en TaeKwonDo. Su padre, Adolfo, cuenta que suele entrenar una hora en días laborables, aunque últimamente no ha podido ir con regularidad. En casa procuran mantenerle una rutina -con un horario que termina a las 22:00, aunque a veces se alarga un poco-para que descanse bien.
15 años, IPAC, Guayaquil
Alonso empezó a competir desde los 11 años. En Shanghái compitió con más de 600 estudiantes de 120 países. Fue el menor de la delegación ecuatoriana en la IMO. Admite que entrar al aula del examen y ver a tanta gente “puede asustar un poco”. Dice que el mayor reto no fue el examen. Fue dimensionar el nivel de la competencia: “aprendí que, en ese momento, toca respirar, concentrarse y hacer frente al desafío”.
Su aprendizaje central fue entender que la IMO “no mide cuánto sabes, sino cómo piensas”. Es una lección que lleva a la Olimpiada Matemática del Cono Sur, donde compiten los seleccionados sub-16 de Latinoamérica. Frente a un problema difícil, cambia de estrategia cuando lleva “un buen rato estancado” y no encuentra salida. No espera demasiado por el reloj.
En los entrenamientos de la OMEC apoya a sus compañeros. Al mismo tiempo, refuerza con exámenes de años anteriores el estilo de problemas propio de esta competencia. Fuera de las matemáticas, Tania, su mamá, cuenta que le encanta el fútbol. Sigue de cerca a los equipos locales e internacionales.
15 años, colegio Atahualpa, Quito
Guasgua tiene un hábito puntual: revisa varias veces las soluciones después de resolver un problema. Dice que eso le ayudó a reconocer patrones en competencias. La geometría, y en particular el uso de semejanzas, era antes su punto débil. Hoy la considera una de sus principales herramientas.
Esta será una de sus primeras experiencias internacionales. Lo que más le genera curiosidad es el nivel de los problemas -“muy distinto al nivel nacional”-. También le interesa conocer competidores con más trayectoria. Cuando se bloquea durante una prueba, su respuesta es sencilla: “intentar relajarme, orar, y recordar problemas matemáticos pasados que ya haya resuelto”. Más allá del resultado, el éxito para él será “haber tenido el honor de representar al país y ganar experiencia para futuras competencias”.
14 años, San José La Salle, Guayaquil
Coloma es el de menos trayectoria en competencias internacionales. Empezó a competir el año pasado. Lo invitó su profesor Johnny López, ya jubilado. Desde entonces lleva presente esa primera invitación en cada prueba. Disfruta especialmente los problemas que piden encontrar valores dentro de una ecuación: “me parece bastante divertida la factorización que hay que realizar en ellos”.
Sabe que tiene poca experiencia frente a sus compañeros. Ve eso como una oportunidad: espera aprender de todo el equipo. De cara a Lima, quiere mejorar su ingenio para encontrar caminos de solución. Entiende la teoría, dice, pero a veces no resuelve un problema “solo porque no se me ocurrió seguir un camino en particular”.
Víctor Marriott lidera la delegación. Explica que su función, junto al tutor o colíder, va más allá de lo logístico. Organiza el viaje. Es el canal de comunicación con los coordinadores de la olimpiada. Discute la prueba con los líderes de otros países antes del examen. Tras el examen interviene directamente en la calificación. “Si no estamos de acuerdo en la nota obtenida, debatimos con el jurado hasta llegar a un acuerdo. […] Nuestro rol tiene una influencia enorme en el resultado de nuestra selección”.
La preparación incluyó semanas de entrenamiento intensivo: listas de problemas, simulacros, jornadas completas con entrenadores de la OMEC. Marriott también les dio material para que cada estudiante entrene por su cuenta. Describe el formato de esta olimpiada como similar al de la IMO. Pero con menos exigencia, porque es una categoría sub-16. Aun así, dice, supera el nivel de una olimpiada nacional.
Marriott llegó a la OMEC como exolímpico. Al principio solo ofreció material de entrenamiento. Con el tiempo empezó a dar entrenamientos y a proponer problemas para la Olimpiada Nacional. Después lo designaron líder de delegación. Cita el caso de Artur Ávila como ejemplo del potencial que estas competencias pueden destapar. Ávila ganó la medalla Fields. En su momento, compitió en la IMO. Marriott resume así su motivación: “estoy convencido de que las olimpiadas de matemática son una vía para desarrollar el potencial matemático […] dedico parte de mi tiempo a colaborar en OMEC, confío en el potencial de nuestra juventud”.
El equipo ecuatoriano viaja a Lima la próxima semana. La organización entrega los resultados de la 37.ª Olimpiada Matemática del Cono Sur el 8 de agosto. Para Vargas, el siguiente reto después de Lima serán las Olimpiadas Nacionales APOL.
Se realiza del 3 al 8 de agosto de 2026, en Lima, Perú. Es la 37.ª edición del torneo, que reúne a ocho países sudamericanos con estudiantes de 16 años o menos.
Ecuador presenta a Maximiliano Alonso, Nicolás Guasgua, Leonel Vargas y Juan Sebastián Coloma. Los cuatro llegan con logros recientes en la Sedem, el Binacional con Perú y torneos de la ESPOL; Alonso tiene mención honorífica en la IMO y Vargas, oro en Japón.
El examen dura dos días, con tres problemas por jornada, cuatro horas por día y diez puntos por problema. Cada país envía cuatro representantes sub-16, y el formato es similar al de la Olimpiada Internacional de Matemática (IMO), aunque con menor exigencia.
Alonso ganó mención honorífica en la IMO y bronce en la ESPOL; Vargas, oro en Japón y plata en el Binacional; Guasgua, bronce en la Sedem; Coloma, bronce en el Binacional. Es el año con más medallas acumuladas para la delegación antes de viajar.
En 2025 Ecuador ganó apenas un bronce y una mención en esta misma olimpiada. Maximiliano Alonso obtuvo el bronce y Cristian Vázquez la mención; los otros dos representantes no lograron reconocimiento, por lo que el equipo de este año llega con más experiencia.



