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El Centro de Turismo Comunitario Pucara Tambo ofrece cursos para niños

Los niños disfrutan de actividades al aire libre en el mirador de Cacha, junto a un guía. Foto: Cristina Márquez/ EL COMERCIO.

Los niños disfrutan de actividades al aire libre en el mirador de Cacha, junto a un guía. Foto: Cristina Márquez/ EL COMERCIO.

Los niños disfrutan de actividades al aire libre en el mirador de Cacha, junto a un guía. Foto: Cristina Márquez/ EL COMERCIO.

La pintura al aire libre, acompañada de una completa explicación sobre los camélidos andinos que habitan en Cacha, es una de las actividades favoritas de Melisa, de 11 años. Ella es parte de un grupo de seis niños que participan en las colonias vacacionales infantiles del Centro de Turismo Comunitario Pucara Tambo.

Cada día el grupo interviene en una actividad nueva como juegos en el campo, paseos por las comunidades o visitas a las chacras. Las actividades se acompañan de tareas artísticas como pintura, baile y música andina.

“El objetivo del curso es vincular a los niños a la cultura indígena para que ellos valoren sus raíces desde la infancia”, cuenta Héctor Cuzco, coordinador de actividades especiales de Pucara Tambo.

Para que los niños se sientan conectados con la cultura de Cacha, los instructores les comparten cada día fragmentos de la historia de ese pequeño poblado mientras les muestran los objetos antiguos que se conservan en el museo de la comunidad, como telares, vasijas, fotografías, prendas originarias, entre otros.

Los instructores enfatizan en la historia de personajes como Fernando Daquilema, quien protagonizó el levantamiento indígena de 1871.

“La idea es compartir con ellos nuestra historia y que esta sea una experiencia vacacional diferente, muy educativa, pero también divertida y amena”, recalca Cuzco.

Un objetivo adicional es alejar a los niños de los dispositivos electrónicos como los teléfonos móviles, las computadoras y la televisión para que puedan disfrutar de la naturaleza y el campo.

“Me apenaba mucho que mis hijos no tengan la oportunidad de salir al campo y jugar como muchos lo hicimos en nuestra infancia. En cuanto supe de este curso inscribí a mi hija”, cuenta Julieta Manzano.

La educación ambiental y el turismo también son parte de la agenda vacacional. Los niños aprenden sobre el cuidado de los bosques nativos y la conservación del ecosistema. Además, pueden plantar un árbol para dejar su huella en el centro turístico.

“Este curso es diferente a los demás. Me gusta venir al campo y jugar con mis amigas en los jardines, hoy alimentamos a los conejos”, cuenta Andrea.

La actividad de cierre es un tour completo por las comunidades de Cacha y los sitios con atractivos turísticos. La ruta se completa tras dos horas de caminata y se hace en compañía de guías nativos.

El curso vacacional incluye ocho clases que se dictan solo los fines de semana. Los niños cuentan con servicio de transporte desde el centro turístico, situado a 30 minutos de Riobamba, hasta sus domicilios.

El curso para el primer grupo concluirá esta semana, y un nuevo cupo se abrirá para nuevos participantes.