12 de octubre de 2020 00:00

Autogestión mantiene activos los Núcleos de la Casa de la Cultura

La Sede Nacional y el Núcleo de Pichincha tienen el 51% del presupuesto de la CCE. Foto: archivo / EL COMERCIO

La Sede Nacional y el Núcleo de Pichincha tienen el 51% del presupuesto de la CCE. Foto: archivo / EL COMERCIO

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Gabriel Flores
Redactor (I)

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La crisis que vive el sector cultural del país, a causa de la pandemia, también ha afectado la gestión de los núcleos de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE). A la suspensión del proyecto presidencial Arte para Todos se sumó la reducción de recursos presupuestarios por el Ministerio de Finanzas.

En medio de este contexto, los núcleos optaron por enfocar su trabajo en la gestión de sus pocos recursos, para ayudar a artistas y gestores culturales de sus provincias y en la búsqueda de fondos, a través de instituciones privadas, para impulsar su programación en línea y la creación de nuevos proyectos.

Martín Sánchez, director del Núcleo del Azuay, dice que la inequidad en la distribución presupuestaria de la CCE los impulsó a buscar recursos a través de la creación de proyectos cuyos fondos son de instituciones privadas.

Uno de esos proyectos es BiblioAzuay, un servicio de extensión bibliotecaria móvil de la Biblioteca Manuel Muñoz Cueva, que ganó uno de los fondos de la última convocatoria de Iberbibliotecas. El propósito de esta iniciativa es ofrecer servicios bibliotecarios a las personas de los sectores rurales del Azuay.

A esta iniciativa se suma el proyecto de emprendimiento de la Incubadora Cultural de Cuenca, que trabajó de forma conjunta con la Dirección de Cultura del Municipio de Cuenca y que ganó la décima convocatoria de la Unesco al Fondo Internacional de la Diversidad Cultural.

En el Núcleo de Manabí, la pandemia agudizó los problemas económicos que se acarreaban desde el 2019. Fidel Intriago, director de este núcleo, explica que, debido a las disposiciones del Ministerio de Finanzas, varios de sus procesos de fomento cultural se paralizaron durante algunos meses.

A pesar de su compleja situación económica decidieron destinar USD 10 000 de su presupuesto, para activar nuevos proyectos. Uno de ellos se ejecutó durante los primeros meses de la crisis sanitaria y fue la creación de talleres artísticos en línea destinados a niños.

Intriago sostiene que uno de los factores que ayudó a que la programación de este núcleo se reactive es la inversión en material audiovisual e infraestructura que se realizó durante los primeros tres años de gestión. “En Manta ya hemos tenido eventos literarios, cinematográficos y de artes escénicas con aforo reducido. En los próximos días vamos a iniciar con actividades presenciales en Portoviejo”.

Luis García, director del núcleo de Pichincha, cuenta que en este núcleo el fondo de emergencia se activó con cerca de USD 45 000. Con parte de este dinero y el apoyo de la empresa privada -dice- se entregaron canastas de alimentos , a habitantes de la provincia.

García recuerda que durante los primeros tres meses de pandemia el Pabellón de las Artes, ubicado en el parque El Arbolito, se convirtió en albergue temporal para gente que habitaba en la calle. Al igual que el resto de directores cree es urgente que el Ministerio de Finanzas analice el tema de la asignación de partidas presupuestarias para el sector cultural en el país.

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