
El deceso de un espécimen de fauna silvestre conmocionó a los defensores de la naturaleza este jueves 27 de agosto de 2026, luego de confirmarse que murió un águila rescatada en Cuenca a consecuencia de impactos provocados por cazadores.
El animal había completado un extenso proceso de rehabilitación en el Bioparque Amaru antes de su liberación definitiva en el ecosistema andino.
El informe técnico veterinario determinó que el ave no resistió el daño provocado por un perdigón incrustado en su cuerpo.
Aunque el personal médico intentó extraer el proyectil durante una intervención quirúrgica para tratar una fractura en el ala, la munición no pudo ser retirada de la cavidad torácica. Posteriormente, los análisis clínicos evidenciaron que el animal desarrolló septicemia e intoxicación por plomo en la sangre derivado del metal alojado, lo que provocó su fallecimiento.
La alerta sobre el estado del ave se produjo hace pocos días, cuando un morador del sector Santa Ana – Vía al Valle divisó al ejemplar herido y postrado en el interior de su propiedad privada.
El poblador notificó de manera inmediata a los especialistas del centro de rescate, permitiendo el traslado del águila para una atención de emergencia.
Durante el procedimiento de auxilio, el equipo de especialistas contó con el respaldo técnico de la Universidad Católica de Cuenca para la realización de las placas radiográficas diagnósticas.
Asimismo, los profesionales de CLINICAN Clínica de Especialidades Caninas y Felinas colaboraron directamente en la ejecución de la cirugía destinada a reconstruir la estructura ósea del ala lastimada.
La historia del espécimen se remonta a abril de 2025, fecha en la que el centro de conservación acogió por primera vez al animal.
En aquel periodo, veterinarios y cuidadores desarrollaron un tratamiento que tomó varias semanas de investigación, cuidados clínicos y fortalecimiento físico hasta concretar su reinserción exitosa en el hábitat natural, donde permaneció por más de un año antes de ser asesinada.