Ecuador entra al top 10 de Latinoamérica en programación ¿Cómo lo logró?

Ecuador irrumpe en el top 10 regional del IEEEXtreme 2025. Estas historias revelan el auge del talento joven en programación.

Óscar Zambrano tras incorporarse al Hull City de Inglaterra.

Cuando el equipo TryCatch de la Escuela Politécnica Nacional (EPN) apareció en el tercer lugar del ranking preliminar de Latinoamérica y el Caribe del IEEEXtreme, quedó claro que Ecuador está ante un momento decisivo. El país ingresó al top 10 regional de este concurso internacional de programación. Además, su participación fue en grande: 312 estudiantes, 121 equipos de 17 universidades estuvieron en la edición 2025. Apenas un año antes habían sido 183 participantes y 73 equipos.

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Los jóvenes ecuatorianos están eligiendo la programación como un camino real hacia el futuro.

🇪🇨 ¿Por qué la programación importa?

El auge del interés por la programación está ocurriendo en Quito, Guayaquil, Cuenca, Loja, Quevedo y otras ciudades de Ecuador. En las aulas universitarias se están formando comunidades que hoy compiten a nivel internacional. Este crecimiento responde a una demanda constante del mercado ecuatoriano:

  • Solo 10% de la población posee habilidades digitales, según el Ministerio de Telecomunicaciones.
  • Existe un déficit anual de nueve mil programadores en el país, de acuerdo con estudios de UDLA, citados por Daniela Flores, de CITEC.
  • La brecha entre la formación universitaria y las necesidades del mercado tecnológico es estructural. Así lo establece una revisión sistemática de la Universidad Politécnica Salesiana (2024). El 49% de estudios revisados identifica desajustes entre oferta educativa y demanda real de habilidades tecnológicas.

🚀 Cuatro historias que explican el auge

TryCatch y la hermandad técnica de la EPN

En la Escuela Politécnica Nacional (EPN), la historia de TryCatch empieza mucho antes de aparecer en el podio regional. Matthew Cedeño y sus compañeros Luis Tipan y Joel Tinitana pasaron semanas formándose: problemas diarios, simulaciones cronometradas, sesiones nocturnas de algoritmos y una disciplina que la cultura politécnica vuelve natural. Están en quinto semestre de ingeniería en computación.

En la EPN resolver problemas complejos no es un ejercicio académico: es una identidad. Por eso TryCatch nunca entrenó en soledad. A su lado crecieron Kiubit y PoliBit, dos equipos que se volvieron hermanos de proceso. Entre Daniel Flores, Mateo Cumbal, Johann Pasquel (Kiubit) y Harry Guaján, Michael Yáñez y Boris Garcés (PoliBit), las prácticas dejaron de ser competencia para convertirse en una mesa común: se corregían, comparaban soluciones, debatían estrategias y aprendían unos de otros.

Cuando llegó el IEEEXtreme, cada equipo se sentó frente a su propia pantalla, sí, pero la fuerza venía de un entrenamiento compartido. Por eso, cuando TryCatch apareció en el tercer puesto del ranking preliminar de Latinoamérica y el Caribe, el festejo fue colectivo. Y cuando Kiubit y PoliBit aseguraron el cuarto y quinto lugar, la EPN logró algo inédito: tres equipos entre los cinco mejores de toda la región. Pero, además, hay un equipo adicional de la EPN que se ubicó en el puesto 10.

Black Jackal, competidor solitario de Cuenca

Con 20 años y en séptimo semestre de mecatrónica en Politécnica Salesiana (UPS) Cuenca, Alan Rodríguez decidió hacer lo impensable: competir solo. Su motivación nació un año antes, cuando descubrió que sus habilidades de programación estaban al nivel de estudiantes de sistemas. Quiso demostrar que la programación no pertenece solo a una carrera, sino a una mentalidad. Por eso bautizó a su equipo como Black Jackal, inspirado en un chacal: un animal estratégico, rápido, adaptable. Así se veía a sí mismo en las 24 horas del IEEEXtreme. Terminó en sexto lugar de Latinoamérica y el Caribe. Un joven solo, frente a equipos de tres demostró que la dedicación también escala.

Pythoneers (ESPE): competir para conocerse bajo presión

Jeremy Chano tiene 21 años, estudia Ingeniería Mecatrónica y está en séptimo semestre en la ESPE. Con Daniel Villarreal y Mauricio Taco decidió formar Pythoneers para “medirse con los mejores”, en un campus donde el ambiente competitivo no intimida: impulsa. Ese entorno, dice, los obligó a dar lo mejor y a ajustar estrategias internas para optimizar tiempos de programación.

La experiencia lo marcó. La competencia te enseña otro ambiente donde te desenvuelves diferente y te conoces mejor bajo presión, cuenta. Para él, esta ruta no solo es un reto técnico: es una puerta profesional. “La programación abre muchas oportunidades en todos los ámbitos. Con la inteligencia artificial y automatización, quienes dominen programación tendrán opciones dentro y fuera del país”.

Pythoneers no es solo un nombre: es el recordatorio de que la programación, cuando se vive en comunidad, se vuelve un camino de crecimiento personal y profesional.

Cobonautas de la UCE, la historia de un equipo que nació de la amistad

En la Universidad Central del Ecuador, Santiago Lincango, Jhostin Molina y Mateo Cobo -de 21 años, estudiantes de Ingeniería en Sistemas- formaron Cobonautas querían medir qué tan lejos podían llegar y querían hacerlo juntos. Se conocían desde antes y esa confianza fue clave en una competencia que exige sinergia a contrarreloj. En las últimas horas, cuando tenían ejercicios pendientes y el tiempo se consumía, definieron una estrategia simple: resolver primero los problemas que menos equipos habían logrado responder. Ese giro los colocó en el noveno puesto regional. Para ellos, el ranking fue importante; pero más fue descubrir que podían sostenerse mutuamente en un entorno tan exigente.

🏛️ Ecosistema organizado para la programación en Ecuador

El crecimiento del interés por la programación en Ecuador viene de comunidades universitarias que han decidido organizarse, entrenar, competir y formar talento por su cuenta.

Los testimonios de Matthew, Alan, los Cobonautas y los equipos de la EPN exponen un patrón común:

  • Hay capítulos estudiantiles IEEE que actúan como verdaderos semilleros.
  • Las universidades que más destacan han creado ambientes competitivos sanos, donde se valora participar, fallar, aprender y volver a intentarlo.
  • La programación se vive como trabajo en equipo, incluso cuando se compite individualmente.
  • El deseo de medir el talento ecuatoriano frente a otros países es un motor poderoso.
  • Los alumnos entendieron que aprender programación es abrir una puerta al mundo.

🎓 Las estrategias que funcionan, según sus líderes

EPN: constancia, método y cultura técnica

Mateo Dueñas, embajador del IEEEXtreme en la EPN, explica que el buen rendimiento de la Politécnica no es improvisado. Los equipos que llegaron al top 10 tienen años de experiencia acumulada, participan repetidamente y entrenan bajo un esquema claro: sesiones de práctica con el profesor Jonathan Zea, análisis de problemas anteriores, reuniones virtuales diarias en las dos semanas previas al evento y una malla académica que fortalece matemáticas, estructuras de datos y algoritmos. La EPN funciona como un ecosistema donde la competencia es parte de la identidad académica.

ESPE: liderazgo, organización y alianzas externas

En la ESPE, el liderazgo estudiantil marcó el rumbo. José Acuña -presidente del capítulo IEEE ESPE y Section Lead del IEEEXtreme 19.0– impulsó cursos preparatorios interuniversitarios. Lo resume con claridad: la ESPE forma estudiantes con una disciplina que les permite mantenerse despiertos y resolviendo problemas 24 horas seguidas. Aquí, competir no es solo una prueba técnica: también es una demostración de resiliencia, gestión y visión de comunidad. Además, este joven cuenta que pasó semanas buscando patrocinadores, negociando con empresas y coordinando logística. El logro: ocho auspiciantes aceptaron apoyar la edición 19.0, desde empresas tecnológicas hasta entidades públicas. Esa articulación no fue casual: responde a la necesidad de cubrir costos que muchos estudiantes no pueden asumir.

UPS Cuenca: práctica, hackathones y cultura de apoyo

Josué Sáenz, estudiante de Ciencias de la Computación en la UPS Cuenca, explica que el avance no es casual: responde a una combinación de formación académica sólida, comunidad activa y acompañamiento institucional. La malla curricular da bases fuertes en lógica, algoritmos y matemáticas; los docentes de los primeros ciclos ayudan a perder el miedo a problemas complejos. Y el capítulo IEEE creó un entorno constante de motivación y competencia. A eso se suman espacios de coworking, laboratorios bien equipados y el respaldo de auspiciantes privados, que permitió ampliar la participación.

Para Sáenz, estos concursos demuestran que el talento existe, pero advierte que sin apoyo económico sostenido y mayor vínculo con la industria, muchas oportunidades podrían quedarse en el camino.

📊 El mercado laboral explica el boom

Según Daniela Flores, de CITEC, el interés crece porque:

  • Hay una enorme brecha de habilidades digitales en Ecuador
  • Las carreras tecnológicas ofrecen mejores salarios y flexibilidad
  • La demanda de talento en software, IA, datos y ciberseguridad es crítica.

La CEO Katherine Moreira añade: “La IA no reemplazará al humano, solo a quienes no se adapten. La programación estará en todas las carreras del futuro.”

A esto se suman las aspiraciones de este sector: buscan movilidad, mejores salarios y la posibilidad real del trabajo remoto, flexibilidad. Y este concurso demuestra que el talento existe.

🧭 Claves para entender el auge de la programación en Ecuador

De las historias de la EPN, ESPE, UPS y UCE surgen claves claras para entender por qué Ecuador está entrando al mapa latinoamericano de la programación competitiva:

  • La comunidad supera al currículo. Los mejores resultados provienen de espacios creados por estudiantes: capítulos IEEE, grupos de estudio, hackathones, laboratorios.
  • El interés juvenil no es casual: responde a oportunidades reales. Trabajo remoto, salarios más altos, movilidad social y proyección internacional: los jóvenes entienden que programar ya no es una habilidad técnica es una herramienta de vida.
  • La competencia es una escuela de habilidades duras y blandas. El IEEEXtreme exige algoritmos avanzados, pero también comunicación, gestión del tiempo, resiliencia, estrategia. Eso es oro para empresas.
  • Según Moreira participar en IEEEXtreme revela lo que una empresa busca en un junior: pasión, disciplina, trabajo en equipo y capacidad para funcionar bajo presión.
  • La brecha entre academia e industria es real, pero estos estudiantes están cerrándola desde abajo. Entrenan, compiten, aprenden solos y se enfrentan a problemas reales.
  • Ecuador puede destacarse internacionalmente, pero hace falta una política nacional de talento digital.

🎯 El dato que sorprende

Pese al déficit anual de nueve mil programadores y a que solo el 10% de los ecuatorianos posee habilidades digitales -según datos recopilados por CITEC a partir del Ministerio de Telecomunicaciones y estudios de UDLA– Ecuador logró meter ocho equipos en el top 10 preliminar de Latinoamérica y el Caribe del IEEEXtreme 2025. Es un contraste revelador: el país con unas brechas digitales profunda está encontrando en sus universidades una cantera de talento capaz de competir a nivel regional.

Desde la perspectiva de la industria, la CEO Katherine Moreira reconoce esta brecha: Ecuador no tiene aún una política pública masiva para formación en programación como sí ocurre en Chile, Brasil o México. Por tanto, el esfuerzo recae en estudiantes, docentes y capítulos IEEE, que suplen la ausencia de una estrategia nacional.

🔮 Lo que viene para la programación en Ecuador

Los resultados oficiales del IEEEXtreme se publicarán entre febrero y marzo de 2026, y podrían confirmar -o incluso mejorar- las posiciones preliminares de equipos ecuatorianos.

Pero más allá de la tabla final, el escenario que se abre es claro:

  • Más universidades están fortaleciendo sus capítulos IEEE.
  • El sector empresarial empieza a mirar estas competencias como un filtro real de talento.
  • CITEC trabaja con ministerios y empresas para definir las habilidades que el país necesita formar.
  • Y los jóvenes que hoy compiten -de Quito, Cuenca y más ciudades- están orientando sus carreras hacia un mercado global que demandará millones de especialistas digitales en la próxima década.

El futuro inmediato dependerá de si Ecuador logra convertir este impulso estudiantil en una estrategia nacional. Lo cierto es que esta generación ya comenzó a escribir su propio camino: una ruta donde el código no es solo un lenguaje técnico es una puerta abierta a un país más competitivo.


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