
Sebastián Alvarado terminó su examen con una conclusión técnica: “Creo que necesito practicar más problemas matemáticos para llegar al oro”. Tiene 10 años. Estudia en el Tomás Moro de Quito y obtuvo medalla de plata en el selectivo nacional del Spirit of Math, de Canadá. Sintió la presión del tiempo. “Fueron 40 preguntas en 65 minutos. A veces me sentí presionado, pero logré terminar”.
En las competencias nacionales enfrenta menos preguntas, más largas y profundas. En este caso, la dinámica es distinta: rapidez, análisis inmediato y descarte de distractores. Reconoce que algunas preguntas contestó por intuición. Ahora quiere esforzarme más para la ronda global.
Su experiencia revela el núcleo del fenómeno: el Spirit of Math obliga a prepararse por encima del currículo tradicional. No replica el estándar nacional. Lo tensiona.
El proceso funciona como selectivo oficial internacional bajo convenio entre la Academia de Ciencias Exactas Apol y Spirit of Math Canadá. No es una franquicia comercial. Apol actúa como secretaría académica oficial y el examen nacional es el único filtro. Ser medallista local otorga el derecho a competir internacionalmente. La medalla global solo se obtiene en Toronto-Canadá.
No existe cupo máximo restrictivo de participantes para la competición. Quien obtiene medalla en el nacional y formaliza inscripción hasta el 28 de junio podrá representar al país en agosto de 2026.
En 2024 participaron 249 estudiantes. En esta edición más reciente fueron 753 alumnos, desde segundo hasta séptimo de básica. El crecimiento triplica la cifra inicial y muestra una búsqueda concreta de exigencia internacional, por parte de Ecuador.
Joao Álvarez, de 11 años, ya participó en la primera ronda global en la que ganó medalla de plata. Ahí entendió que el margen de error es mínimo y necesita prepararse. Estudia en la Unidad Educativa Mariscal Sucre de Guayaquil. No cuenta con club de matemáticas institucional.
Pero su profesora detectó su rapidez mental y lo impulsó a competir. Para la primera edición no tuvo casi nada de tiempo para entrenarse y aún así alcanzó el medallero. Para sus padres esto fue una sorpresa, por lo que desde entonces entrena con exámenes anteriores en casa.
Su padre Alfredo recuerda que Joao hacía cálculos mentales desde los tres años. Tras su primer triunfo ganó bronce en una competencia internacional en Indonesia.
Su hermano Joshua, de siete años, también sueña con ir a Canadá. “Yo dije que quería oro y gané oro. Yo cumplo mis promesas”, dice sonriente. Este año viajarán a Canadá los dos hermanos con su papá.
Joshua practica una hora diaria. Resuelve problemas de caminos en figuras que confunden a propósito. Se concentra armando cubos Rubik con su hermano. Ambos buscan el oro.
En casa, el entrenamiento es constante junto con su madre Vilma. “Nosotros mismos los preparamos en casa, revisando ejercicios y consultando cuando no entendemos”. A veces usamos inteligencia artificial para resolver problemas complejos”, añade Alfredo.
La familia incluso reforzó el inglés al inicio, convencida de que la prueba sería en ese idioma. Luego confirmaron que se rinde en español. Aun así descubrieron algo clave: la traducción de las operaciones puede cambiar el sentido matemático de una pregunta.
En la ronda global participan entre 40 y 42 países por edición. En años recientes compitieron entre 150 y 800 estudiantes distribuidos por grado. Existe una prueba escrita individual que define los resultados principales. Posteriormente se desarrollan actividades grupales con reconocimientos adicionales. Así lo explica Alba Miranda, coordinadora de proyectos de la Fundación de Matemáticas de Guayaquil.
Las pruebas son escritas, no orales ni mixtas. La evaluación individual dura entre 90 y 120 minutos y es presencial. Solo en años excepcionales se aplicó modalidad híbrida. Las categorías se organizan por grado escolar y las medallas se asignan proporcionalmente:
• 1 oro
• 2 platas
• 3 bronces
La fase clasificatoria previa es el selectivo nacional en Ecuador.
Las pruebas del Spirit of Math-añade Miranda- incluyen teoría de números, combinatoria, lógica matemática, álgebra y problemas de razonamiento avanzado.
Son ejercicios orientados al pensamiento matemático profundo. En la mayoría de los casos superan el currículo ecuatoriano correspondiente al grado. Por eso se implementará preparación adicional para quienes viajen a la ronda mundial. En 2026, APOL ofrecerá seis semanas de entrenamiento gratuito, de lunes a jueves, con simulaciones técnicas y razonamiento avanzado.
El análisis comparativo ha detectado dos brechas frente a delegaciones asiáticas y europeas:
• Velocidad de resolución
• Profundidad lógico-espacial
Los seleccionados provienen de instituciones particulares y fiscales del país. El criterio determinante es el desempeño individual. Existen diferencias claras de rendimiento entre ciudades, explica Miranda. En Guayaquil, los resultados han sido significativamente más altos que otras provincias del país y, específicamente, de la Costa. En la Sierra, las sedes con mejores puntajes fueron Ambato y Loja.
En Guayaquil, el club de la Unidad Educativa Tejar, dirigido por Carlos Pérez, entrena con estructura formal. La delegación de primaria- conformada por cinco estudiantes- asumió jornadas presenciales y en ocasiones también virtuales. En el club de matemáticas, creado hace tres años, plantea problemas con múltiples soluciones para fomentar debate y creatividad.
Al igual que Joao, Scarlet Sevillano, también participó en la primera ronda global. “Lo más difícil fueron algunos problemas de multiplicación, pero aun así gané medalla de bronce”. Desde su ingreso al colegio detectaron su facilidad matemática. En el club trabaja razonamiento, geometría y teoría de números. También practica en casa con rompecabezas y juegos desmontables que fortalecen concentración y pensamiento lógico. “A veces me siento presionada por el tiempo, pero respiro bien y sigo adelante”.
Su meta ahora es clara: “Quiero ganar oro.” Para lograrlo, dedica horas de práctica en casa con el apoyo de su madre, además de los entrenamientos en el colegio.
En Quito, el Tomás Moro creó un club que reúne entre 15 y 20 estudiantes. La rectora, Ana María Álvarez, explica que buscan dar a los alumnos un perfil internacional. Catalina Álvarez, directora de primaria, añade que el Spirit of Math complementa la metodología Innovama y Atlas: en clase analizan un ejercicio que puede tomar 20 minutos; pero en esta competencia global, los chicos deben decidir en dos minutos. Esa diferencia entrena intuición y velocidad.
En Cuenca, el club Borja Math lleva diez años. Participan en 21 competencias al año. Son 50 estudiantes desde segundo de básica hasta tercero de bachillerato, con seis docentes. El profesor Paúl Fárez destaca que no solo entrenan alumnos con altas capacidades. Joaquín, por ejemplo, entró al club en octavo de básica y nunca había ganado medalla. Pero hace poco, en segundo de bachillerato, obtuvo bronce en una competencia nacional gracias a su constancia y gusto por las matemáticas.
El club recibió bases de datos de competencias anteriores para preparar técnicamente a los estudiantes. Trabajan números primos, cuadrículas, triángulos dentro de cuadrados y razonamiento lógico avanzado. Lo hacen con el apoyo de las familias y de la institución educativa.
En Esmeraldas, la Unidad Educativa Particular Andrés Bello de Quinindé vivió el proceso como una experiencia inédita. “Fue una preparación muy dura. Los niños tuvieron dos horas diarias de trabajo extracurricular y, además, los padres contrataron docentes externos para reforzar conocimientos en las áreas de participación. Fue un esfuerzo coordinado entre institución, docentes y familias. Esta es la primera vez que participamos en Spirit of Math y contamos también con el apoyo de la organización Apol de Guayaquil”, señala el rector Stanley Quiñónez.
Renata Calva, de 10 años, lo describe desde su experiencia personal: “Me preparé con los cursos que nos dieron los tutores y con otros cursos de la escuela. Lo más nuevo para mí fueron las ecuaciones, que no había visto antes en clases. Dedico tres horas diarias a entrenar y mis papás me apoyan en todo para alcanzar lo que me propongo. Me gusta resolver problemas porque siempre se puede aprender más”.
Frank Guaycha, de 7 años, enfrentó otra dificultad: “Lo más difícil fueron los problemas de divisiones. Estudié dos horas diarias con mi tía, que es profesora de matemáticas. Me siento fantástico y emocionado de ir a Canadá, espero que nos vaya bien y que Dios nos bendiga para lograr un buen lugar. Lo que más me gusta son los problemas, disfruto resolverlos”.
Según Rubén Villacís, presidente de la Fundación de Matemáticas de Guayaquil y gerente de Apol explica:
Edición 2024:
249 participantes
• 104 clasificaron a la ronda global
• 17 viajaron a Canadá
• Resultado: 1 plata (Joao), 1 bronce (Scarlet) y menciones de honor
Edición reciente:
• 753 participantes
• Guayaquil: 440 inscritos
• Cuenca: 225
• Quito: 88
En Guayaquil se entregaron 173 medallas; en Cuenca, 86 y este 7 de marzo se entregarán 30 en Quito, en el Tomás Moro. En cada ciudad se reconoció a la mejor unidad educativa por grado. Las sedes con mayor trayectoria en olimpiadas académicas, como Guayaquil, concentran mayor número absoluto de medallas.
La inscripción internacional cuesta entre 495 y 590 dólares, sin incluir pasajes ni logística. Apol cubre la preparación académica. Las familias asumen los costos internacionales. En la Unidad Educativa Borja de Cuenca ya gestionan apoyo empresarial para financiar el viaje.
No hay estadística formal de desistimientos por razones económicas, pero la decisión final depende de cada familia. Hay 289 medallistas que pueden inscribirse para la ronda global del 13 de agosto.
Apol implementará la preparación estructurada con sesiones virtuales especializadas.
En la Unidad Educativa Tejar, cuando se acerca una competencia, intensifican el ritmo. “Cuando se acerca una competencia, trabajamos todos los días, con tres horas de clase más las extracurriculares”.
El factor tiempo pesa. “Si el estudiante está en tercer grado, se le plantean problemas de cuarto o quinto. Además, 40 minutos para resolver 25 o 30 preguntas. Ahí interviene también la parte emocional”.
En Cuenca, antes del Spirit of Math reciben entre 10 y 12 clases adicionales más las horas regulares del club. En julio, durante las vacaciones del régimen Sierra -cuando ocurre el viaje a Canadá- tendrán preparación extra y entrenamientos virtuales con Apol.
El Spirit of Math no es solo una competencia. Es un laboratorio de exigencia. Un espacio donde el talento se mide con estándares globales y donde el entrenamiento comienza en el aula, continúa en los clubes y se prolonga en casa.
En agosto de 2026, en Toronto, el resultado no dependerá solo de cuánto sepan. Dependerá de cuánto se hayan preparado para pensar bajo presión frente al mundo.

