La pisa y el consuelo para Ecuador de PISA 2025

PISA 2025 muestra que la cobertura educativa en Ecuador para jóvenes de 15 años ha aumentado, pero la mayoría no alcanza siquiera el nivel mínimo de competencia para la vida.

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Los resultados de PISA 2025 dejan una buena y una mala noticia para Ecuador. Más jóvenes de 15 años están escolarizados en los grados que les permiten participar en PISA, pero la mayoría no alcanza siquiera el nivel básico de competencia en matemáticas, lectura y ciencias. Ecuador ha avanzado en cobertura, ahora el desafío es convertir esa cobertura en aprendizaje.

Evaluación PISA

Convertir correctamente un precio a otra moneda, identificar la idea principal de un texto de extensión moderada, y determinar si una conclusión científica es válida a partir de datos son tareas propias del nivel 2 de PISA, que es el mínimo nivel requerido para desenvolverse adecuadamente en la vida.

PISA es el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes de la OCDE, el cual se aplica desde el año 2000, con una frecuencia aproximada de tres o cuatro años. Esta evaluación se aplica a jóvenes de alrededor de 15 años y que están matriculados en séptimo grado o superior.

La prueba no mide cuánto han memorizado los jóvenes, sino qué tan capaces son de aplicar sus conocimientos y habilidades a situaciones de la vida real, midiendo sus competencias en ciencias, matemáticas y lectura.

Ecuador participó por primera vez en PISA 2017, a través de la iniciativa PISA para el Desarrollo (PISA-D). No participó en las ediciones regulares de 2018 y 2022, por lo que 2025 constituye nuestra primera participación en la evaluación regular de PISA.

La pisa

En Ecuador, apenas el 20% de los jóvenes de 15 años alcanza el nivel mínimo de competencia (nivel 2) en matemáticas. En lectura llega al 38% y en ciencias llega al 40%. Por su parte, en los países de la OCDE, el 65% de los estudiantes alcanzó el nivel mínimo en matemáticas, el 69% en lectura y el 74% en ciencias.

En una nueva dimensión que se aumentó en 2025, donde se evaluó la capacidad de resolución computacional de problemas, apenas el 32% de los estudiantes ecuatorianos tiene competencias suficientemente sólidas en esta área, lo cual corresponde al nivel 3.

Estos resultados no solo están por debajo del promedio alcanzado por los países de la OCDE, sino que también son inferiores a los resultados alcanzados por nuestros vecinos Colombia y Perú.

El consuelo

La OCDE, en el informe de PISA para Ecuador, nos da un consuelo: entre 2017 y 2022 aumentó el número de jóvenes de 15 años escolarizados y elegibles para rendir la evaluación, pese a que la población total de esa edad disminuyó. La cobertura pasó del 61% de los jóvenes de 15 años en PISA-D 2017 al 84% en PISA 2025.

Este aumento podría obedecer a varias causas incluyendo un mayor nivel de escolarización en el sistema educativo ecuatoriano, menor tasa de abandono, y menor número de jóvenes de alrededor de 15 años que están rezagados por debajo de séptimo grado.

Comparación con los resultados de 2017

Frente a los resultados de PISA-D de 2017, los resultados de 2025 muestran un retroceso en matemáticas y lectura, mientras que en ciencias el resultado se mantuvo prácticamente sin cambios.

La propia OCDE compara ambas mediciones y señala que, respecto de 2017, la proporción de estudiantes que no alcanza el nivel mínimo de competencias (nivel 2) aumentó en 9 puntos porcentuales en matemáticas y en 11 puntos porcentuales en lectura.

Parte de la caída de los puntajes frente a 2017 podría estar relacionada con la mayor cobertura alcanzada en 2025. La OCDE indica que en la evaluación de 2025 están representados más jóvenes ecuatorianos de sectores que antes quedaban fuera del sistema educativo. Por eso, los resultados recientes reflejan a una población más amplia y diversa que en 2017, y su disminución no debe interpretarse únicamente como una pérdida de calidad en el aprendizaje.

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¿De quién es la responsabilidad?

Las capacidades y competencias de nuestros niños, adolescentes y jóvenes dependen de la calidad de su formación académica, pero también son el resultado de otros múltiples factores, algunos de los cuales inciden de forma muy temprana, inclusive antes del nacimiento de un niño o de que entre a las aulas de clase.

En este sentido, la responsabilidad de los malos resultados alcanzados en PISA 2025 no se limita únicamente al Estado, sino que también alcanza a docentes, padres de familia, a los mismos estudiantes y a la sociedad en general.

El Estado no puede esperar milagros si no invierte en sus ciudadanos. Los padres de familia no deben pensar que la educación se da únicamente en las escuelas y colegios. Los profesores necesitan compromiso y actualización permanentemente. Los estudiantes necesitan comprender que el conocimiento no se adquiere espontáneamente, sino que demanda de dedicación, disciplina, constancia y esfuerzo.

El futuro

En 2029 tendremos la siguiente evaluación PISA, donde se volverá a evaluar competencias en matemáticas, ciencias, y donde se dará foco a la lectura. Aquí también se evaluará las competencias mediáticas y en inteligencia artificial de nuestros jóvenes.

Por lo tanto, el reto está planteado para 2029. Sin embargo, más allá de mejorar las estadísticas y los resultados, hay que entender que una mejora de las capacidades de nuestros jóvenes implica también una mayor probabilidad de éxito en la vida para ellos y para el país. Así que el reto y la responsabilidad es para todos: con un mejor desempeño de nuestros jóvenes, no solo ganan ellos ¡ganamos todos!