¿Por qué Ecuador no tiene premios Nobel?

No tener un premio Nobel es el reflejo del subdesarrollo y la falta de visión de un estado ecuatoriano con escasos recursos económicos, una excesiva burocracia y gente desmotivada.

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¿Qué es el Premio Nobel?

El Premio Nobel es un prestigioso reconocimiento creado en 1895 en el testamento de Alfred Nobel para premiar a quienes, durante el año precedente, hayan conferido el mayor beneficio a la humanidad. Alfred Nobel fue un químico sueco que amasó una inmensa fortuna económica gracias a la invención de la dinamita. El Premio Nobel se entrega desde 1901 en Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura y Paz, y desde 1968 se añadió la categoría de Economía. Las candidaturas para este premio son propuestas por nominadores calificados y son evaluadas por el Comité Noruego del Nobel de la Paz y por los comités específicos de las academias suecas para las demás categorías. Cada galardón que se entrega incluye una medalla con el retrato de Alfred Nobel, un diploma y un reconocimiento económico de aproximadamente 1 millón de dólares.

Usualmente, los premios Nobel de ciencias y economía se han entregado varios años o inclusive varias décadas después de que los autores realizaron sus contribuciones que merecieron este distinguido reconocimiento. Por esta razón, muchos de los laureados han tenido una avanzada edad al momento de recibir este premio. Sin embargo, esto ha empezado a cambiar, espacialmente a partir del 2024, donde se otorgó premios Nobel a científicos jóvenes que emplearon inteligencia artificial para realizar aportes significativos a la humanidad en el campo de la Química.

Importancia de un premio Nobel

Sin bien este tipo de premios se otorgan a una persona y no a una nación, un Nobel en ciencias o economía puede considerarse como un indicador de la cantidad y calidad de la investigación e innovación que se realiza en un país. Por su parte, el premio Nobel de literatura puede considerarse como un indicador de los escritores de talla mundial que tiene un país, quienes han logrado impactar y dejar una huella significativa con su arte y creatividad. Finalmente, el premio Nobel de la paz resalta que un país tiene personajes cuyo aporte ha sido de gran impacto para resolver conflictos u otros problemas sociales.

En lo sucesivo de este artículo vamos a enfocar el análisis en los premios Nobel de ciencias (Física, Química y Fisiología o Medicina) y Economía.

La realidad de Ecuador

A continuación, se presentan algunos factores que influyen en que Ecuador no tenga hasta la fecha un premio Nobel.

Bajo nivel de investigación + desarrollo + innovación (I+D+i): Según datos recolectados por el Instituto de Estadística de la UNESCO, Ecuador destina alrededor del 0.44% de su PIB a I+D+i, mientras que países que concentran Nobeles científicos invierten entre un 2% y 3% o inclusive un porcentaje mayor de su PIB. Adicionalmente, Ecuador y el resto de Latinoamérica tienen una baja densidad de investigadores por cada millón de habitantes, lo cual reduce tanto la masa crítica de investigadores como la probabilidad de obtener conocimiento científico de frontera y de alto impacto, que es lo que se reconoce con los Nobeles científicos y de economía.

La innovación en Ecuador también es escasa. Según datos del Global Innovation Index 2024, Ecuador ocupa el puesto 105 de un total de 133 países rankeados según este índice.

Universidades e institutos con bajo prestigio internacional: Usualmente, las personas galardonadas con un Nobel en ciencias y economía provienen de universidades e institutos de investigación con reconocido prestigio mundial. Desafortunadamente, Ecuador, según destacados rankings internacionales como el QS, no tiene a ninguna universidad o instituto dentro del top 50 mundial, donde usualmente están los que concentran a la mayor cantidad de premios Nobel.

Según la última edición del ranking QS, apenas 3 universidades ecuatorianas están dentro del top 1000, de las cuales 2 son privadas (Universidad San Francisco de Quito -USFQ- y Universidad Espíritu Santo -UEES-) y una es pública (Escuela Superior Politécnica del Litoral -ESPOL-).

Burocracia extrema: Desafortunadamente, en las universidades e institutos ecuatorianos, sobre todo del sector público, resulta toda una proeza desarrollar investigación de punta y de alto impacto. Las razones son múltiples e incluyen a la carencia de recursos económicos y a un sistema de gestión con una burocracia excesiva. Y es que, en el sistema público ecuatoriano, hasta para comprar un alfiler hay que pasar por un régimen de compras públicas con múltiples trabas y extremadamente lento. Esto ocasiona, entre otras cosas, que los precios a los que los proveedores venden un bien al estado sean muy altos que, a veces, inclusive duplica el costo con respecto al valor del mercado. Esto hace que, usualmente, la gestión de los recursos públicos para los proyectos termine siendo el proyecto en sí mismo y no lo que se propuso investigar.

La burocracia excesiva del sector público también hace que investigadores altamente calificados terminen absorbidos por la tramitología en lugar de dedicarse a buscar nuevo conocimiento científico. Por esta razón, muchos investigadores destacados terminan escapando del país y los que se quedan terminan desmotivados.

Producción científica de bajo nivel: Según datos de SCImago (Scopus), Ecuador ocupa la posición 72 de 243 países en cuanto al número de documentos académicos que fueron publicados entre 1996 y 2024, los cuales están indexados en esta base de datos. Sin embargo, esta posición que no es mala, contrasta con el hecho de que Ecuador, en todas estas publicaciones, no ha realizado un aporte significativo de conocimiento o innovación. Es decir, en Ecuador se publica, pero lo que se publica en su mayoría no es conocimiento científico de frontera o de alto impacto mundial.

Fuga de cerebros: Una persona usualmente debe realizar un doctorado (Ph.D.) para tener un buen entrenamiento para investigar. Para tener un doctorado de prestigio, usualmente, se debe salir de Ecuador. El problema es que muchos de los estudiantes que salen deciden no regresar porque las condiciones del nuevo lugar son muy superiores y favorables para realizar investigación que las que ofrece Ecuador. Aparte, programas estatales de apoyo masivo para la formación de postgrado en el exterior, como el programa de becas de la SENESCYT, terminaron no dando los resultados esperados. En el mejor de los casos, estos programas mejoraron la vida de los beneficiarios, que en varios casos se quedaron fuera del país, pero sin ningún beneficio para Ecuador que invirtió ingentes cantidades de recursos en su formación.

Conclusión

Hasta la presente fecha no existe un ecuatoriano que haya obtenido un premio Nobel. Lamentablemente, las actuales condiciones del Ecuador no son favorables para esta triste realidad, cambie en el corto y mediano plazo. No contar con un premio Nobel no implica únicamente privarse de este prestigioso reconocimiento. Es el reflejo del subdesarrollo y falta de visión de un estado con escasos recursos económicos, una excesiva burocracia y gente que se desmotiva y sale a buscar mejores rumbos fuera de su patria.