Alfredo Negrete

Entre el crimen y la demolición

En un caso de premonición acertada, el ex ministro de gobierno, Patricio Carrillo- figura estratégica y eficaz de un régimen, cuyo principal defecto es carecer de ellos- sostuvo que rodarían cabezas; lo que no aclaró es que la primera sería la propia. Luego han seguido otras autoridades policiales en una estrategia que podrá ser patentada como cortando las ramas, el tronco desaparece.

En un régimen de escaso desarrollo institucional del estado como son otros de América Latina, uno de los eslabones más flojos son las policías nacionales. Probablemente es debido a que sus tareas cotidianas se realizan junto a las fuentes del crimen, que en la versión del narcotráfico dispone de gran facilidad para infiltrarse y atentar contra la seguridad ciudadana; a tal extremo, que los casos cuando llegan a ser juzgados, ya están preparados para la absolución o castigados con penas que son motivo para la reincidencia.

Al empezar la evaluación el desconcierto afecta a tola comunidad nacional. Cómo fue posible que un crimen cometido por un oficial de policía, en un cuartel de instrucción a cadetes pueda salir sin obstáculo ni revisión de ninguna especie, que pase con ruta garantizada hasta depositar el cadáver en un cerro contiguo al cuartel y luego seguir una ruta de huida dentro o fuera de la capital.

Debe añadirse un elemento de la seguridad estratégica de seguridad continental. En época de la Guerra Fría cuando los servicios de inteligencia externa tenían gran facilidad de operar y el servicio de seguridad disponía de otros parámetros. Pero los tiempos cambiaron.

En el ámbito político como corolario el régimen deber ser agradecido al nebotismo y a correísmo. Gracias a la bondad o intereses de la dirigencia no enfilaron la acción hacia juicio político al primer mandatario por la paralización de los mandos policiales titulares en plena crisis institucional Lo de la demolición del edificio policial y una nueva construcción corresponde a la psiquiatría.