Si la salud se descuida, la economía corre peligro

Según la OPS, Ecuador perderá cerca de 200 mil millones de dólares por enfermedades no transmisibles (ENT) y de salud mental.

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Sudamérica enfrenta una tormenta que ya comenzó. No se trata de una crisis financiera ni de un fenómeno natural. Más bien es un proceso lento, silencioso y cuantificable: la expansión de las enfermedades no transmisibles (ENT) y los trastornos de salud mental.

Según el reciente informe Una gran tormenta acecha el horizonte, de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), estas condiciones le costarán a la región 7,3 millones de millones, entre 2020 y 2050. Este monto se atribuye a la pérdida de productividad, mayor gasto en salud y reducción del ingreso.

Es una pérdida acumulada equivalente al 4% del PIB total regional. En otras palabras, si se eliminaran estas enfermedades y problemas, el PIB anual sería un 4% mayor cada año durante 30 años.

Entre las enfermedades no transmisibles están: cáncer, cardiovasculares, respiratorias crónicas, diabetes y patologías renales, digestivas, entre otras. Los problemas de salud mental más frecuentes: trastornos por consumo de alcohol, alzheimer y otras demencias, ansiedad, déficit de atención e hiperactividad. 

Ecuador no es la excepción. En este informe, el país aparece con una pérdida cercana a los 200 mil millones de dólares para el período estudiado. Las ENT y los trastornos mentales no solo matan: empobrecen. Esto representa un 7,8% del Producto Interno Bruto (PIB).

La situación es crítica. En América del Sur, las ENT y la salud mental representan el 77% de muertes prematuras y 71 % de los AVAD (años de vida ajustados por discapacidad), según el informe.

Y lo más alarmante: el 28% de fallecimientos relacionados con las enfermedades no transmisibles y los problemas de salud mental ocurre entre 25 y 65 años. Es decir, en la etapa más productiva de la vida.

Hay que tomar en cuenta, además, que la proporción de la población mayor de 65 años en la región se duplicará, entre el 2020 y el 2050, pasando del 9% al 20%.

El impacto no es uniforme, debido a las diferencias poblacionales. Brasil perderá 3,7 millones de dólares. Seguido de Argentina y Colombia. 

Pero si se ajusta las cifras por persona, Chile, Uruguay y Argentina son los más golpeados: el costo por habitante superará los 23 000 dólares en cada país.

¿Y qué está empujando esta crisis? La OPS lo resume en cinco factores: consumo de tabaco, mala alimentación, sedentarismo, consumo nocivo de alcohol y contaminación del aire.

En Ecuador, seis de cada diez personas lidian con la acumulación anormal de grasa o un Índice de Masa Corporal (IMC) mayor a 25. La diabetes y la inactividad física no han dejado de crecer.

Ignorar esta tendencia no es una opción. La OPS propone intervenciones concretas y urgentes:

🚭 Impuestos al tabaco, alcohol y bebidas azucaradas, reducir la ingesta de sal, eliminar las grasas trans de producción industrial, mediante normas. 
📢 Etiquetado frontal obligatorio y campañas masivas de prevención.
🩺 Acceso universal a diagnóstico y tratamiento temprano, especialmente en cáncer, diabetes, salud cardiovascular y salud mental.
👩‍⚕️Fortalecer la atención primaria y la infraestructura sanitaria.
🌳Diseñar ciudades más saludables con espacios públicos que fomenten la actividad física y reduzcan la exposición a contaminantes.

El mensaje es claro: no actuar costará más. El informe de la OPS demuestra que la salud no es solo un derecho, sino una inversión que condiciona el futuro económico y social de los países.

Ecuador aún está a tiempo de cambiar la trayectoria de esta tormenta. Pero la ventana para hacerlo se estrecha. Las cifras ya hablan y hay que tomarlas en cuenta.