Las remesas son el motor silencioso que dinamiza la economía ecuatoriana

Las remesas mantienen su crecimiento en 2026 y consolidan su peso económico, aunque persisten los desafíos estructurales.

Washington Herrera, Columnista

Las remesas son uno de los principales soportes de la economía ecuatoriana. Luego de alcanzar un récord histórico de 7 729,5 millones de dólares en 2025, este flujo de recursos mantiene una tendencia positiva durante 2026.

Entre enero y marzo ingresaron 1 856,7 millones de dólares. Esa cifra representa un crecimiento del 7,6% frente al mismo período de 2025.

El dato confirma que los ecuatorianos en el exterior siguen siendo un respaldo fundamental para miles de hogares y para la economía nacional.

No obstante, el ritmo de expansión comienza a moderarse. Mientras el primer trimestre de 2025 registró un crecimiento cercano al 24% frente al mismo período del 2024, en 2026 el incremento fue del 7,6%.

La tendencia es positiva, pero refleja una normalización después del comportamiento extraordinario observado en 2025. Ese año, muchos migrantes adelantaron el envío de recursos antes de la entrada en vigencia del impuesto a las remesas en Estados Unidos.

La importancia de estos recursos va mucho más allá de las cifras. En 2025 las remesas representaron el 5,9% del Producto Interno Bruto (PIB) y se consolidaron como una de las principales fuentes de divisas del Ecuador.

Ese dinero sostiene el consumo de miles de familias, financia gastos de alimentación, salud, educación y vivienda, fortalece la dolarización y dinamiza la actividad comercial.

Sin embargo, el crecimiento de las remesas también deja al descubierto una realidad que no debería normalizarse. Más del 77% de estos recursos provienen de Estados Unidos, lo que evidencia la fuerte dependencia de la economía ecuatoriana del trabajo de sus migrantes y de las condiciones económicas y migratorias de ese país.

Detrás de cada transferencia existen familias separadas, oportunidades buscadas fuera del territorio nacional y un costo humano que ninguna estadística logra reflejar completamente.

El verdadero reto para Ecuador no es solo celebrar nuevos récords en el ingreso de remesas, sino construir un entorno económico capaz de generar empleo, inversión y oportunidades dentro de sus propias fronteras.

Mientras las remesas continúen creciendo, seguirán siendo una muestra de la solidaridad y el sacrificio de los migrantes. Pero el desarrollo sostenible solo llegará cuando esos millones de dólares sean un complemento del crecimiento nacional y no una evidencia de las oportunidades que el país aún no consigue ofrecer a quienes decidieron partir.