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La relación económica entre Ecuador y Perú demuestra cuánto puede cambiar el comercio cuando las fronteras dejan de ser barreras. Desde la firma de la paz de 1998, ambos países construyeron una integración que hoy se refleja en empresas, inversiones y cadenas productivas que operan a los dos lados de la frontera.
En 2025, el intercambio bilateral, incluidos productos petroleros y no petroleros, superó los 2 100 millones de dólares.
Pero las cifras también muestran una tarea pendiente para Ecuador. Las exportaciones no petroleras al mercado peruano alcanzaron 611 millones de dólares en 2025, un crecimiento del 27% frente a 2024.
Aun así, la balanza no petrolera registró un déficit de 412 millones. Entre enero y agosto de 2026 hay una señal positiva. Las ventas ecuatorianas crecieron 31%, hasta 511 millones de dólares, mientras las importaciones aumentaron 14%.
Las citas binacionales de esta semana, con la XVIII Comisión de Vecindad Ecuatoriano-Peruana y el Encuentro Presidencial y Gabinete Binacional, deberían servir precisamente para transformar esa tendencia en una estrategia de largo plazo.
No basta con celebrar reuniones diplomáticas. El objetivo económico debe ser eliminar costos, facilitar negocios y convertir la cercanía geográfica en una verdadera ventaja competitiva.
El potencial existe. Perú ya compra más de 712 productos ecuatorianos y más de 526 empresas nacionales exportan hacia ese destino. Minerales y metales, tableros de madera, línea blanca, plásticos y alimento para animales concentran el 56% de las exportaciones no petroleras.
A ello se suma una presencia empresarial que supera las 100 compañías ecuatorianas con negocios, inversiones o fábricas en territorio peruano.
El siguiente salto, por tanto, debe ser cualitativo. Es decir, vender más productos con valor agregado, incorporar nuevas empresas —especialmente mipymes— y desarrollar el todavía pequeño comercio de servicios.
Ecuador exportó a Perú entre seis millones y 10 millones de dólares en servicios en 2025. Es una cifra mínima frente a los 611 millones en bienes no petroleros. Allí existe espacio para software, servicios profesionales, logística, tecnología, ingeniería y otras actividades basadas en conocimiento.
También hay tareas concretas. Los exportadores proponen implementar en 2027 el certificado de origen digital, avanzar hacia certificados fito y zoosanitarios electrónicos y construir una ventanilla única binacional. Eso significa menos papeles y tiempos en frontera significan menores costos, mayor trazabilidad y más competitividad.
Incluso las importaciones pueden ser parte de esa integración productiva. Alrededor del 79% de las compras no petroleras ecuatorianas a Perú corresponde a insumos utilizados para producir bienes en Ecuador. La relación, entonces, no debe analizarse solo desde el déficit comercial, sino desde la posibilidad de construir cadenas regionales de valor.
Ecuador tiene frente a Perú un mercado cercano, conocido y conectado por décadas de integración. Las citas binacionales serán realmente productivas si sus acuerdos terminan en fronteras más eficientes, reglas modernas para los servicios, nuevas inversiones y más empresas exportando.
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