Loable solidaridad de unos pocos en pro de todos

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Domingo 22 de marzo 2020

Las horas difíciles ponen a la gente a prueba. La emergencia sanitaria tiene un grupo de personas sin las cuales todos los demás sucumbiríamos.

Mientras atravesamos un momento crítico de la pandemia y su posible expansión, hay millones de personas en todo el país y el mundo trabajando solidariamente por los demás.

En el encierro y acaso la soledad de muchos, cabe un espacio para pensar en ellos. En quienes dejan la familia y lo acogedor de su hogar por ir al trabajo y darlo todo por la humanidad.

En la primera fila están los médicos, salubristas, enfermeras, laboratoristas y personal de salud y limpieza de hospitales y dispensarios. Ese aplauso de largos minutos que se ha hecho en Ecuador y otros países fue sincero y conmovedor por su entrega total.

Muchos de ellos padecen la enfermedad. Cayeron contagiados en el cumplimiento de su deber y su vocación profundamente humana.

Los policías que soportan frío y ataques y los soldados que cuidan los sectores estratégicos y las fronteras merecen también un abrazo.

Orden y control adecuado para que los violadores de la ley, del confinamiento y de los toques de queda los respeten por el bien de todos. Hay uniformados con coronavirus; ellos también tienen familia y la extrañan.

Miles de campesinos, pequeños y grandes productores, proveen de comida a los 17 millones de ecuatorianos. Deben cosechar, empacar, viajar para que las perchas de tiendas y supermercados estén abastecidas. Y los empleados de estas empresas, a su vez, se esfuerzan en distribuirlos en las mejores condiciones.

Los proveedores de medicinas hacen lo suyo y dejan la tranquilidad de su casa para servir. Los bomberos también están alerta por todos. Los periodistas, pese a las restricciones, trabajan por una información seria, oportuna, contrastada, para que la gente esté bien informada. Derrotando al rumor, la desinformación de ciertas redes y ‘fake news’.

Ellos deben contar con las ayudas gubernamentales para cumplir su trabajo y desplazarse. En Italia, todo el transporte está a la orden de los miles que se sacrifican por millones.