El crédito hipotecario impulsa la construcción y la economía ecuatoriana

El crédito hipotecario creció 20,4% e impulsar la construcción y el mercado inmobiliario en Ecuador.

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La recuperación del crédito hipotecario enciende una de las actividades más sensibles e importantes de la economía ecuatoriana: la construcción.

Los datos del primer trimestre de 2026 muestran una señal clara de reactivación inmobiliaria impulsada, sobre todo, por la mayor liquidez del sistema financiero y por la confianza gradual de las familias para volver a invertir en vivienda.

Después de años marcados por la incertidumbre, el sector comienza a reflejar que cuando existe acceso al financiamiento, la economía se mueve.

El crecimiento de más del 20% en los desembolsos hipotecarios confirma que la banca privada está desempeñando un papel decisivo en esta nueva etapa.

No se trata únicamente de cifras financieras. Detrás de cada crédito aprobado existe una cadena productiva que activa empleo, demanda de materiales, servicios profesionales, comercio y consumo.

La construcción tiene precisamente esa capacidad multiplicadora. Es decir, dinamiza decenas de actividades económicas y genera impacto inmediato sobre el empleo urbano.

El repunte observado en ciudades como Quito, Guayaquil y Cuenca evidencia además que la recuperación inmobiliaria ya no es una expectativa, sino una realidad, aunque parcial.

La venta de proyectos habitacionales vuelve a crecer y los promotores encuentran nuevamente condiciones para invertir. El mercado empieza a absorber inventarios acumulados y aparecen nuevos desarrollos dirigidos a sectores medios y populares, especialmente favorecidos por tasas subsidiadas y plazos más largos otorgados por programas estatales o públicos.

Sin embargo, el entusiasmo debe manejarse con prudencia. La recuperación sigue siendo desigual. Mientras la construcción privada gana dinamismo, la obra pública permanece prácticamente detenida, según la Cámara de la Industria de la Construcción.

Y ahí radica uno de los principales desafíos estructurales. Cerca del 70% de las empresas constructoras depende de la contratación estatal, por lo que la falta de inversión en infraestructura limita una recuperación más amplia y sostenida.

Ecuador necesita entender que la construcción no solo refleja el estado de la economía: también puede convertirse en el principal vehículo para acelerar su crecimiento. Pero para lograrlo se requieren condiciones estables, seguridad jurídica, menos burocracia y combate frontal a la inseguridad que hoy amenaza inversiones y proyectos.

El crédito hipotecario ha abierto nuevamente la puerta de la reactivación. Ahora el reto del Estado es no quedarse atrás y convertir a la construcción en una verdadera política de desarrollo económico y generación de empleo.