$1000 MILLONES

Igual que los unicornios son compañías que superan los $1000 millones, en la final del Copa del Mundo se superarán los mil millones de espectadores.

Adultos mayores haciendo ejercicio, como parte del programa LatAm FINGERS. Foto: Cortesía

En Zhuhai, o en cualquier parte de China o del mundo, los números son más que números, y el 1000, lo es especialmente. Es por eso que una compañía que promete es un unicornio, esa que supera los mil millones de dólares. Es por eso que a China y a Xi le hubiese encantado estar en la final de la Copa del Mundo del domingo, en la que se prevén más de 1500 millones de espectadores. Los americanos siguen creyendo que su Superbowl es el evento deportivo por excelencia (150 millones, tirando por lo alto).

Y es por eso también que China le tiene más miedo a la iglesia católica que al coco, pues cuenta con más de 1000 millones de feligreses repartidos por el mundo, de los cuales unos 10 están en China. El miedo proviene de que ya se sabe que las cosas del espíritu pueden sufrir una inflación desmesurada en cualquier momento, y el espíritu puede hacerse todopoderoso, y todopoderoso sólo es el partido.

Siempre Mao

Mao lo entendió a la primera. Tras fundar la Nueva China, en 1951 rompió relaciones con el Vaticano y creó una Iglesia Católica sometida al Partido Comunista, mientras la Iglesia fiel a Roma pasaba a la clandestinidad. Durante casi setenta años, Pekín y la Santa Sede disputaron el control del nombramiento de los obispos, hasta que en 2018 el papa Francisco aceptó un acuerdo histórico: China propone los candidatos, pero el Papa conserva la última palabra. Aunque el pacto ha generado críticas y no ha evitado todas las fricciones, puso fin a décadas de cisma y abrió una inédita vía de cooperación entre Roma y Pekín.

El poder del mil

El poder del mil viene de antaño. Hay una razón antropológica. Antes de que las sociedades manejaran cifras astronómicas, mil era el primer número que transmitía la sensación de inmensidad. Para un campesino o un comerciante de la antigüedad contar hasta diez o cien eras imaginables. Mil ya escapaba a la experiencia cotidiana. Era el primer número que sugería “muchísimo”.

La Biblia & Co.

Las grandes tradiciones religiosas reforzaron ese simbolismo. En el budismo aparecen los “mil Budas”. En el hinduismo, los mil nombres de las divinidades (Vishu, Ganesha…), y de la Biblia, nace toda una tradición milenarista: «Y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen… y vivieron y reinaron con Cristo mil años» —dice el Apocalipsis 20:4.

Hay que saber, además, que el mayor impresor de Biblias del mundo es Nanjing Amity Printing Company. Desde su fundación en 1988 ha impreso más de 280 millones de Biblias, distribuidas en decenas de idiomas y exportadas a más de un centenar de países.

Los chinos

Los chinos tampoco podían faltar a la fiesta del 1000. Es por ello que uno de los dichos más conocido en China, y que también mejor refleja su manera de ser y trabajar, es «Un viaje de mil li comienza con un solo paso» (千里之行,始于足下). También con mil, pero en otra línea de discurso, y menos conocido está «Es fácil reunir mil soldados; difícil encontrar un buen general» (千军易得,一将难求).

En Zhuhai hace calor, y hay lluvias, como sólo las hay en los trópicos, aunque no sea una zona estrictamente tropical, sino subtropical. Y lo que también hay son estupendas compañías en vías de convertirse en unicornios, com0 Zhuhai Yunzhou Intelligence Technology, entre otras.

No hay que olvidar que Zhuhai fue una de las primeras zonas económicas especiales que creó Deng Xioping, y en las que se fundamentó el desarrollo que hoy conocemos de China. ¡A lo mejor les podríamos copiar el modelo!