
El sol en Quito no perdona, perros pueden sufrir coma o morir por golpe de calor.
La capital ecuatoriana atraviesa una ola de calor que obliga a extremar los cuidados con los animales de compañía, especialmente con los perros.
Según el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), Quito registrará este 29 de julio temperaturas que podrían alcanzar los 25 °C.
Te compartimos una guía completa para evitar daños graves en los animalitos.
La veterinaria ecuatoriana Myriam Iza alerta sobre los riesgos que implica la exposición prolongada al sol para los perros. Las altas temperaturas pueden provocar quemaduras, deshidratación y graves alteraciones neurológicas que podrían desencadenar coma e incluso la muerte.
Por eso, recomienda tomar medidas que protejan a estos animales durante las horas más calurosas.
Diego Pavón, también especialista en veterinaria, comparte una serie de recomendaciones para cuidar a los perros en este clima.
La prioridad es garantizar que siempre cuenten con agua fresca y en cantidad suficiente, renovándola con regularidad para que se mantenga limpia.
Además, es fundamental que tengan acceso a espacios con sombra, donde puedan descansar y refugiarse del sol directo.
Las caminatas, principales actividades recreativas de las mascotas, deben realizarse preferentemente temprano en la mañana o al caer la tarde, cuando las temperaturas son más amables.
Pavón insiste en no dejar a los perros dentro de vehículos estacionados en ningún momento, ya que el interior se calienta peligrosamente en pocos minutos.
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También se aconseja evitar que los perros caminen sobre superficies calientes como asfalto o concreto durante el día, dado que pueden quemarse las patas.
El césped o lugares sombreados son las mejores opciones para paseos en estas condiciones. Los ejercicios físicos deben ser moderados, prefiriendo actividades cortas y tranquilas.
Para refrescar a las mascotas, se sugiere mojar su abdomen, patas y orejas con agua fresca. La higiene y el cepillado frecuente del pelaje contribuyen a mejorar la circulación del aire y a evitar el sobrecalentamiento.
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Finalmente, es crucial observar signos de golpe de calor, tales como jadeo excesivo, letargo, boca seca, vómitos o convulsiones, para actuar con rapidez y buscar atención veterinaria de ser necesario.