
El mercado automotor de Ecuador experimenta uno de sus cambios más acelerados de los últimos años. Entre enero y julio de 2026 se comercializaron 92 997 vehículos nuevos y, de ellos, 6 367 fueron vehículos eléctricos, un crecimiento del 239,2% frente al mismo período de 2025, según la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (Aeade).
A estos se sumaron 17 230 híbridos, cuyas ventas aumentaron 77,9%. En conjunto, los automotores con nuevas tecnologías ya representan aproximadamente uno de cada cuatro vehículos nuevos vendidos en Ecuador.
El salto evidencia que la electromovilidad en Ecuador comienza a salir de un nicho reservado para consumidores tecnológicos.
Ahorro en combustible, menores costos operativos, beneficios tributarios, mayor oferta de modelos y nuevas prestaciones están modificando la decisión de compra.
Al mismo tiempo, el crecimiento abre preguntas sobre autonomía, infraestructura de carga, capacidad energética y el futuro de la industria automotriz nacional.
Para Rodrigo Montoya, gerente de Marketing de Andorcorp-BYD Ecuador, uno de los factores que explica el crecimiento de los autos eléctricos e híbridos enchufables es el cambio en la relación del consumidor con la gasolina.
No se trata solo del precio, sino de comprender que existen nuevas formas de movilizarse y tecnologías capaces de reemplazar parcial o totalmente al motor de combustión.
Los antiguos temores relacionados con autonomía, desempeño y duración de las baterías también comienzan a perder peso.
Según Montoya, BYD empezó a comercializar vehículos de nuevas energías en Ecuador en 2023 y la aceptación ha avanzado de forma acelerada. Durante el primer semestre de 2026, la compañía reportó 2 490 unidades vendidas, frente a 1 038 del mismo período de 2025, un incremento del 140%.
El ahorro de combustible con un vehículo eléctrico aparece como uno de los argumentos decisivos. Montoya estima que un usuario puede reducir entre 70% y 80% el gasto energético frente a un automóvil convencional, dependiendo de las condiciones de utilización. A ello se agrega un mantenimiento con menos componentes mecánicos asociados al motor de combustión.
Christian Cazar, gerente de Marketing de Chery e iCAUR, coincide en que la ecuación económica está transformando el mercado. Según él, algunas familias podrían alcanzar ahorros cercanos a 2 200 o 2 300 dólares anuales en combustible. A esto se suman costos asociados a la propiedad del automóvil y las tarifas diferenciadas para cargar durante determinados horarios.
En el caso de los vehículos particulares 100% eléctricos, el Servicio de Rentas Internas estableció la exoneración del impuesto a la propiedad y una matrícula de USD 10, sin considerar valores adicionales determinados por gobiernos locales.
Los eléctricos también mantienen un arancel de importación del 0%, según la cartilla normativa de Aeade.
La expansión de los vehículos de nuevas energías en Ecuador también está ligada a una oferta más amplia. Seguridad, conectividad, sistemas de asistencia, potencia y eficiencia energética son atributos que ahora pesan junto al precio.
Cazar sostiene que el consumidor encuentra una propuesta de valor que combina seguridad, espacio, prestaciones y tecnología. La estrategia busca que sea la tecnología la que se adapte al estilo de vida de la persona y no que el cliente deba modificar completamente sus hábitos.
El mercado ofrece hoy tres caminos principales: vehículos 100% eléctricos, híbridos enchufables y modelos de rango extendido. Para quien conduce principalmente en ciudad, un eléctrico puede cubrir el recorrido cotidiano sin utilizar gasolina.
Para quienes realizan viajes frecuentes, el híbrido enchufable combina desplazamientos urbanos en modo eléctrico con el respaldo del motor de combustión. Los sistemas de rango extendido, en cambio, utilizan el motor eléctrico para la propulsión y recurren a un motor de gasolina como generador de energía.
Uno de los mayores obstáculos para la adopción de autos eléctricos en Ecuador ha sido la percepción de que la batería podría deteriorarse rápidamente y generar un elevado costo de reposición.
Montoya afirma que las actuales baterías automotrices cuentan con arquitecturas distintas a las utilizadas en dispositivos electrónicos cotidianos. Dependiendo de la tecnología, el manejo y las condiciones de uso, pueden soportar miles de ciclos de carga. “BYD destaca dentro de su estrategia la Blade Battery y el control de gran parte de su cadena de producción”.
Chery ofrece garantías. Cazar explica que varios de sus modelos ofrecen cobertura de batería de ocho años o 200 000 kilómetros. La combinación de garantías, nuevas químicas y mayores estándares de seguridad está ayudando a reducir el temor que existía alrededor de la vida útil de las baterías de vehículos eléctricos.
El crecimiento local también está generando señales desde las operaciones logísticas de las marcas. En agosto llegó al puerto de Manta el primer buque de BYD con alrededor de 1 000 vehículos destinados al mercado ecuatoriano.
Para Montoya, el hecho refleja la importancia que está adquiriendo Ecuador dentro de la estrategia regional de la compañía.
China tiene un papel central en esta transformación. Además de las marcas originarias de ese país, fabricantes tradicionales mantienen alianzas con compañías y proveedores chinos para desarrollar baterías, componentes y tecnologías relacionadas con la movilidad eléctrica mundial.
Para Cazar, la experiencia china demuestra cómo los incentivos públicos, las inversiones en infraestructura y el desarrollo tecnológico pueden acelerar la adopción de nuevas energías. Esa evolución tecnológica también se refleja en el mercado ecuatoriano mediante una mayor variedad de vehículos, prestaciones y rangos de precios.
¿Quién está comprando estos vehículos? Las respuestas de las marcas muestran que el perfil se está diversificando.
Montoya señala que en los primeros años predominaban los early adopters: consumidores informados, interesados en tecnología y dispuestos a probar una alternativa nueva.
Ahora aparecen familias que sustituyen automóviles de combustión, hogares que incorporan un eléctrico como segundo vehículo y compradores que, después de probar un modelo inicial, migran hacia segmentos superiores.
Cazar identifica igualmente un mercado multitarget. Dependiendo del modelo, existen compradores desde aproximadamente 30 años hasta consumidores mayores de 50, además de familias que buscan SUV híbridos enchufables o personas interesadas en vehículos eléctricos orientados hacia estilos de vida urbanos y de aventura.
David Molina, presidente ejecutivo de la Cámara de la Industria Automotriz Ecuatoriana (Cinae), introduce otra lectura. Su hipótesis es que parte de las ventas de vehículos eléctricos en Ecuador podría estar sumando unidades al mercado, en lugar de sustituir inmediatamente automóviles de combustión. Algunas familias conservarían un vehículo convencional para viajes largos e incorporarían un eléctrico para el uso cotidiano y el ahorro.
La geografía ecuatoriana obliga a introducir otro elemento en la decisión: la planificación. Pendientes, velocidad, aire acondicionado, carga del vehículo y estilo de conducción pueden modificar la autonomía real frente a las cifras obtenidas en pruebas estandarizadas.
Por ello, Montoya considera que un eléctrico con aproximadamente 400 kilómetros de autonomía resulta suficiente para muchos recorridos urbanos, pero una persona que viaja continuamente entre provincias debe analizar sus necesidades.
Para ese consumidor, un híbrido enchufable en Ecuador puede convertirse en una alternativa mientras continúa desarrollándose la red de carga.
Cazar señala que las alianzas con operadores de puntos de carga amplían progresivamente la posibilidad de realizar recorridos interprovinciales.
Sin embargo, Molina advierte que la siguiente etapa exigirá infraestructura capaz de soportar cargadores cada vez más rápidos. Sistemas que reducen la carga a 10 o cinco minutos demandan redes eléctricas y estaciones con mayores capacidades.
El desafío energético, sostiene el representante de la Cinae, no debería analizarse exclusivamente desde el vehículo eléctrico. Ecuador necesita suficiente generación y una infraestructura confiable para el crecimiento de hogares, industrias, inversiones y nuevas tecnologías de movilidad.
El siguiente debate será determinar si Ecuador puede participar no solo como comprador, sino también como productor de vehículos eléctricos e híbridos.
Molina considera que el ensamblaje local requiere revisar las reglas existentes. Los eléctricos tienen menos componentes que los automóviles de combustión y, por ello, los porcentajes tradicionales de incorporación de partes nacionales no necesariamente responden a las características de esta tecnología.
La transición podría demandar nuevas reglas para el ensamblaje, desarrollo de proveedores y producción de componentes vinculados con electromovilidad. Para la industria automotriz ecuatoriana, el desafío será encontrar un modelo que permita incorporarse a una transformación que ya está ocurriendo en el mercado.
