Ecuador debate cambios que marcarán el futuro de su mercado de valores

La reforma plantea modernizar el mercado de valores ecuatoriano. Los mercados paralelos y nuevos intermediarios generan debate.

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líderes - El Comercio

El mercado de valores en Ecuador gana espacio como una alternativa para financiar empresas, diversificar inversiones y fortalecer la economía.

El crecimiento sostenido de las negociaciones y el debate de una nueva reforma legal vuelven a colocar a este sector en el centro de la discusión económica.

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Durante 2025, el mercado de valores ecuatoriano registró un récord histórico de 18 223 millones de dólares negociados, mientras que las proyecciones de la Bolsa de Valores de Quito (BVQ) estiman que esa cifra podría superar los 22 000 millones de dólares al cierre de 2026, reflejando una tendencia de expansión sostenida.

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El mercado de valores conecta el ahorro con la inversión

Para Héctor Almeida, gerente Legal de la Bolsa de Valores de Quito, el mercado de valores constituye un mecanismo que permite canalizar el ahorro hacia actividades productivas mediante un sistema regulado y transparente.

En este esquema, las empresas y entidades públicas obtienen recursos mediante la emisión de títulos financieros, mientras inversionistas, tanto personas naturales como jurídicas, adquieren esos instrumentos buscando rentabilidad y seguridad.

El crecimiento observado en los últimos años responde tanto al incremento del número de emisores como al mayor interés de inversionistas institucionales, empresas e incluso participantes internacionales, que encuentran en el mercado ecuatoriano una alternativa para colocar capital.

Un mercado dominado por la renta fija

Aunque el monto negociado continúa creciendo, el comportamiento del inversionista ecuatoriano mantiene características muy particulares.

Según Almeida, Ecuador es un mercado predominantemente de renta fija, donde la mayor parte de las operaciones corresponde a bonos, obligaciones, papel comercial y otros instrumentos de deuda.

Esta preferencia responde al perfil conservador del inversionista nacional, acostumbrado a privilegiar activos de menor riesgo frente a escenarios de incertidumbre económica, política y jurídica.

Además, predominan las inversiones de corto plazo, generalmente inferiores a un año, y la mayoría de operaciones se concentra en el mercado primario.

Es decir, el inversionista compra el título cuando se emite y lo conserva hasta su vencimiento, en lugar de negociarlo posteriormente en el mercado secundario.

Este comportamiento también determina la forma en que las empresas estructuran sus emisiones, privilegiando instrumentos de deuda adaptados a las preferencias del mercado.

Educación financiera para ampliar la participación

Uno de los principales desafíos sigue siendo el desconocimiento del mercado bursátil entre la población.

Por ello, la Bolsa de Valores de Quito ha fortalecido durante los últimos años sus programas de educación financiera dirigidos a estudiantes, profesionales y empresas.

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Entre 2021 y 2025 la institución capacitó a cerca de 49 000 personas mediante casi 1 000 eventos académicos desarrollados en todo el país, con un récord de más de 13 000 asistentes únicamente en 2025, dice Almeida.

Las capacitaciones buscan que los ciudadanos comprendan conceptos como diversificación del riesgo, análisis de inversiones y funcionamiento del mercado regulado, además de alertar sobre esquemas fraudulentos que utilizan plataformas digitales o grupos de mensajería para ofrecer inversiones sin autorización.

Una reforma que divide opiniones en el mercado de valores

El crecimiento del mercado coincide con el debate que actualmente mantiene la Asamblea Nacional sobre una reforma integral a la Ley del Mercado de Valores.

Para la Bolsa de Valores de Quito, el proyecto contiene aspectos positivos, especialmente aquellos relacionados con la modernización de la infraestructura del mercado y los depósitos centralizados de compensación y liquidación.

Sin embargo, la institución expresa preocupación por dos propuestas específicas: la creación de mercados extrabursátiles y la ampliación de los intermediarios autorizados para negociar valores.

Según Almeida, permitir que un mismo activo financiero pueda negociarse en diferentes espacios con reglas distintas podría fragmentar el mercado, afectar la adecuada formación de precios y disminuir los niveles de transparencia.

Asimismo, considera que permitir la intermediación directa de bancos, cooperativas, aseguradoras y otras entidades, sin que esta actividad sea desarrollada por casas de valores especializadas, podría introducir riesgos adicionales para inversionistas y emisores.

Las implicaciones de las propuestas

El analista económico, Alberto Acosta Burneo, coincide en que la reforma incorpora elementos positivos, particularmente la adopción de estándares internacionales que permitirían fortalecer la competitividad del mercado ecuatoriano e impulsar una futura integración regional.

No obstante, advierte que la creación de mercados extrabursátiles podría reducir la liquidez al dividir las operaciones entre múltiples plataformas.

A ello se suma un posible deterioro en la formación de precios y mayores dificultades para la supervisión, aspectos que, según el analista, podrían afectar la transparencia y la confianza del mercado.

Acosta también señala que la participación directa de la banca podría generar conflictos de interés, al combinar actividades crediticias con la intermediación bursátil.

Como alternativa, plantea que un eventual mercado extrabursátil se limite exclusivamente a la negociación de nueva deuda pública, manteniendo el resto de operaciones dentro de las bolsas de valores para preservar la liquidez, la transparencia y la confianza.

Acosta señala que hasta el 87% del volumen negociado podría migrar hacia mecanismos extrabursátiles, considerando tanto operaciones con valores públicos como privados. Esto podría reducir significativamente la liquidez del mercado bursátil y aumentar el costo de financiamiento para empresas y emisores.

“La buena noticia es que estos riesgos pueden mitigarse mediante ajustes puntuales, sin alterar el objetivo central de la reforma”.

El mercado de valores ecuatoriano en el contexto regional

La Bolsa de Valores de Quito considera que Ecuador debe avanzar hacia estándares internacionales que faciliten una futura integración con otros mercados latinoamericanos.

La experiencia reciente de Chile, Perú y Colombia demuestra que la integración bursátil requiere reglas homogéneas, plataformas interoperables y marcos regulatorios equivalentes que permitan ampliar la liquidez y atraer inversión internacional, dice Acosta Burneo.

Actualmente, el mercado de valores ecuatoriano representa alrededor del 15% del Producto Interno Bruto, un nivel todavía inferior al observado en economías con mercados de capitales más desarrollados, lo que evidencia un amplio potencial de crecimiento.

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